Llamado del Instituto Schiller a los artistas y científicos a evitar la Tercera Guerra Mundial antes de que sea tarde

10 de marzo de 2014

10 de marzo de 2014 — El Instituto Schiller emitió el siguiente llamado que está circulando ampliamente para recabar firmas de apoyo al mismo en el medio científico y artístico internacionalmente. Para mayor información visita el sitio electrónico de El Nuevo Paradigma del Instituto Schiller. [1]

Nunca antes desde los inicios de la civilización humana habíamos enfrentado una amenaza tan grande que pudiéramos causar nuestra propia extinción como especie. Desde el 21 de noviembre se puso en marcha un golpe de Estado preparado con tiempo por manos desde occidente, el cual culminó el pasado 22 de febrero en un abierto golpe de Estado en el que derrocaron al legítimo Presidente Viktor Yanukóvich y se impuso como primer ministro al presidente de la Rada (Parlamento), "Yats", el predilecto de Victoria Nuland, subsecretaria de Estado de Estados Unidos. A partir de entonces, grupos de choque armados, integrados por elementos radicales de extrema derecha antisemitas y antirrusos, han estado aterrorizando por todo el país a la población en general y en particular a las autoridades locales electas legítimamente.

Ya circulan por todo el mundo las fotografías y videos que documentan la brutalidad de estos grupos, quienes utilizan banderas, símbolos y canciones marciales con las que se jactan de su fidelidad a la tradición nazi del colaborador de los nazis durante la ocupación, Stepan Bandera, y de su Organización de Ucranianos Nacionalistas (OUN). Y sin embargo, la línea oficial de Estados Unidos y de la Unión Europea sigue siendo que se trata simplemente de personas que quieren escapar de la opresión rusa y unirse a una Europa libre y democrática.

Hasta los grupos de peritos de occidente han admitido que sin una Ucrania amistosa a sus puertas, Rusia no puede defenderse. Todas las variedades de doctrinas militares actuales, desde la colocación del sistema de defensa antimisilístico de Estados Unidos en Europa del Este, hasta la doctrina de Ataque Global Inmediato, y la doctrina de Batalla Aire-Mar en el Pacífico, son todas doctrinas que ya no provienen de la vieja doctrina de la OTAN conocida como Destrucción Mutua Asegurada (MAD, por sus siglas en inglés que significa "descabellado") sino que surge de la idea utópica de que en nuestra era nuclear, quien ataque primero puede alcanzar la victoria en una guerra.

La primera fase de ese plan de guerra, es la creación de la imagen del enemigo. Primero hay que satanizar a quien se planea sea el adversario, por medio de una campaña mediática bien orquestada, una táctica que hizo famosa el Dr. Goebbels y que luego fue refinada por el servicio de inteligencia británico. "Superar a Goebbels" ha sido la consigna, entonces como ahora: Hay que hacer que la gente crea que la nieve es negra. Desde el derrumbe de la Unión Soviética, la política de "cambio de régimen" ha sido el plan para cualquier gobierno que se rehúse a someterse al orden imperial de la globalización; y en todos los casos, la Gran Mentira se ha aplicado en abundancia.

¿Recuerdan a los bebes kuwaitíes, que fueron brutalmente arrancados de sus incubadoras por las tropas de Saddam Hussein? O ¿las armas de destrucción masiva de Saddam, que en 45 minutos podían hacer desaparecer a cualquier lugar de la Tierra? O ¿los grandes sentimientos democráticos de los rebeldes adversarios de Gadafy en Libia? O ¿las supuestas pruebas de que Assad utilizaba gas venenoso? ¿Y ahora? Ahora es el Presidente Putin quien es el dictador devorador de hombres, que mete a la cárcel a unos pobres e indefensos oligarcas y a roqueros punks blasfemos, acciones que, por supuesto, justifican plenamente una confrontación nuclear. Con una campaña de mentiras sin precedentes, se acusa a personas y poblaciones enteras, se siembra la discordia, y se indoctrina a la población confundida con tal persistencia que finalmente adoptan esa imagen del enemigo como suya, asumen la caduca retórica de la Guerra Fría, y abogan por la guerra.

¿Y después qué? Si llega a suceder esta amenaza de un conflicto termonuclear con Rusia y China, la mayoría de la especie humana será exterminada en una hora y media aproximadamente, y los muertos serán los afortunados, en comparación a los que fallecerán unos días después.

Pero la naturaleza de la humanidad no es eso a lo que nos lleva a creer la actitud moralmente degenerada de la mayoría de los gobiernos nacionales hoy, o el estado estupefacto de las masas. La humana es la única especie que, al ejercer sus capacidades creativas, es capaz de perseverar para lograr un entendimiento más profundo de las leyes del universo físico, y de utilizar ese conocimiento para el mejoramiento de la condición de vida de la humanidad. Los seres humanos son también las únicas criaturas vivientes que pueden visualizar el futuro, y que pueden forjar esa visión en un poder material de ideas con las cuales crear ese futuro.

Es precisamente porque nosotros, científicos y artistas, entendemos los principios universales de la ciencia y del arte, y los desarrollamos -–en otras palabras, buscamos la Verdad— que en esta hora oscura de la historia humana, hacemos un llamado a los pueblos del mundo para  que demos la pelea para preservar la paz, y, en esta era de armas termonucleares, eliminar de una vez por toda la idea misma de resolver conflictos por medio de guerras, y saquemos de sus cargos a los políticos que con su ideología de confrontación geopolítica, ponen en riesgo la existencia misma de la humanidad.

Como demuestran los descubrimientos y las composiciones de Nicolás de Cusa, Leibniz, Albert Einstein, Max Planck y Vernadsky, de Juan Sebastián Bach, Wolgang A. Mozart, y Ludwig V. Beethoven, de Dante Alighieri, William Shakespeare y Federico Schiller, de Brunelleschi y Rembrandt, por nombrar solo a unos cuantos, sus creaciones son la expresión de la inmortalidad del alma humana, y de la inmortalidad potencial de la especie humana. Nosotros, los que vivimos, tenemos la formidable tarea de hacer que la obra de nuestras vidas contribuya para garantizar que la creatividad de esas grandes mentes del pasado, proporcionen el anticipo del potencial de las posibilidades sin límite de que está dotada la especie humana. El tipo de cooperación internacional en torno a las metas comunes de la humanidad que todos los científicos y artistas han experimentado en un sinnúmero de conferencias, proyectos conjuntos de investigación, giras de conciertos, y animados intercambios culturales, debe ser la inspiración para resolver todos los problemas políticos, económicos, e incluso los militares. Tal y como escribiera Nicolás de Cusa en el siglo 15, los pueblos solo pueden llegar a un entendimiento mutuo cuando todos le dan paso a sus científicos, a sus artistas y a sus filósofos.

En aras de nuestro amor por la humanidad, y como nuestra expresión de gratitud a todas las generaciones cuyos logros han contribuido a nuestro nivel de desarrollo presente, y como nuestro compromiso sagrado a la identidad inmortal de la especie humana, hacemos un llamado a los pueblos del mundo para ponerle fin a la amenaza de nuestra extinción colectiva.

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