El Dr. Mahathir responde al llamado a la anarquía de Anwar Ibrahim y Susan Rice

1 de may de 2014

1 de mayo de 2014 — El Dr. Mahathir Mohamad respondió hoy en su blog que circula ampliamente a la propuesta del principal agente del eje saudí-británico en Malasia, Anwar Ibrahim, de llevar la "Primavera Árabe" al Sudeste Asiático, aparecida en el Washington Post del sábado pasado y que recibió el respaldo efectivo de la controladora de Obama, Susan Rice, en una reunión privada con Anwar el lunes 28 de abril. Después de esa reunión, Anwar anunció una manifestación masiva en contra del gobierno para este jueves 1 de mayo.

El Dr. Mahathir analiza la "nueva democracia", que es lo opuesto a la democracia real, en donde los gobiernos electos son derrocados por anarquistas que destruyen países para facilitar un cambio de régimen. "Las huelgas y las manifestaciones callejeras se han vuelto tan enormes y prolongadas que paralizan todo el país", escribe. "Vemos que en Egipto, Ucrania e incluso en Tailandia, la oposición recurre a manifestaciones masivas con el fin de derrocar gobiernos de mayoría debidamente electos. Extrañamente, aunque el gobierno elegido por la mayoría haya aceptado celebrar nuevas elecciones, la oposición minoritaria no lo acepta y decide seguir con las manifestaciones callejeras. Alegan que las elecciones serían fraudulentas. El resultado neto sigue siendo la inestabilidad y el sufrimiento de la población, y en particular de los pequeños empresarios. Lo que predomina es una situación parecida a la anarquía".

Luego, sin nombrar a Anwar o Rice, dice: "Hasta ahora Malasia se ha salvado de la inestabilidad provocada por las manifestaciones callejeras prolongadas. Pero ya existen las señales. Obviamente hay malayos a quienes les gustaría derrocar al gobierno electo mediante manifestaciones". Aunque las cantidades son aún pequeñas, dice Mahathir, esperan "atraer a millones a participar y que se vuelva algo de todos los días de forma tal que se interrumpa la vida diaria de la población. El paso siguiente sería ocupar edificios gubernamentales".

Concluye: "El mundo tiene que decidirse. ¿Elegimos gobierno mediante el voto o instalamos gobiernos con manifestaciones callejeras? Si ha de sobrevivir la democracia y servir los propósitos para los cuales fue diseñada, tiene que haber cierta aceptación de los límites a la libertad que nosotros consideramos democrática. La libertad de expresión, libertad de prensa, de manifestación y de huelga tiene que estar circunscrita a cierto grado, de forma tal que no destruyan las democracias a nombre de la democracia".