Los 'Bonos de rescate interno': Empiezan los preparativos del derrumbe

1 de abril de 2014

1 de abril de 2014 — El ascensor de los "rescates internos" (bail-in) ya se soltó desde el piso 70. Algunos mega bancos japoneses y de la zona del euro han comenzado a emitir "bonos de rescate interno" (bail-in Bonds), a sabiendas de que no valen nada, para intercambiárselos entre sí.

El mortífero plan de austeridad del proceso de "rescate interno de los bancos" que adoptó la Comisión Europea mediante su Mecanismo Único de Resolución (MUR), para rescatar a un banco luego de que sus activos pierdan su valor en el mercado y que se hayan chupado su capital propio, de modo que sea menor que sus obligaciones, el primer paso es pedir al gobierno nacional que intente el rescate externo, o sea con los fondos públicos. Pero ya los rescates externos a los bancos y la austeridad impuesta a los presupuestos públicos han agotado la capacidad de los gobiernos nacionales para rescatar a los bancos con dinero público, y supuestamente ya los mecanismos de la Unión Europea no van a contribuir. Así que viene entonces el segundo paso del rescate interno: Los bancos no le pagan a sus acreedores que no estén asegurados por ninguna institución, y se aplica el "rescate interno" y le dan a estos acreedores acciones del banco a cambio de la deuda, acciones que para el momento no valen nada en el mercado.

Con este segundo paso, podrían maquillar los balances del banco, y hasta hacerlo aparecer como un "aumento de capital", pero el caso es que los "activos" de esos bancos están repletos de derivados financieros, llamados "contratos financieros calificados", en volúmenes enormes, de tal modo que las contrapartes de esos contratos pueden apoderarse de las garantías colaterales de los bancos. Así que luego de que esto ocurre, dejando a los bancos sin capital y sin "activos", entra la siguiente fase del rescate interno, que consiste en apoderarse de los depósitos que no están asegurados, o sea, los ascienden a una cantidad mayor al mínimo que aseguran las entidades públicas aseguradoras de los depósitos. Estas obligaciones las sustituyen en los libros con más acciones de los bancos, que para este momento valen todavía mucho menos.

Pero la enorme masa de "contratos financieros calificados" toma prioridad sobre cualquier obligación y se apoderan también de ese nuevo "capital" en el momento mismo en que el "rescate interno" entra en acción para crearlo. El propio Banco de Inglaterra reconoce esto: "en particular para las G-SIFI [Instituciones Financieras Globalmente Sistémicas] cuyas operaciones son demasiado grandes, complejas o interconectadas como para dividirlas sin que amenacen los servicios decisivos que proporciona el banco, la facultad de rescate interno se puede utilizar más para asegurar que los acreedores se expongan a pérdidas sin perturbar las funciones decisivas". Es decir, debido a que la City de Londres y Wall Street repudian la división bancaria que imponía la ley Glass-Steagall, el proceso de rescate interno tiene que pasar a la siguiente fase: apoderarse de los depósitos asegurados y de los acreedores asegurados y demás.

Pero los bancos no están esperando a que el banco quiebre efectivamente para empezar con este proceso de rescate interno, así que están comenzando a emitir ya los mentados "bonos de rescate interno" (bail-in Bonds).

El lunes 31 de marzo, el diario británico Financial Times informó que el Banco Mizuho de Tokio va a empezar a emitir "bonos de rescate interno" desde el 3 de abril, con una emisión de $1,500 millones de dólares. Estos son en esencia bonos chatarra o peor que chatarra, que pagan grandes intereses (casi 5% en este caso). Pero estaos bonos, oficialmente, prácticamente al instante mismo de su emisión, tienen un valor de cero permanente incluso si al banco en cuestión se le ordena que tiene que elevar su capital, sin tener que esperar a declararse en insolvencia. Porque en esos casos, esos bonos automáticamente se canjean por acciones del banco en vez de pagarse. Los "inversionistas" que compren esos bonos serán otros bancos, o bancos fantasmas, o capitales especulativos en busca de altos rendimientos antes del crac.

Esto mismo está ocurriendo en la zona del euro, en donde incluso bancos en quiebra como el Monte dei Paschi, están vendiendo sus "bonos de rescate interno". Y se les permite contarlos como "capital de segundo orden", a pesar de que las compañías calificadores de riesgo como S&P y Moody's reduzcan el valor de esos bancos.

¿De donde sale el "crédito" para comprar esos bonos? En parte del dinero que está saliendo de los "mercados emergentes", que estaba especulando en el acarreo de fondos que promovía la Reserva Federal con su "emisión cuantitativa", que prestaba a los bancos a casi cero interés y que ahora se dirigen a saquear las economías más colapsadas de Europa.