Advertencias a ambos lados del Atlántico: una intervención en Ucrania podría llevar a la Tercera Guerra mundial

24 de abril de 2014

23 de abril de 2014 — Se siguen manifestando advertencias en contra de la campaña británica y de Obama hacia una Tercer Guerra Mundial, desde los sitios calificados pertinentes de ambos lados del Atlántico, incluso de las mismas instituciones de seguridad nacional de Gran Bretaña. De hecho, la advertencia más severa se cubre en el Daily Mirror de Gran Bretaña, según la cual el jefe del MI6 (el Servicio de Inteligencia Secreto) a quien se conoce solo como "C", se entiende que le dijo al Primer Ministro David Cameron que el Presidente ruso Vladimir Putin no se va a "quedar cruzado de brazos" si Occidente envía tropas de apoyo al gobierno de Ucrania. Una fuente de alto nivel le dijo al Mirror que "el mensaje básico fue que no vale la pena empezar la Tercera Guerra Mundial por Ucrania".

El autor del artículo, Sean Rayment, fue durante años corresponsal de defensa y seguridad para The Sunday Telegraph antes de irse al Mirror en abril del 2013, así que probablemente tiene acceso a las fuentes que quieren que se publique esta versión. En el lado estadounidense del Atlántico, el coronel retirado del Ejército, Douglas Macgregor, un combatiente veterano de la Guerra del Golfo de 1991 y observador calificado de temas militares, advierte en un artículo en Counterpunch.org que una intervención militar de EU en Ucrania sería lo peor que pudiera hacer Estados Unidos. El artículo de Macgregor salió en respuesta al artículo del 15 de abril en la página editorial del Washington Post escrito por el ex embajador y subdirector de Seguridad Nacional de Bush, James Jeffrey, ahora becario en el Instituto Washington, quien alegó que se deben de enviar tropas de infantería estadounidenses a Ucrania para "sofocar la crisis".

Al sugerir esto, Macgregor escribe, Jeffrey propone una medida que es "tan peligrosa como innecesaria" y sería "jugar con fuego" si no se cuenta por lo menos con una fuerza fuertemente armada y de blindados de 150,000 efectivos. Sin embargo, Estados Unidos ya no puede reunir esa fuerza, en gran parte debido a que el "brillante" liderato político y militar de los últimos 12 años ha desperdiciado al Ejército y a la Infantería de Marina en Iraq y Afganistán.

Graham Allison, director del Centro Belfer de Ciencia y Asuntos Internacionales de Harvard, y autor de las advertencias sobre caer en la "trampa de Tucídides" en relación a China, también interviene con un ángulo ligeramente diferente. En un artículo de opinión publicado por CNN el 18 de abril, Allison advierte que a pesar de la Declaración de Ginebra del 17 de abril, Estados Unidos y Rusia podrían todavía irse a la guerra en torno a Ucrania. Los pasos que se piden en el acuerdo de Ginebra "son unos primeros pasos buenos y esenciales" escribe,"pero a menos que se puedan llevar a cabo ahora como la base sobre la cual puedan avanzar las partes, con pasos más osados para revertir las tendencias inherentes, Ucrania todavía puede hundirse en una guerra civil".

Allison pinta un escenario en donde los manifestantes prorrusos continúan tomando por la fuerza y reteniendo edificios del gobierno en contra de un régimen ucraniano incapaz de pararlos. El régimen responde con acciones violentas, que provocan una intervención rusa y toda la situación se desata en una guerra civil que arrastra a otros países europeos, incluidos Polonia y los países del Báltico. "La violencia generalizada o la guerra civil ciertamente serían una calamidad para los ucranianos" dice Allison. "Pero, ¿requerirían sus consecuencias para los intereses nacionales estadounidenses una respuesta militar de Estados Unidos? Afortunadamente para los estadounidenses, la respuesta es no". Por lo tanto, "evitar que Ucrania se desplome en una guerra civil tiene que tener, la más alta prioridad para los líderes tanto de Estados Unidos como de Rusia". El acuerdo de Ginebra, dice Allison, representa "el primer paso real" en esa dirección pero "los líderes tanto en Washington como en Moscú van a tener que ir más allá, con pasos más osados para evitar que Ucrania se hunda en una guerra civil que pudiera arrastrarlos a una confrontación directa. Estos pasos adicionales van a requerir que las partes acepten arreglos que de otra forma habrían sido inaceptables excepto por el hecho de que todas las otras alternativas factibles son incluso peores".