El ex primer ministro australiano Fraser repudia el apoyo a neonazis en Ucrania

5 de marzo de 2014

5 de marzo de 2014 — Con un comentario que fue publicado ayer en el diario londinense Guardian, titulado "Ucrania: no hay salida a menos que occidente entienda sus errores pasadas", [1] el ex primer ministro de Australia, Malcolm Fraser, es el primer político de ese nivel en "Occidente" de atacar el cambio de régimen en Ucrania por la participación de elementos "en pro de los nazis y antijudíos". Fraser señala que "Después de la caída de la Unión Soviética, muchos tenían la esperanza de que se podría dejar atrás la ideología de la guerra fría, y que las potencias podrían trabajar por un mundo mejor y de mayor cooperación". La OTAN, sugirió, era obsoleta, ya había "hecho su trabajo".

Fraser señaló que la seguridad de las repúblicas de lo que fue la Unión Soviética y los aliados soviéticos de Europa del Este, podía haberse logrado de muchas maneras, pero "la OTAN prefirió proporcionar esa seguridad moviéndose hacia el Este a las fronteras con Rusia". Luego traza esa maniobra de la OTAN hacia el Este hasta llegar a la insistencia de George W. Bush de emplazar el sistema europeo de defensa antibalística (BMD, por sus siglas en inglés) en la frontera con Rusia. "Estados Unidos dijo que el blanco era Irán. Rusia no se iba a creer esto. Occidente estaba actuando como si todavía se mantuviera la guerra fría". Fraser dijo que la guerra del 2008 con Georgia, así como la situación actual alrededor de Crimea "viene directamente de esos errores que cometió Occidente", y por el intento de meter a Ucrania en la OTAN.

Fraser cita la columna que escribió Seamus Milne en el Guardian de enero, quien había caracterizado a "los elementos que entonces peleaban contra el gobierno [de Ucrania] como pro fascistas, pro nazis, y antijudíos". Luego pasa a analizar las relaciones históricas entre Rusia y la población de origen ruso de Ucrania, como también la importancia que tienen los puertos en Crimea que son utilizados por la flota rusa del Mar Negro. "No habrá salida de esto", escribe, "a menos de que quienes están tratando de lidiar con este problema intratable, difícil, y extraordinariamente peligroso, entiendan la historia y los errores pasados cometidos por Occidente".

Con respecto a Asia, Fraser repitió sus advertencias anteriores sobre la "política necia y peligrosa en el Pacífico occidental: una política de contención de China", es decir, el "pivote asiático" de Obama. En conclusión, Fraser planetea que "quienes están a cargo de la política actual muestran un entendimiento inadecuado de los acontecimientos que se desenvuelven ante sus ojos, y una incapacidad para trabajar en cooperación para guiar al mundo con mayor seguridad".

Craig Isherwood, Secretario Nacional del Consejo Electoral de Ciudadanos de Australia (CEC), ayer le hizo un llamado a los australianos para que "escuchen las sabias palabras de Malcolm Fraser". Isherwood declaró que:

"Si el mundo no estalla en la Tercera Guerra Mundial termonuclear hacia la cual se precipita ahora, los historiadores pueden acordarle una buena parte del crédito por ello al valor de nuestro ex primer ministro Malcolm Fraser. Posiblemente el único entre los actuales o ex jefes de Estado de 'Occidente', Malcolm Fraser en su artículo del 3 de marzo de 2014 en The Guardian identificó claramente la verdadera causa de la crisis actual en Ucrania: que... desde la caída de la Unión Soviética, las potencias de Occidente de modo implacable y agresivo han expandido la OTAN hacia el Este, incluyendo la construcción de un sistema de misiles antibalístico en las propias fronteras de Rusia, y que la crisis de Ucrania es meramente un paso mas adelante en ese plan estratégico".

Isherwood contrasta la sobria evaluación de Fraser con el comportamiento del actual gobierno de Australia:

"Ahora, comparen esa realidad estratégica, que está en escalada casi cada hora, a lo que ha hecho Tony Abbott, como si fuera un niño de 10 años jugando con fósforos entre latas de gasolina en un cobertizo cerrado del jardín. El canceló una visita a Australia del asesor jefe de seguridad nacional del presidente de Rusia, Vladimir Putin, e infló su pecho como palomo para informar al Parlamento que citó al embajador de Rusia en Australia 'para decirle en términos muy claros lo qué piensa Australia con respecto de las agresiones en contra de un país independiente'. Vladimir Morozov, el embajador de Rusia en Australia, correctamente le respondió a Abbott, que los nuevos líderes de Kiev están dominados por 'ultra nazis... en un trance de histeria antirrusa' ".