El New York Times finalmente admite que Gary Webb estaba en lo cierto respecto a la operación de la Contra y el narcotráfico

11 de octubre de 2014

El New York Times finalmente admite que Gary Webb estaba en lo cierto respecto a la operación de la Contra y el tráfico de cocaína

11 de Octubre de 2014 — Robert Parry destacó en Consortium News que el domingo 5 el diario New York Times publicó una reseña de la película Kill the Messenger (Mata al mensajero), en la que finalmente el diario admitió que el reportero Gary Webb del diario San José Mercury News, a quien el New York Times ayudo a vilipendiar y que lo llevo al suicidio, tenía razón.

"Cerca de tres décadas desde que salieron las historias por primera vez en 1985 acerca del tráfico de cocaína de los Contras nicaragüenses, finalmente el New York Times admitió que las denuncias eran ciertas, aunque este reconocimiento tardío apareció enterrado en la reseña de una película en el periódico del domingo.

"La reseña se trata de la nueva película, Kill the Messenger [que se estrenó el 10 de octubre], la cual revive las acusaciones a la Contra sobre la cocaína en el contexto de la trágica historia del periodista Gary Webb, quien a su vez había retomando las acusaciones en 1996, sólo para que el New York Times y otros periódicos importantes lanzaran una vendetta en su contra que destruyó su carrera y en última instancia lo llevó al suicidio...

"Así que fue un buen detalle, que el Times planteara francamente que el escándalo que durante mucho tiempo se negó, realmente si ocurrió, aunque la declaración haya aparecido escondida en la reseña de una película que apareció en la página AR-14 de la edición de Nueva York. Y el comentarista del Times aún no puede afrontar el hecho de que su periódico formó parte de una pandilla que agredió a un periodista honesto quien en realidad tenía la historia correcta".

Como periodista de la agencia Associated Press en la década de 1980, Parry fue uno de los primeros en exponer la operación de tráfico de cocaína de la Contra nicaragüense, y en la década de 1990 fue uno de los pocos que, junto con la revista Executive Intelligence Review (EIR), defendió a Webb en contra de los sicarios, específicamente, del Times, del Washigton Post, y del Los Angeles Times.