El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Lavrov, le llama la atención a la OTAN por su beligerancia

6 de agosto de 2014

6 de agosto de 2014 — El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia y el propio ministro de Relaciones Interiores, Sergei Lavrov, emitieron sendas declaraciones hace tres y cuatro días respectivamente, sobre la espantosa situación que vive la población de Ucrania del Este, en donde hacen un llamado para tomar medidas internacionales. También condenaron la beligerancia sistemática de la OTAN.

La declaración de antier, sobre "el deterioro de la situación en el sureste de Ucrania" describe un desastre humanitario cada vez peor en muchas ciudades. Menciona las víctimas civiles por los bombardeos del ejército ucraniano, y el colapso de la infraestructura de Lugansk, una ciudad que tiene más de 400,000 habitantes: no hay suministro de agua, la comunicación por teléfonos celulares no funciona, las tuberías de gas natural están dañadas, y se han destruido varios hospitales y clínicas. Los bombardeos aéreos contra la ciudad de Donetsk, que tiene una población de 1 millón de personas, destrozó una estación de electricidad que servía a la zona sur de la ciudad. En Gorlovka (Horlivka), fallecieron 40 civiles a consecuencia de los bombardeos. "Sin embargo, el ejército ucraniano sigue llevando misiles Tochka U [SS-21 misiles balísticos de corto alcance], y artillería Smerch y Uragan, hacia Donetsk. ¿Cuántas personas más tendrán que ser asesinadas por estas armas?", preguntó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

Ciertamente, el lunes 4 funcionarios ucranianos le urgieron a toda la población de Donetsk, Lugansk y Gorlovka, que evacuaran las ciudades. Las bajas civiles, junto con la obstrucción que el gobierno de Kiev está haciendo a las investigaciones de la masacre en el edificio del Sindicato de Trabajadores de Odesa, que sucedió el 20 de mayo, y las continuas detenciones y amenazas a periodistas, afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, "confirma la necesidad de que se ponga en efecto, de inmediato, un cese al fuego en Ucrania del Este, y que comiencen las negociaciones para resolver las cuestiones esenciales de la forma futura de organización en ese país".

El martes 5, el Ministerio de Relaciones Exteriores le dio continuidad a esto con una declaración que señala el llamado de Rusia a que se establezca una misión humanitaria internacional en Ucrania suroriental, deplorando la escalada de las operaciones militares de Kiev contra Donbass. Dio a conocer cifras de las Naciones Unidas que confirman que, como resultados hay 1367 personas asesinadas y 4087 heridas, además de una destrucción enorme de la infraestructura. En algunos pueblos, el 80% de las casas fueron destruidas. Al menos 200,000 personas no tienen agua potable. El 70% del personal médico fue evacuado de la región. Hay cientos de miles de refugiados. La declaración criticó la "irresponsabilidad" de la posición de Kiev, que "se rehúsa a reconocer los problemas humanitarios en Ucrania suroriental, los cuales para todos son obvios". Hizo un llamado para llevar a cabo una movilización internacional de emergencia inmediatamente, para ayudar a las poblaciones de las regiones ucranianas de Donetsk y de Lugansk —que están "al borde de una catástrofe humanitaria"— mediante la creación de una misión humanitaria internacional como la que Rusia había propuesto.

El 4 de agosto en una entrevista dada a Itar-Tass, Lavrov retomó lo que el llamó los tres problemas principales que conciernen a Ucrania:

1) un cese inmediato del uso de la fuerza;

2) abordar inmediatamente los problemas humanitarios;

3) comenzar de inmediato las reformas constitucionales involucrando a los representantes de las regiones ucranianas.

Esto fue el centro de los acuerdos internacionales previos sobre Ucrania, afirmó, pero el "plan de paz" del Presidente Petro Poroshenko ha tomado otra dirección: el cese al fuego de junio pasado se utilizó para preparar una mayor ofensiva contra Donbass. Lavrov dijo que Rusia tenía la voluntad de seguir ayudando a los cientos de soldados ucranianos que han cruzado la frontera hacia Rusia esta semana, porque ya no tenían municiones, alimento, ni agua, mostrando su preocupación por quienes ayudaron antes a regresar a sus hogares pasando por Rusia, pero que luego fueron acusados de haber desertado. Recalcó que Rusia está apelando ante la OSCE, las Naciones Unidas, el Consejo de Europa, y el Comité Internacional de la Cruz Roja, al respecto de la ayuda humanitaria, bajo los auspicios de la Cruz Roja, para la población de Donbass. Lavrov le urgió a las organizaciones internacionales, en tanto reaccionan ante la crisis en Gaza, que no se olviden de lo que pasa en Ucrania del Este.

Lavrov además habló de manera enfática al respecto de todo este enfrentamiento, diciendo con respecto a la OTAN: "Yo le aseguro, que si no hubiera una Ucrania, entonces se hubiera explotado cualquier otro aspecto de la política nacional o extranjera de Rusia", con el propósito de llevar a la OTAN a una confrontación con Rusia. Ayer el ministro de Relaciones Exteriores emitió otra declaración por separado, lamentando la más reciente entrevista de Anders Fogh Rasmussen, Secretario General de la OTAN, en la que intenta culpar a Rusia por la crisis en Ucrania. El Ministerio de Relaciones Exteriores destaca que Rasmussen pasó por alto el desastre humanitario, y se refiere a la retórica [de Rasmussen] de la Guerra Fría sobre "la agresión rusa", las "esferas de influencia", y "la necesidad de cerrar filas en contra de la imaginaria amenaza en contra de los países de la OTAN". Terminó diciendo que "en base a toda la evidencia, la OTAN continua siendo incapaz de distinguir entre los intereses de largo alcance para fortalecer la estabilidad y la seguridad en la región euroatlántica, y sus metas de corto plazo".