Tiburones británicos huelen sangre en el agua luego de que México canceló la licitación del ferrocarril chino

11 de noviembre de 2014

11 de noviembre de 2014 — El diario londinense Financial Times festejó el pasado viernes 7 la capitulación del Presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, ante las presiones de la Casa Blanca de Obama y sus aliados internos en México, que lo llevó a cancelar la licitación ya adjudicada a un consorcio encabezado por Chin para construir un ferrocarril de alta velocidad desde la Ciudad de México a Querétaro. "La decisión probablemente va a eclipsar la visita [de Peña Nieto] a Beijín el domingo 9 de noviembre, se burla el FT, y "sienta las condiciones para un encuentro incómodo con su homólogo chino, Xi Jinping". El periódico que es un desagüe de los intereses imperiales británicos, trata de ir todavía más lejos y afirma que "la decisión es un revés para los líderes de China", ya que el proyecto "hubiera sido el primer proyecto ferroviario de alta velocidad de China en el extranjero y podría haber sentado potencialmente un precedente para mayores acuerdos".

La Comisión de Desarrollo nacional y Reforma de china calificó la acción de México para anular la licitación como algo "inesperado", mientras que el diario oficial chino en inglés Global Times comentó: "El primer pensamiento de mucha gente fue: ¿Bromea México? ¿Cómo se puede anular la adjudicación de una licitación para un proyecto de miles de millones de manera tan imprudente?"

Peña Nieto, quien quizás pensó que reduciría la presión política contra su gobierno mediante esta concesión –montándose de nuevo al Titanic del sistema financiero transatlántico que se hunde, para hacerle compañía al solitario de Obama— ha alentado por el contrario a los tiburones que olieron la sangre en el agua. La revista Proceso de México publicó un artículo donde sostiene que una de las compañías mexicanas que formaba parte del consorcio encabezado por China, Constructora Teya, también construyó la casa privada de Peña Nieto. Y el 8 de noviembre un pequeño grupo de manifestantes en Ciudad de México, que protestaban por la desaparición y probable asesinato de 43 estudiantes normalistas en el estado de Guerrero hace un mes, intentaron quemar al enorme portón de madera del Palacio Nacional (donde está el despacho del Presidente y otras dependencias del gobierno) en el centro de la Ciudad de México, hasta que fueron detenidos por la policía antimotines. Aunque el incidente resultó menor, y claramente la obra de agentes provocadores, indica claramente la intención de los británicos de desestabilizar al gobierno y tratar de sacar a Peña Nieto del cargo.