Los demócratas quedaron aniquilados por no hacer un juicio político a Obama por sus crímenes

7 de noviembre de 2014

7 de noviembre de 2014 — Los resultados de las elecciones de medio período en Estados Unidos, el pasado martes 3, no fueron una sorpresa realmente: los republicanos recuperaron la mayoría en el Senado, ganando 7 nuevos curules (solo necesitaban seis) en los estados de Iowa, Carolina del Norte, Arkansas, Virginia Occidental, Colorado, Dakota del Sur y Montana. Puede ser que haya más, dependiendo del resultado de los estados donde habrá una segunda ronda.

La Cámara de Representantes aumentará la mayoría republicana ya existente, con 14 escaños más, que también podrían aumentar con la segunda ronda de votaciones. El signo de respaldo de Obama resultó tan venenoso, que los demócratas perdieron incluso las gobernaciones de estados tradicionalmente demócratas de hueso colorado como es el caso de Maryland.

Una fuente de inteligencia muy bien colocada de Washington, DC, comentó que los resultados electorales constituyen, de facto, "un juicio político" para Obama, aunque no tenga las connotaciones judiciales de un verdadero juicio político incoado en el Congreso.

Además de la cobardía y la locura de los demócratas al rehusarse a romper con Obama, la estrategia del presidente republicano del Congreso, John Boehner, de proteger a Obama de cualquier intento de hacerle juicio político, precisamente para barrer con los demócratas en estas elecciones, también tuvo "éxito", si se le puede llamar éxito a poner al mundo al borde de una guerra termonuclear y de un estallido financiero global.

Todas las encuestas a boca de urna muestran lo obvio: el 60% de los votantes están furiosos o insatisfechos con Obama y un porcentaje similar está igualmente furioso con los republicanos del Congreso; el 78% dijo que estaba muy preocupado o algo preocupado por la economía. Pero la encuesta más diciente es la que hizo CBS: "la mitad de los votantes creen que la economía estará peor para la generación siguiente". Esta idea, de que el futuro va a ser peor para la generación siguiente, es lo más antiamericano que puede haber, y señala la profunda corriente de pesimismo que se apoderó del país desde el asesinato de John Kennedy. Sobre esta encuesta, Lyndon LaRouche comentó: Eso es imposible, no podemos aceptar eso; porque si fuese verdad, significaría la extinción de nuestro país y de la raza humana.

La cuestión que plantean los resultados electorales en Estados Unidos es más bien, ¿qué pasará después?. ¿Actuará el Congreso finalmente, y la población, para sacar a Obama de su cargo inmediatamente? Tener a un presidente de adorno por dos años es inaceptable; eso es tiempo más que suficiente para que él catapulte al mundo a una guerra termonuclear o acabar con la economía mundial, es decir, para llevar a cabo el mandato del imperio británico.