El plan de "rescate interno" (bail-in) es oficial, y prefigura un desastre

28 de marzo de 2014

28 de marzo de 2014 – El pasado 19 de marzo, el Consejo de la Unión Europea, la Comisión Europea y el Parlamento de la Unión Europea, llegaron al acuerdo definitivo para establecer la mentada Unión Bancaria, con lo cual han puesto en marcha una maquinaria criminal que apunta, oficialmente, a la expropiación del dinero de los depositantes a fin de seguir sosteniendo al sistema bancario insolvente. Esto es lo que se llama "rescate interno", o régimen de "bail-in", que se estreno la primavera de 2013 en Chipre, y que se le calificó entonces muy adecuadamente como "prototipo" para los futuros rescates del sector bancario especulativo.

Según el acuerdo al que se llegó, el Mecanismo Único de Resolución (MUR) —como se le llama al mecanismo para liquidar bancos insolventes— constituye el "segundo pilar" de la Unión Bancaria y se pondrá en marcha a partir del 2015; las dos quintas partes de los 55,000 millones de euros que tiene el Fondo Único de Resolución (FUR) se pueden utilizar desde el comienzo, y hasta el 70% se podrá utilizar después de tres años. El fondo será financiado por los bancos, pero no está claro aún si solo los 128 bancos que forman parte de la Unión Bancaria lo pagarán. Por lo tanto, los bancos menores temen que se les pedirá también que contribuyan en el rescate de los más grandes. El "primer pilar" de la Unión Bancaria, el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) comenzará a funcionar en noviembre de 2014.

Todo el plan funcionará de manera independiente de los gobiernos nacionales. El Consejo Europeo solo intervendrá si la Comisión lo decide, cuando esté en desacuerdo con las decisiones del Banco Central Europeo (BCE) y el consejo directivo del MUR, algo sumamente improbable.

La versión oficial dice que, en caso de que se tenga que liquidar un banco, se utilizará primero el mecanismo de rescate interno, según el cual los accionistas del banco, los acreedores o tenedores de bonos del banco, y el dinero de los depositantes, se utilizará para pagar sus deudas. Si eso no es suficiente, se utilizará el dinero del Fondo (FUR). Una tercera opción será que los gobiernos nacionales piden un préstamo al Mecanismo Europeo de Estabilización (ESM, por sus siglas en inglés) lo cual significa someterse al régimen de la Troika.

El fraude consiste en que tal sistema de "rescate interno", como en el caso de Chipre, no va a salvar a los bancos, pero si destruye a todo el sistema financiero mismo, en donde cada institución lucha por su supervivencia. Los montos a ser confiscados para los rescates internos, llegarían a los billones de euros en deuda ficticia, y no quedará nada para canalizar a la economía física que quedará destruida.

Bajo estas condiciones, falta todavía que los parlamentos europeos de cada Estado socio ratifique ese desastre.