México asolado por la sequía, ahora bajo el "fracking" de los depredadores imperiales

21 de abril de 2014

20 de abril de 2014 – Los mismos depredadores imperiales cuyas prácticas de fracturación hidráulica han devastado a Texas y a California, ya de por si azotados por la sequía, así como a otros estados de la unión americana, ahora se les hace agua la boca con la posibilidad de hacer lo mismo en México, en donde le han puesto el ojo particularmente a la región norteña, la cual es fundamental para la agricultura, pero que también ha estado azotada por la misma sequía; por supuesto, los depredadores no excluyen a cualquier otra región también para lo mismo.

Este plan para el genocidio, que esbozó en detalle el diario Washington Post el domingo 20 pasado, es un marcado contraste con lo que han planteado Lyndon LaRouche y la precandidata al Senado de EU por Texas, Kesha Rogers, como las verdaderas bases para una relación productiva entre Estados Unidos y México, sustentada en el desarrollo económico soberano y la colaboración económica mutuamente provechosa. El artículo del Washington Post se titula "A Shale-Oil Boom Beckons in Mexico's Danger Zone" (En zona de peligro en México, llama el auge del petróleo de esquisto) y elabora en forma destacada la manera en que la fracturación hidráulica en la "maravilla geológica" de Texas, la zona denominada Eagle Ford Shale Play, ha producido "una de las más extravagantes bonanzas petroleras en la historia americana". Pero esta formación de esquisto se extiende también a cientos de millas dentro de México, en la región conocida en México como Cuenca de Burgos. Del lado de Texas se han hundido más de 5,400 pozos desde el 2008, pero del lado mexicano menos de 25.

La reforma energética propuesta por el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, incluye disposiciones para la fracturación hidráulica, y se propone remediar esto, castrando a la compañía petrolera estatal, Pemex, para invitar a las compañías petroleras depredadoras, Shell, Exxon y Halliburton, para extraer unos 60,000 millones de barriles de petróleo de esquisto y explotar las reservas adicionales de gas de esquisto. La explotación del petróleo y gas de esquisto será la pieza central del esquema denominado "Independencia energética norteamericana" entre México, Estados Unidos y Canadá, el cual se le ha ofrecido a México como un medio para desarrollar los recursos energéticos, la industrialización y la creación de miles de empleos, lo cual es una mentira descarada.

No les importa el hecho de que esa región norteña de México ha padecido de una sequía severa en los últimos dos años, carece de infraestructura y de agua, y está dominada por los carteles del narcotráfico. Los geólogos e ingenieros petroleros mexicanos dicen que, si es necesario, se puede traer agua desde el mar en un acueducto o desde las zonas costeras más húmedas, para satisfacer la enorme demanda de agua para la fracturación. Supuestamente, eso lo pagarían las grandes compañías petroleras que "asumen los riesgos".

Mientras tanto, se siguen empolvando en los archivos, por falta de financiamiento, los dos proyectos de infraestructura hidráulica más importantes para México, el PLHINO (Plan Hidráulico del Noroeste) y el PLHIGON (Plan Hidráulico del Golfo Norte), mediante los cuales se podría llevar agua desde el sur de México hacia el norte árido, y funcionarían como componentes del proyecto más amplio, el de la Alianza Hidráulica y Energética de América del Norte, (NAWAPA, por sus siglas en inglés). El diario mexicano El Mañana informó el domingo 20 de abril que la Conferencia Legislativa Fronteriza, que se llevó a cabo a principios de mes en Monterrey, México, el legislador estatal demócrata de Texas Jose Rodriguez, habló sobre las consecuencias que ha tenido la fracturación hidráulica para la economía de Texas, para el suministro de agua y para la población texana. Asimismo, la Asociación Mexicana Anti-Fracking está advirtiendo de los peligros que representará para México la fracturación hidráulica.