Niños pobres estadounidenses pasan hambre cuando cierran las escuelas, se quedan sin desayuno y sin almuerzo

17 de febrero de 2014

17 de febrero de 2014 — Cuando se cierran las escuelas a consecuencia del clima inclemente, como a sido el caso en varios estados durante este invierno, los niños de familias pobres, cuyo número a aumentado gracias a Barack Obama, a menudo pierden la única manera de tener una comida nutritiva, o una comida en muchos casos, para quienes de esta manera obtienen tanto el desayuno como el almuerzo gratis o más barato.

Los días en que las escuelas comienzan a trabajar más tarde, y por lo tanto no sirven el desayuno, las enfermeras de las escuelas han informado que muchos niños sufren de dolores de estomago relacionados con el hambre.

En el 2013, unos 21 millones de niños calificaron para obtener almuerzos gratis o más baratos, informó el Departamento de Agricultura, Alimento y Nutrición de Estados Unidos. Esto es el 70% del número total de estudiantes que almorzaron en la escuela (esto no incluye a los que trajeron de fuera su almuerzo). Niños de las 23 millones de familias que reciben cupones de comida (Programa Suplemental de Asistencia Nutricional, SNAP por sus siglas en inglés) generalmente dependen de las comidas en la escuela, especialmente cuando los cupones de comida se acaban al final del mes y la comida en la casa escasea.

"La triste realidad es que algunos niños no tienen alimentos si no pueden obtener sus comidas nutritivas en la escuela o si no pueden ir a la escuela", informó Nancy Roman, presidenta del Banco de Comida de la Zona Capital de Washington, DC.

Los bancos de comida y las organizaciones sin fines de lucro tratan de llenar el vacío, incluso entregando comida los fines de semana. El verano, cuando no hay clases en las escuelas, les impone un reto mayor. "Incluso a pesar de los recursos de la comunidad, a veces las familias, y sus hijos en edad escolar, pasan hambre", informó el jueves el sitio electrónico de Seattle kuow.org.

El drástico recorte de $5,000 millones de dólares de los beneficios del SNAP, que comenzó a aplicarse el 1 de noviembre de 2013, afectó a 47 millones de estadounidenses, y el recorte de otros $8,000 millones de dólares incluidos en el nuevo proyecto de ley agrícola, garantiza un aumento dramático de la hambruna, la pobreza y las enfermedades, entre una enorme porción de la población estadounidense, para no mencionar las muertes resultantes de la destrucción deliberada de la producción de alimentos en el país impuesta por Obama.

Tal y como Lyndon LaRouche recomienda, ¡saquen al zángano de una patada!