Frente a la quiebra inevitable, los bancos británicos quieren culpar al 'acarreo de fondos' en China

1 de abril de 2014

1 de marzo de 2014 — Hay toda una avalancha de artículos en la prensa financiera británica atacando a China, empezando con el columnista del diario Daily Telegraph, Ambrose Evans-Pritchard. El temor de que se desate una quiebra bancaria por toda la zona del euro, tiene a Evans-Pritchard y otros de su ralea tratando de crear una matriz de opinión para culpar a China, con la misma intensidad que exhibió cuando tenía la tarea británica de atacar al Presidente Bill Clinton. Todo el argumento parte de la idea obsesiva de que los casi $5 billones de dólares que ha invertido China durante los últimos 6 años en infraestructura, industria y desarrollo urbano, han creado supuestamente una "sobrecapacidad global" y generado la deflación y la depresión en Europa. ¡Hágame usted el favor! Esto significa culpar a la política económica china de crecimiento productivo, por las consecuencias de una política imperial británica de austeridad y no crecimiento. La verdadera causa de este derrumbe transatlántico son las deudas impagables sin remedio que tienen los bancos por sus apuestas en derivados financieros, y la consecuente falta de crédito e inversiones, en particular la falta de crédito de los bancos.

La columna de Evans-Pritchard del 30 de marzo, "Global Banks Issue Alerts on China Carry Trade" [1] (Los bancos globales lanzan alerta por el acarreo de fondos en China) es muy reveladora e irónicamente, de lo que se trata es de la amenaza de un crac bancario británico provocado por ellos mismos.

Los bancos extranjeros, apoyados por bancos en China, habían colocado $1.2 billones de dólares en "dinero caliente" en los mercados a corto plazo de recompra de garantías colaterales (llamadas "repo" en la jerga) en compañías chinas (de bienes raíces, especulación de mercancías a futuro, etc.) desde el 2011, al mismo tiempo que el gobierno chino invertía billones en infraestructura e industria. Aquella cantidad de inversiones especulativas representa la tercera parte de todo el dinero caliente que está en los mentados "mercados emergentes" que llega a unos $3.5 billones (millones de millones) de dólares.

Como lo reconoce Evans-Pritchard eso sucedió gracias a la Reserva Federal de EU y su política de emisión cuantitativa (EC) —de imprimir dinero que se prestaba a casi cero intereses a los mega bancos— y también de la misma política del Banco de Inglaterra y del Banco de Japón. La mitad de esos $1.2 billones especulativos en el "acarreo de fondos en China" provienen de bancos británicos y de Hong Kong (un cuarto cada uno). Para sacar una ganancia especulativa, se requería que la moneda china, el yuan, aumentara de valor constantemente como lo exigía el imperio británico y Estados Unidos.

Ahora el gobierno de China está desinflando esas burbujas financieras y está reduciendo el valor del yuan, al mismo tiempo en que la Reserva Federal está tratando de abandonar su EC. Así que los especuladores en bienes raíces y en mercancías en China se están comenzando a parecer al "implosionómetro" de las compañías hipotecarias de Estados Unidos en el 2007. Las "advertencias de los bancos globales" de las que habla Evans-Pritchard se refieren a que este acarreo de fondos se está revirtiendo más rápido que cualquier otro, y los activos de los bancos extranjeros (en especial británicos) metidos en este acarreo de fondos se están derrumbando debido a que el dinero caliendo se escapa hacia donde pueda.

Evans-Pritchard se queja de que China "podría inyectar rápidamente $2 billones de dólares a sus bancos" para salvar a esas burbujas, pero el Presidente de China, Xi Jinping, se rehúsa a hacerlo. El resultado es la amenaza de un pánico bancario, en especial del HSBC, Lloyds, y del Standard Chartered. Como siempre, los "bancos globales que dan la alarma" son los de siempre, como Credit Suisse, Nomura y Citigroup.

En China, el diario China Daily hizo una descripción de la "cura a fondo" que se prepara para la economía: "Si, habrán incumplimientos de pago por parte de los fondos ligados a proyectos de propiedad sin terminar. Habrá bancarrotas de compañías cargadas con capacidad en exceso. Habrá bancos con balances muy feos, y corridas en instituciones financieras pequeñas. Algunas ciudades, y algunas industrias, tendrán que sufrir casi tanta aflicción como si les hubiesen aplicado terapia de choque. Pero los peores resultados se limitarán al nivel regional... Lo más importante, como dijo el primer ministro Li Keqiang hace dos semanas, en tanto que la economía siga creciendo, también va a generar nuevos empleos... A juzgar por la inmensa tarea que enfrenta China, va a tomar otros dos años, cuando menos, antes de que se pueda cuantificar el cambio en los informes estadísticos del gobierno central. Algunos activos, que hace apenas unos años tenían valor, no servirán para nada. El dinero que se gastó en ellos, y su contribución al PNB, se desvanecerá del mismo modo".