Seymor Hersh pone al descubierto la Línea Roja de Obama y la Línea de Ratas también

10 de abril de 2014

10 de abril de 2014 — En un artículo [1] que apareció en la London Review of Books (Reseña de Libros de Londres), Seymour Hersh le asesta un golpe devastador a la guerra ilegal de Obama en contra de Libia y Siria, aunque al final titubea y sostiene que es Erdogan de Turquía el que manipula a Obama, en vez de hacer responsable a Obama, como debe ser.

Lo que Hersh revela es que Obama se vio forzado a cancelar su ataque total planeado en contra de Siria el 2 de septiembre del 2013, debido al hecho de que había evidencia de que los ataques con armas químicas en Siria no fueron llevados a cabo por el gobierno sirio sino por la oposición siria que apoya el mismo Obama en colaboración con Turquía, Arabia Saudita, Catar y el MI6 de Gran Bretaña.

Rusia obtuvo muestras de los materiales químicos que se usaron en Siria y se los dio a Porton Down, el laboratorio de la defensa de Gran Bretaña en Wiltshire, el cual concluyó que el gas utilizado en el ataque del 21 de agosto en Siria no coincidía con las series que se conoce tiene el arsenal de armas químicas del ejército sirio. El informe de Porton Down se entregó al Estado Mayor Conjunto de EU, que ya sabía que los alegatos públicos de Obama no eran ciertos. El 20 de junio, los analistas de la Agencia de Inteligencia de Defensa de EU dieron a conocer un informe de cinco páginas en donde establecen que al-Nusra mantenía una célula de producción de gas sarín. El documento dice que los facilitadores químicos con sede en Turquía y Arabia Saudita trataban de obtener precursores de gas sarín al por mayor. En mayo más de 10 miembros del Frente al-Nusra afiliado a al-Qaeda fueron arrestados en el sur de Turquía con dos kilogramos de sarín.

Es más, según Hersh, una persona con estrecho conocimiento sobre las actividades de la ONU en Siria que investigaba los ataques químicos le dijeron que había evidencias que ligaban a la oposición siria al primer ataque con gas del 19 de marzo del 2013.

A fines de agosto, un alto funcionario de la CIA envió un mensaje: "No fue resultado del gobierno actual. El Reino Unido y EU lo saben".

Los jefes del Estado Mayor a quien Obama les había encargado la tarea de preparar el ataque total contra Siria para empezar el 2 de septiembre, fueron con Obama y le dijeron que ese ataque sería un "acto injustificado de agresión". Según informa Hersh: " Fueron los jefes del Estado Mayor Conjunto los que hicieron que Obama cambiara el curso".

Según Hersh el ataque con químicos en Siria por parte de la oposición fue una operación con bandera falsa, para que se culpara al gobierno sirio y que se diera la falsa impresión de que Siria había cruzado la Línea Roja que había trazado Obama, de forma tal que pudiera justificar el ataque. Hersh presenta esta operación como que si la hubiese dirigido Erdogan de Turquía para forzar a actuar a Obama.

Sin embargo, esto no es totalmente creíble. Por ejemplo, aunque Hersh no lo menciona, el 6 de septiembre de 2013, la organización de Profesionales de Inteligencia Veteranos por la Cordura (VIPS, por sus siglas en inglés) le enviaron un memorando a Obama en donde informaban que "el 13 y 14 de agosto del 2013, las fuerzas de oposición patrocinadas por occidente en Turquía iniciaron preparativos avanzados para una oleada militar irregular importante. Hubo reuniones preliminares entre altos comandantes militares de la oposición y funcionarios de inteligencias cataríes, turcos y estadounidenses en Antakya, provincia de Hatay".

"Comandantes de alta jerarquía de la oposición que llegaron a Estambul informaron de antemano a los comandantes regionales sobre una inminente escalada en la lucha debido a un acontecimiento que cambiaba el curso de la guerra, el cual, a su vez, llevaría a un bombardeo de Siria dirigido por EU. En reuniones de coordinación de operaciones en Antakya, a la que asistieron funcionarios de inteligencia de alta jerarquía turcos, cataríes y estadounidenses, así como altos comandantes de la oposición siria, se le dijo a los sirios que el bombardeo comenzaría en unos días. Se le ordenó a los líderes de la oposición que preparasen sus fuerzas rápidamente para aprovechar el bombardeo estadounidense, marchar hacia Damasco y quitar al gobierno de Bashar-al-Assad".

En otras palabras, eso fue una operación de falsa bandera bien planeada y que no la dirigió únicamente Erdogan de Turquía, sino con participación de la inteligencia de Estados Unidos bajo la dirección de Obama.

Solo que Obama fue obligado a detener su planeado crimen de guerra por las acciones de los rusos, el laboratorio de defensa británico y más importante, por el Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos. Más aún, como informa Hersh, el Congreso de Estados Unidos no iba a ser esta vez el pusilánime que fue para aprobar el ataque de George W. Bush contra Iraq en base a mentiras similares.

Luego de analizar la Línea Roja de Obama, Hersh analiza la Línea de Ratas de Obama. Según Hersh, así es como le llama la CIA a la operación dirigida por Turquía, Arabia Saudita, Catar y Estados Unidos para traficar con armas para la oposición siria, la cual incluye a Al-Qaeda. Le elección del término "línea de ratas", es revelador, porque la CIA bajo Alan Dulles y James Angleton anteriormente dirigieron un línea de ratas después de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a escapar a algunos criminales de guerra nazis.

Esta línea de ratas, fue autorizada según Hersh a principios de 2012 y fue utilizada para canalizar armas y municiones desde Libia a través del sur de Turquía y a través de la frontera siria a la oposición ligada a al-Qaeda. Hersh dice que se llegó a un acuerdo secreto a principios de 2012 entre Obama y Erdogan, según el cual "el financiamiento para esta operación salía de Turquía, así como de Arabia Saudita y Catar; la CIA, con el apoyo del MI6, tenía la responsabilidad de conseguir armas del arsenal de Gadafi hacia Siria. Se establecieron varias compañías de fachada en Libia, algunas bajo la cubierta de entidades australianas. Soldados estadounidenses retirados, que no siempre sabían quien les empleaba realmente, fueron contratados para gestionar la adquisición y el embarque".

La participación del MI6 le permitió a la CIA evadir la ley que exige que se informe a ocho miembros de alta jerarquía del Congreso sobre las operaciones encubiertas, y en cambio clasificaron la misión como una operación de enlace.

Aquí Hersh dice que esta operación fue dirigida por el director de la CIA en el período de David Petraeus. Aunque no se puede excluir la participación de Petraeus, Hersh no menciona a John Brennan, a quien otros han identificado de manera verosímil como la persona a cargo (ver Benghazi: the Definitive Report).

Hersh señala que "Washington terminó abruptamente el papel de la CIA en la transferencia de armas desde Libia después del ataque al consulado, pero la línea de ratas continuó". Y "en unas semanas, unos cuarenta lanzacohetes portátiles superficie-aire, conocidos regularmente como manpads, estaban en manos de los rebeldes sirios".

Si se corrige adecuadamente, para que refleje la responsabilidad efectiva de Obama y Brennan, en vez de dejarlos que se salgan con la suya para culpar únicamente a Erdogan, el artículo de Hersh constituye más leña al fuego para someter a Obama a juicio político de inmediato.