La Unión Europea sigue presionando a Ucrania para que firme el pacto de la muerte

7 de febrero de 2014

7 de febrero de 2015 — Menos de 24 horas después de que un vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos confirmara que Washington y Bruselas estaban deliberando sobre un paquete de ayuda de emergencia para Ucrania, el presidente del Consejo Europeo de la Unión Europea (UE), Herman Van Rampoy dejó en claro el jueves 5 que todo lo que ofrece la UE es el mismo pacto de la muerte que Kiev rechazó en noviembre pasado al negarse a firmar el Acuerdo de Asociación con la UE. Por lo menos Von Rompuy fue lo suficientemente sincero como para admitir que Europa está en quiebra y que ya es lo suficientemente difícil para la UE conseguir ayuda para los países miembros como Grecia, Portugal e Irlanda.

La directora de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, lady Catherine Ashton llegó el martes en la noche a Kiev para aumentar la presión en contra del Presidente Victor Yanukovych para que renuncie, y de inmediato se reunió en una cena con tres de los lideres de los partidos de oposición, entre ellos el líder del Svoboda y el partido neonazi Banderist. Primero se reunió con Yanukovych, y el jueves con Yanukovych y la Subsecretaria de Estado de EU para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, Victoria Nuland. Durante la reunión cena con los líderes de la oposición el martes, Vitali Klitschko del partido Udar exigió que Yanukovych acepte volver a la constitución de la Revolución Naranja ucraniana del 2004. El viernes 7 de febrero, Yanukovych asistiría a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi en donde tendrá reuniones privadas con el Presidente Vladimir Putin. Esta reunión va a ser crucial y explica la sincronización de los viajes de Ashton y Nuland a Kiev. Klitschko, recién desempacado de sus reuniones a principios de esta semana en la ciudad de Nueva York, también le pidió a la UE que "mediara" las pláticas entre el gobierno y la oposición.

El martes 4 el Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, había publicado una advertencia de que quizá este es el momento de nuevas sanciones de la UE en contra de Ucrania. Sus declaraciones llevaron a que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania convocara al embajador de Alemania en Kiev para presentar una protesta formal. Horas después, Steinmeier se retractó de su llamado para aplicar sanciones.

Destacando aún más la verdadera naturaleza de la oposición respaldada por Occidente, la revista TIME de hoy publicó una entrevista exclusiva con Dmitro Yarosh, el líder de Sector Derechista, uno de los grupos neonazis más virulento. Advierte que su organización y otros dos grupos aliados, Causa Común (cuyas siglas en ruso son "SS") y el Afghantsy (veteranos de la guerra soviética en Afganistán), están fuertemente armados y preparados para lanzar la guerra civil a nivel nacional si los partidos de oposición en el Parlamento claudican ante Yanukovych.

Además de la continua movilización política en contra de Ucrania y Rusia, también se están adoptando ahora acciones económicas explícitas. Las tres principales agencias calificadoras bajaron la calificación de la deuda soberana de Ucrania la semana pasada y la divisa de Ucrania, el grivnia ucraniano, está en caída libre, y ha perdido un 10% de su valor en relación al dólar desde que empezó el año. El martes y de nuevo hoy, el Banco Central tuvo que intervenir para apuntalar la moneda. Actualmente las reservas internacionales totales han bajado a $18,800 millones de los $20,400 millones que tenían a fines del 2013. En el 2014 Ucrania tiene que pagar $5,600 millones en pagos de deuda por vencimiento de bonos, y $3,800 millones en pagos de intereses. El Primer Ministro ruso Dmitri Medvedev dijo la semana pasada en una reunión de gabinete que Ucrania ni siquiera ha podido hacerle los pagos corrientes a la compañía Gazprom de Rusia, a los precios reducidos negociados en diciembre, no digamos los pagos de sus grandes adeudos atrasados. En el 2013, Ucrania tuvo un superávit en su balanza de pagos, pero se debió a la compra de bonos del gobierno por $3 mil millones por parte de Rusia en diciembre como la primera parte de su paquete de préstamos por $15 mil millones que ahora está suspendido, dependiente de los resultados de la reunión de Yanukovych y Putin en Sochi y la formación de un nuevo gobierno ucraniano. Putin dejó en claro su posición de que las presiones externas en la crisis política en Ucrania — incluyendo obviamente las presiones de Occidente a Yanukovych para que renuncie— son inaceptables.

En tanto el foco continua estando en las negociaciones en Kiev y la violencia creciente de las pandillas neonazis, un oficial de las fuerzas armadas estadounidense, ahora retirado, notó que cualquier estratega cuerdo sabe que, para Rusia, el uso de sus bases navales en el Mar Negro en Ucrania (Crimea), es la línea roja que nadie debe someter a prueba o desafiar. Nada más ese asunto convierte la crisis ucraniana en un detonador potencial de una guerra generalizada, incluso de una guerra termonuclear.