Obama desquiciado lanza más amenazas en contra de Rusia

15 de marzo de 2014

15 de marzo de 2014 – La declaración que dio Barack Obama después de su reunión del espurio Primer Ministro de Ucrania, impuesto con el respaldo de nazis, Arseniy Yatsenyuk, el pasado miércoles 12, aporta más pruebas a la moción de que el Presidente debe dejar el cargo.

Después de la reunión que sostuvo Yatsenyuk en la Oficina Oval de la Casa Blanca, con Obama, el vicepresidente Joe Biden y el Secretario de Estado John Kerry, Obama dio a conocer un comunicado de prensa en donde amenaza abiertamente al Presidente ruso Vladimir Putin por oponerse al golpe de Estado en Ucrania. Obama alega que "el desafío más inmediato que enfrenta Ucrania en este momento, es la amenaza a su integridad territorial y a su soberanía". Luego advierte: "Hemos sido muy claros en que consideramos que la incursión rusa en Crimea fuera de sus bases viola el derecho internacional y acuerdos internacionales, suscritos por Rusia, y una violación a la integridad territorial y la soberanía de Ucrania. Y hemos sido muy firmes en decir que vamos a estar del lado de Ucrania y del pueblo ucraniano en garantizar que se preserve su integridad territorial y su soberanía".

Ignorando los "vínculos históricos entre Rusia y Ucrania" Obama advierte que: "Pero en lo que ha insistido, creo yo correctamente, el Primer Ministro [Yatsenyuk], es en que no pueden permitir que un país que no sea Ucrania les dicte la forma en que deben resolver sus problemas y en que está instituido un proceso constitucional y una serie de elecciones que ellos pueden usar con ese fin, que de hecho podría llevar a que con el tiempo hubiera un arreglo distinto con la región de Crimea. Pero esto no es algo que se pueda hacer con una pistola apuntándoles a la cabeza".

"Así que el secretario Kerry está en comunicación con el gobierno ruso y ha ofrecido tratar de explorar con su homólogo, el ministro de Relaciones Exteriores Lavrov, una solución diplomática a la crisis", añadió Obama. " Pero vamos a seguir diciéndole al gobierno ruso que si continúa la vía en la que está ahora, entonces no solo nosotros, sino toda la comunidad internacional, la Unión Europea y otros, se verán forzados a imponer un costo a las violaciones rusas al derecho internacional y su injerencia en Ucrania" (énfasis agregado).

Yatsenyuk habló con los periodistas después de que habló Obama, y dijo que "Ucrania nunca se va a rendir" y envalentonado por las amenazas de Obama, agregó que "es absolutamente inaceptable que hayan botas rusas en suelo ucraniano en el siglo 21, en violación de todos los tratados y acuerdos internacionales". Irónicamente, todo esto estaba ocurriendo a la vez que Rusia invitaba a aviones ucranianos a sobrevolar sobre territorio ruso en conformidad con las normas internacionales de "Cielos Abiertos", para que observaran por ellos mismos que no existe una concentración de tropas rusas listas a invadir, como alegan histéricamente los medios de prensa ucranianos y occidentales.

Así mismo, el 12 de marzo el Departamento de Estado dio a conocer un "documento de hechos" de la Rama Ejecutiva anunciando iniciativas en pro de Ucrania del Departamento de Estado, el Departamento de la Defensa, Departamento de Comercio, Departamento del Tesoro y otras agencias menores. En primer lugar, el Departamento de Estado va a "duplicar" la cantidad de ayuda que le está dando para montar las elecciones ucranianas.

Más allá de la retórica existe otro nivel de planificación que está ocurriendo para "castigar" a Putin y a Rusia, informó el 11 de marzo el New York Times [2]. Se llevan a cabo intensas discusiones en la Casa Blanca sobre "cuando" debe Obama ejercer todo el poder ejecutivo que tiene que podría "dañar seriamente la economía rusa" dijo el Times. Los promotores más vehementes de esta estrategia de "castigo" son la Subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, Geoffrey R. Pyatt, embajador ante Ucrania, y Daniel Fried, coordinador de sanciones del Departamento de Estado.

Sin embargo, al igual que en Alemania y en otros países europeos, existe una oposición significativa a estas medidas económicas que podrían dañar seriamente la economía global, dice el New York Times.