La Reserva Federal falsifica pruebas de estrés, y aún así los bancos ¡no pasan!

29 de marzo de 2014

29 de marzo de 2014 — La Reserva Federal hizo lo mejor que pudo para falsificar sus últimas pruebas de de estrés en los principales bancos, y luego emitió boletins de prensa para que los reprodujera la prensa especializada en finazas el pasado viernes 21, con titulares tales como "Pruebas de estrés de la Reserva: 29 de 30 bancos podrían aguantar grandes choques". Pero para cuando toda la información ya se había decantado para el martes 25, se supo que no había sido solo el grupo Zions Bancorp el que no pasó la prueba, sino que se había descubierto que el Citigroup estaba descapitalizado y endeudado de más (súper apalancado) reiterando su historial de nunca haber podido pasar esa prueba. Lo mismo ocurrió con las oficinas estadounidenses de los bancos extranjeros HSBC, RBS, y Banco Santander. El que más sufrió en los mercados de valores fue Citigroup durante los días subsiguientes y la revista American Banker informó que "el pánico barrió el banco" en cuanto se supo que no había pasado la prueba.

El blog de Pam Martens, Wall Street on Parade (Desfile en Wall Street) publicó un buen informe el jueves 27, titulado "Citigroup Flunks Stress Test: Ghosts of Glass-Steagall Haunt the Fed" [1] (Citigroup reprobó la prueba de estrés: Fantasmas de Glass-Steagall persiguen a la Reserva). Martens escribe ahí lo siguiente:

"Se necesitaron tres boletines de prensa en el mismo número de días, pero finalmente la Reserva Federal soltó la sopa ayer sobre sus pruebas de estrés de los grandes bancos: Citigroup, el banco más grande que recibió dinero del rescate de 2008, todavía no tiene su casa en orden, luego de cinco años después. ¿Cuántos años más de malestar económico se necesitarán antes de que la ilusoria Reserva admita ante el público que solo la restauración de la Ley Glass-Steagall, que separa los depósitos asegurados que tienen los bancos contra los casinos de apuestas de Wall Street, pondrá de nuevo a nuestro sistema financiero sobre bases razonables?"

Martens destaca que la proporción de bancos quebrados en Estados Unidos es mucho mayor ahora que durante lo más álgido del derrumbe de 2009. El número de bancos autorizados en Estados Unidos ha caído de 8,242 a principios de 2009 a 6,940 en febrero de 2014, o sea, han desaparecido 1,300 bancos, el 17% de todos los bancos, porque han quebrado o porque han sido absorbidos por los mega bancos. En este mismo período, los depósitos han aumentado como hongos —gracias a la Emisión Cuantitativa (EC) de dinero de la Reserva Federal— desde $7.8 billones de dólares a $10.1 billones. En cuanto a la calidad del modelo en la relación "impacto en el capital del banco" de las pruebas de estrés, el hecho de que el Citigroup perdió 60% de su capitalización en el mercado en una semana en noviembre de 2008 sugiere que este choque virtual que se les aplica no es precisamente real. Y estas pruebas de estrés no incluyen todavía ninguna revisión rigurosa de sus activos. Las pruebas de estrés de la Comunidad Europea que van a iniciar ahora bajo el llamado "Mecanismo Único de Resolución" de la Unión Europea, se suponen que consistirán en una revisión estricta de la calidad de los activos, lo cual tendrá como resultado que unos 25 de los 130 bancos más grandes estará insolvente y tendrá que ser sometido a rescate interno o externo.

Martens concluye su artículo señalando que:

"Las pérdidas especulativas de $6,200 millones de dólares que sufrió el JPMorgan en su operación de la Ballena de Londres, utilizando depósitos de su banco asegurado por la FDIC [Corporación Federal de Seguros a los Depósitos]; las acusaciones de que los grandes bancos manipulan la tasa Libor y el Mercado de divisas y el mercado de mercancías, y los juicios pendientes debido a eso; la reciente investigación al Citigroup por posible lavado de dinero otra vez; la posibilidad muy real de que los bancos andan metidos en las mismas marramucias de alto riesgo en derivados tóxicos sintéticos que puso al país de rodillas en lo económico hace cinco años; todo esto debería ya de enviar un estrepitoso sonido de alarma a la Reserva de que la reforma financiera Dodd-Frank es un completo fracaso. El único medio de salvar al sistema de la próxima catástrofe financiera que se vislumbra es el regreso a la Ley Glass-Steagall".