Funcionario de Nueva York exige documentos sobre la investigación de la manipulación de los mercados de divisa extranjeras

10 de febrero de 2014

10 de febrero de 2014 — Ben Lawsky, superintendente del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York, le exigió documentos a más de una docena de bancos, entre ellos al Deutsche Bank, Goldman Sachs, Lloyds, Royal Bank of Scotland, y Standard Chartered, según informa el Financial Times del 5 de febrero, como parte de una investigación internacional sobre la manipulación fraudulenta del mercado global de divisas extranjeras con un valor de $5.3 billones de dólares, un mercado más grande que el controlado por la tasa de interés LIBOR de Londres.

Martin Wheatly, director ejecutivo de la Comisión sobre Conducta Financiera del Reino Unido, dijo en una audiencia parlamentaria reciente que las denuncias de que los bancos se habían coludido para manipular fraudulentamente los precios en el mercado de divisas extranjeras "son tan malas como las que se hicieron sobre la LIBOR". Exactamente los mismos bancos que manipularon fraudulentamente la LIBOR así como también los mercados de permutas de coberturas por tasas de interés (swaps) con derivados —y salieron libres con multas equivalentes a una palmada en la mano— son los que están en el centro de la manipulación del mercado de divisas extranjeras.

Es más, el Financial Times del 7 de febrero informa, que el Banco de Inglaterra pudo haber instigado la operación. El Financial Times escribe que "el Banco de Inglaterra enfrenta el escrutinio de que ellos sabían y aprobaron tácitamente el comportamiento de los corredores", y se refiere específicamente a una reunión en abril del 2012 en donde el Banco de Inglaterra e importantes corredores de la City de Londres concretaron el asunto.

El centro de la investigación está en que los corredores, en un círculo totalmente cerrado, se coludieron e hicieron apuestas juntos para establecer ciertas tendencias, de las cuales hicieron dinero; hay mucho más que pudo estar involucrado.

El mercado de divisas extranjeras es un mercado global no regulado, que opera 24 horas al día, y que fija los tipos de cambio entre las divisas de las naciones, y en un régimen de tipos de cambio flotantes, afecta poderosamente y puede dañar el comercio y las cotizaciones. Afecta el tipo de cambio que pagan decenas de millones de compañías que realizan negocios internacionales; el tipo de cambio en el comercio entre naciones: consideren el asalto británico actual en contra de las monedas grivnia de Ucrania [1] y el peso argentino del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner forzando a esos países a tener que usar sus preciadas reservas internacionales, y así por el estilo.

El mercado de $5.3 billones en transacciones diarias con sede en Londres, que constituye y determina una gran parte del mercado canceroso de derivados a nivel mundial, se ha multiplicado explosivamente nueve veces desde principios de los 1990; diez de los bancos SIFI del mundo (o sea los bancos estratégicamente y financieramente importantes) realizan y controlan el 80% de las transacciones. Es una burbuja que se está devorando la riqueza de la economía física del mundo.

Las investigaciones se están llevando a cabo ahora en varios países; pudiera haber algo importante que descubrir, pero esto no va a parar nada. Eso refuerza la urgencia de que Estados Unidos tome el liderato y adopte la versión Glass-Steagall de Franklin Roosevelt, que incluiría la abolición de estos mercados.