Helga Zepp-LaRouche destaca la importancia del fallo de la Corte Suprema de EU para investigar el papel de los saudíes

30 de diciembre de 2013

Helga Zepp-LaRouche destaca la importancia del fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos para investigar el papel de los saudíes

30 de diciembre de 2013 — El pasado jueves 19 de diciembre, en un fallo que tiene el potencial de definir la historia, el Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos en Nueva York, anuló una decisión tomada anteriormente por el juez de Distrito Richard Conway Casey en 2005, la cual resolvía que el Reino de Arabia Saudita (RAS) tiene inmunidad ante las demandas civiles que surgen de los ataques del 11 de septiembre del 2001. "Esto significa un sensacional giro inesperado al encubrimiento de esos ataques, que cambiaron al mundo mucho más que cualquier otro suceso después del asesinato de John F. Kennedy", señaló Helga Zepp-LaRouche el 20 de diciembre. "Esto tendrá consecuencias de fondo".

El Tribunal de Apelaciones revocó el fallo que de 2005, y sostiene que "las circunstancias de este caso son 'extraordinarias' " y envió el caso de vuelta al tribunal de distrito "para avanzar con el proceso de manera congruente con esta opinión".

Zepp-LaRouche subrayó que lo fundamental es descubrir no solo aquellos que fueron el cerebro de esos fatales ataques en el 2001, los cuales llevaron a Estados Unidos por la vía de convertirse en un estado policíaco, como es el caso del enorme aparato de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (ASN), sino también a los que de modo deliberado y sistemático han encubierto estos crímenes. Ella señaló la resolución bipartidista que introdujeran el 3 de diciembre los legisladores Walter Jones (republicano) y Stephen Lynch (demócrata), en la que piden que se liberen inmediatamente las 28 páginas del informe que emitió la Investigación Conjunta del Congreso sobre los ataques de 11 de septiembre, las cuales fueron clasificadas como secretas inicialmente por el Presidente George W. Bush, y han permanecido como tales bajo la Presidencia de Barack Obama. De acuerdo a todos los comentarios de quienes conocen esas 28 páginas, tratan sobre el financiamiento y el respaldo saudí a los secuestradores.

Tanto Jones como Lynch exhortan a sus colegas en el Congreso a que lean esas páginas clasificadas, que continúan censuradas al público estadounidense y a las familias de las víctimas. Su iniciativa fue cubierta ampliamente por la prensa estadounidense, en particular en el New York Post, un tabloide de gran circulación.

Si una tribunal estadounidense puede determinar, señala Zepp-LaRouche, que los ataques del 2001 no fueron orquestados por el barbudo Osama bin Laden en las montañas de Afganistán, sino con la complicidad del gobierno saudí y el entonces embajador saudí en Washington, príncipe Bandar bin Sultan, esto desacreditaría directamente toda la "guerra contra el terrorismo" en Afganistán y luego el baño de sangre en Irak, que todavía continúan.

Las consecuencias, considera ella, serán monumentales. "Mientras tanto, fuerzas institucionales dentro de Estados Unidos han entendido que la guerra contra el terrorismo fue un fracaso total y que, en contra de las afirmaciones de Obama de haber derrotado a Al-Qaeda, toda la región del Cercano y Medio Oriente, extendiéndose hacia África del Norte y África Central, se ha convertido en un terreno fértil para las redes vinculadas con Al-Qaeda. El servicio secreto francés, sobre todo, advirtió que esto constituye una amenaza enorme para toda Europa.

"Exponer esta historia monstruosa es urgente principalmente porque es la verdad de la política de los últimos 12 años, que inevitablemente conducirá a la verdad de la política del ultimo cuarto de siglo, desde que se colapsó la Unión Soviética, y contribuirá de un modo fundamental a detener el impulso actual hacia una guerra contra Rusia y China. Porque esa ha sido y es la política del imperio, o sea, tratar de llevar al mundo entero a rendirse al sistema oligárquico global, lo cual engendró esta monstruosidad".