Glazyev denuncia los atropellos fascistas en Ucrania y los efectos de las sanciones

26 de marzo de 2014

26 de marzo de 2014 — En entrevista del 24 de marzo con Dimitri Simes de la revista sobre política exterior, The National Interest, el asesor presidencial ruso Sergey Glazyev describe los atropellos fascistas que llevaron a Putin a solicitar a la legislatura permiso para usar la fuerza militar en Ucrania:

"La solicitud de Putin al Consejo de la Federación, para el uso de la fuerza, fue en reacción a dos cosas: el tiroteo a una delegación crimea que regresaba de Kiev, que fue emboscada y atacada a balazos por paramilitares neofascistas que pararon los cinco camiones de la delegación, le dispararon a varias personas que protestaron y a los demás los desnudaron y se burlaron de ellos; y todas las amenazas de los activistas de la Maidan a los rusos y los rusoparlantes. Los paramilitares quemaron los autobuses y cuando Crimea supo sobre esta indignidad ya no hubo nada que pudiera parar el camino hacia la independencia.

"Si estos acontecimientos hubieran sucedido en otras partes de Ucrania, la población obviamente hubiera luchado por sus derechos y su seguridad, y le hubiera pedido ayuda no solo a Rusia sino también a toda la comunidad internacional. Esto sería una consecuencia directa del hecho de que, actualmente, los neofascistas en el sureste de Ucrania están cometiendo toda clase de ultrajes, recurriendo a la violencia armada, al linchamiento, a quemar las casas de las personas que no les gustan y estos no son simples casos aislados. Empezaron con la muerte en secreto de una mujer mayor a quien le pusieron el letrero "judía y comunista". Dichos asesinatos han aumentado ahora hasta incluir pelotones de fusilamiento a plena luz del día. Están intimidando a la población y disparándole con subametralladoras, ahora que han sacado las armas de las barracas y las mantienen en los suburbios de las ciudades ucranianas. Entre las fuerzas armadas estacionadas ahí hay neofascistas provenientes del occidente de Ucrania que han sido aceptados de inmediatos en sus filas. La situación se halla cada vez más próxima a una guerra civil, y en una guerra civil, o en casos en masa, en donde vigilantes armados están matando gente, sin importar si los perpetradores portan uniforme de policía o militar, debiera ser no solo Rusia, sino también la comunidad internacional la que debería proteger a la población".

Sobre las sanciones de EU, dijo que afectarían el crédito de firmas estadounidenses en Rusia. Sobre las perspectivas de las sanciones estilo Irán a las que se unió Europa, dijo:

"Hasta dónde va a sufrir la economía rusa va a depender del grado de participación comercial que tiene Rusia con los países de la OTAN. No estamos considerando sanciones posibles desde China, India, Brasil, el CIS o Turquía. Si los socios de Estados Unidos en la OTAN, excluyendo Turquía, lo que deja solo a la Unión Europea, le imponen sanciones a Rusia, estamos hablando de pérdidas potenciales de cientos de miles de millones de dólares. Pero estas pérdidas van a tener un efecto bumerán. En otras palabras, si se congelan las cuentas rusas en dólares y euros, esto va a significar que los deudores rusos que han sacado crédito, especialmente empresarios rusos que han pedido prestado en la UE y parcialmente de Estados Unidos y otros países, no van a poder pagar sus deudas y actualmente esa deuda anda en los $700 mil millones de dólares. Nuestras reservas financieras son de medio billón de dólares, pero nuestra deuda es grande aún estando en $700 mil millones. Nosotros perderemos por supuesto cientos de miles de millones, pero Europa va a perder aún más. Por lo tanto tenemos confianza en que los europeos, siendo racionales y que valoran poder hacer negocios, van a escuchar después de todo a su sector empresarial, cuando éste les explique a los políticos que estas sanciones van a dañar más a Europa que a Rusia, y en el largo plazo va a debilitar a Europa, porque, después de todo, Europa no puede vivir sin el gas ruso".