Informe de la ONU implica a Obama y la CIA en trasiego ilegal de armas por medio de las mismas compañías que empleaba Cheney

17 de marzo de 2014

17 de marzo de 2014 — El reciente informe de la ONU dado a conocer el 15 de febrero pasado sobre el embarque de armas de Libia a Siria, indica que la firma estadounidense Jeppesen, una subsidiaria de Boeing con sede en Colorado, fue la encargada de los planes de vuelo de 28 vuelos desde Libia en el 2013, de la Fuerza Aérea Catarí, en los cuales se transportaron armas a Catar y después a Turquía para ser embarcadas luego a los rebeldes sirios, en violación al embargo de armas de la ONU.

El 30 de octubre de 2006, Jane Mayer escribió un articulo en la revista New Yorker titulado "Outsourcing: The C.I.A.'s Travel Agent" (La agencia de viajes contratada por la CIA) en donde revelaba que entre los clientes de Jeppesen se contaba la CIA y que entre los viajes internacionales que planeó la compañía para la agencia se contaban vuelos "extraordinarios para capturar y entregar" a sospechosos de terrorismo.

El Senado y la Cámara de Representantes deben investigar de inmediato la participación de Jeppesen en el programa de entregas y tortura de Dick Cheney y el papel ahora al descubierto de Jeppesen en el programa de Obama para el trasiego ilegal de armas de Libia a Siria. El papel de Jeppesen indudablemente es un punto en cuestión en la pelea entre la Comisión de Inteligencia del Senado contra Obama y Brenner sobre la retención de 9000 documentos sobre el programa de tortura de Cheney. También se tiene que investigar a esta compañía por su papel en el tráfico de armas en Libia, antes del 11 de septiembre de 2012 en Bengasi, y también después del ataque.

En el artículo del New Yorker, Mayer informaba lo siguiente:

"Un ex empleado de Jeppesen, quien pidió no ser identificado, dijo recientemente que se había quedado sorprendido cuando supo, en una reunión interna de los ejecutivos corporativos, sobre la participación de la compañía en los vuelos extraordinarios de secuestros y entregas. En la reunión, recordó, Bob Overby, el director general de Jeppesen International Trip Planning, dijo: 'Nosotros realizamos todos los vuelos extraordinarios de capturas y entregas, ya saben, los vuelos de las torturas. Seamos realistas, algunos de estos vuelos terminaron en eso'. El ex empleado dijo que otro ejecutivo le dijo: 'Nosotros realizamos los vuelos fantasmas'. Le dijeron que dos de los planificadores de vuelos de la compañía estaban asignados específicamente a manejar las capturas y entregas. Dijo que le mortificó profundamente el programa de capturas y entregas y que finalmente renunció al trabajo. Recuerda que Overby dijo, 'ciertamente pagan bien. Ellos, la C.I.A., no reparan en gastos. No se preocupan por los costos para nada. Cuando hay algo que tienen que hacer, hacen que se haga".

La ACLU presentó una demanda en el 2007 a nombre de cinco extranjeros, Mohamed Farag Ahmad Bashmilah, un yemení que vivía en Indonesia a quien, dijo la ACLU, lo transportaron a la Base Aérea Bagram en Afganistán donde lo torturaron; Abou Elkassim Britel, un ciudadano italiano que fue secuestrado en Paquistán y enviado para ser torturado a Marruecos; Ahmed Agiza, quien fue transportado y torturado en Egipto; Binyam Mohamed, quien fue secuestrado en Paquistán, torturado en Marruecos y enviado a Guantánamo; y Bisher Al-Rawi, quien fue secuestrado en África, transferido a Guantánamo y liberado sin haberse hecho ninguna acusación formal.

Según la ACLU, Jeppesen le ayudo a la CIA a transportar sospechosos de terrorismo con mas de 70 viajes a naciones en donde, no cubiertos por las leyes estadounidenses, pudieran ser torturados.

En el caso, se identifica al ex empleado de la Jeppesen, citado en el artículo del New Yorker, como Sean Belcher.

El 8 de septiembre de 2010, Jeppesen ganó por 6 votos contra 5, una apelación de sobreseimiento de la acusación en el tribunal federal de apelaciones de San Francisco, diciendo que el litigio podría poner al descubierto secretos de Estado, con lo que se revocó la decisión anterior de un panel de 3 jueces de abril del 2009 para que se prosiguiera con la demanda.

Según Bloomberg.com "el fallo fue una victoria para el gobierno de Obama, que dependía de los argumentos presentados por el Departamento de Justicia del ex presidente George W. Bush después de que se presentó el caso en el 2007. Douglas Letter, un abogado del Departamento de Justicia, había argumentado que podría ponerse al descubierto información clasificada que confirmaba o negaba la relación de la entidad de la Boeing con la CIA ".