Visita de Xi Jinping a Europa mostró contraste tremendo con el psicótico impulso de Obama hacia la guerra y el genocidio

29 de marzo de 2014

29 de marzo de 2014 — Difícilmente podría haber un contraste tan marcado que el que se muestra entre los dos mensajes y en la visión del futuro, que se presentaron a Europa y al mundo entero esta semana: uno, del perturbado Barack Obama, pieza de la reina británica; el otro, del Presidente de China, Xi Jinping, quien visitó a Francia y a Alemania.

Obama ofrece a Europa la confrontación y probable guerra termonuclear con Rusia; el retorno de las falanges nazis que aterrorizan a quienes se oponen a las políticas de Londres; genocidio económico al estilo griego para todos; poner fin a la cooperación con Rusia en el combate al narcotráfico satánico del imperio británico (en el momento en que el estado de Massachusetts acaba de declarar una emergencia por la epidemia de heroína que asola a la juventud del estado); y el sabotaje a la cooperación en energía nuclear con el fin de consolidar la Era Verde.

Como lo explica el mismo Presidente de China, Xi Jinping, en un artículo suyo publicado en el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, propone que Eurasia sea un "enorme espacio de cooperación" que traiga "paz al mundo, estabilidad y prosperidad".

La agencia china Xinhua informó que Xi visitaría la ciudad del oeste de Alemania, Duisburg, hoy 29 de marzo, para dar la bienvenida al tren que viene desde China hasta la terminal occidental de la "Nueva Ruta de la Seda", y para promover más proyectos de integración entre ambas naciones. Xinhua cita a Erich Staake, el presidente del Grupo Duisport y presidente de la compañía del Puerto interior en Duisburg, quien dice que "el ferrocarril de la Nueva Ruta de la Seda que une China con Alemania ha fortalecido los lazos económicos y culturales entre los dos países... Se ha convertido en la ruta comercial más importante del mundo".

Los medios informativos del imperio británico se muestran consecuentemente histéricos contra la ofensiva diplomática y económica china. El director del Asia Sentinel, John Berthelsen, quien trabajaba antes con el Wall Street Journal Asia y con el Dresdner Bank como "jefe regional de producción" (¿?) escribió que los planes chinos para una Nueva Ruta de la Seda con sus vecinos ha producido "acuerdos que no son más que sinsentidos. En realidad, representan una constante y dramática búsqueda de Beijín hacia el exterior... Si los planes en Asia salen como se pronostica, y hay muchos motivos para creer que así será, Beijín va a juntar a gran parte de Asia en un creciente mosaico económico ligado a China".