Declaraciones de un secuestrador frustrado del 11-S denunció a los príncipes sauditas; se revive discusión sobre las 28 páginas

22 de noviembre de 2014

22 de noviembre de 2014 — Zacarias Moussaoui, uno de los miembros del equipo de secuestradores del 11 de septiembre de 2001, que no logró integrarse al equipo suicida a última hora, ha hecho unas explosivas declaraciones por escrito, en el sentido de que los miembros de la familia real saudita financiaron los ataques del 11 de septiembre y otras actividades terroristas. Estas declaraciones han revivido las demandas para que se desclasifiquen las 28 páginas secretas del Informe de la Comisión Conjunta del Congreso que investigó el 11-S. Calificado algunas veces como el "20avo secuestrador" (aunque Bob Graham dijo la semana pasada que probablemente el veinteavo secuestrador probablemente era al-Khatani), Moussaoui fue arrestado un mes antes de los ataques de septiembre del 2001, y alternativamente ha estado negando o alegando que formaba parte del complot del 11 de septiembre. En el 2006, se declaró culpable y fue sentenciado a prisión de por vida.

Recientemente, le envió cartas a jueces federales de Nueva York y Oklahoma, que el Daily Mail de Londres y otros medios acaban de hacer públicas. En las cartas afirma que durante el tiempo en que estaba tomando clases de vuelo en Norman, Oklahoma, se reunió con el príncipe Turki al-Faisal y la princesa Haifa (hermana de Turki y esposa del príncipe Bandar) y afirma que Turki y la princesa Haifa le dieron dinero a él y a otro de los secuestradores. La princesa Haifa ya ha sido identificada como una de las personas que canalizó fondos a los futuros secuestradores en San Diego antes del 11 de septiembre.

Moussaoui también mencionó a varios otros, entre ellos a los príncipes Bandar, Salman, Walid bin Talal, Naif, Mohamed y Sultan, así como a otros financieros, bancos y organizaciones, la mayoría de los cuales ya eran conocidos por la EIR. El 21 de octubre hizo una declaración judicial a los abogados de las víctimas del 11 de septiembre y de las compañías aseguradoras, y los abogados le han solicitado al juzgado de Nueva York que demore el proceso en sus casos hasta que se analice la declaración.

Aunque existen serias dudas sobre la estabilidad mental de Moussaoui (hasta los organizadores del 11 de septiembre tenían sus dudas sobre él) no hay ninguna duda de que Moussaoui estaba en posición de saber sobre el papel de los sauditas en el financiamiento de al-Qaeda. El estuvo en Afganistán, Paquistán, Chechenia y Londres durante los 1990, antes de venirse a Estados Unidos e inscribirse en la escuela de entrenamiento de vuelo. Pero sin duda, sus bien conocidos problemas mentales se van a utilizar para tratar de desacreditar sus declaraciones.

La cobertura de las declaraciones de Moussaoui en CNN, Forbes, Examiner.com y en otros medios más, vinculan sus declaraciones a la pelea por la desclasificación de las 28 páginas. Por ejemplo Investors Business Daily afirma: "¿No debemos aún resolver el tema todavía abierto de qué fue exactamente lo que hicieron los sauditas en el período previo al ataque más devastador en el territorio continental de Estados Unidos en toda su historia? En particular, mínimamente, uno esperaría que esta historia le agregara ímpetu a los esfuerzos en el Congreso porque se recuperen las 28 páginas sobre la participación saudí en el 11 de septiembre, que se eliminaron de la Investigación Conjunta del Congreso en el 2002 sobre los ataques del 11 de septiembre".