Más reacciones a la renuncia de Hagel

28 de noviembre de 2014

26 de noviembre de 2014 — Sigue saliendo la evidencia de que la renuncia de Hagel fue todo menos de "mutuo consentimiento". El escritor Mark Perry escribe en un ensayo en la revista Político que, según un alto oficial no identificado, el principio del fin para Hagel fue el memorando de dos páginas a Susan Rice sobre la política sobre Siria que envió a la Casa Blanca a mediados de octubre. Hagel escribió el memorando, según este oficial, porque no "podía vivir en la ambigüedad de una política ambigua", una perspectiva que aparentemente comparten muchos oficiales militares de alto rango. Sin embargo, al final, lo que más perturbaba al Secretario de Defensa y a los oficiales de alta graduación fue la política de "micromanejo" del NSC (Consejo de Seguridad Nacional) sobre el combate al EIIS. "Es un infierno" le dijo un alto oficial militar a Perry la semana pasada, "pero la principal funcionaria encargada de fijar los objetivos en Iraq es Susan Rice. Es muy frustrante".

De la misma guisa es el comentario de Paul Bonicelli en Foreign Policy. Bonicelli, quien se identifica a sí mismo como alguien que apoyó las invasiones de Afganistán e Iraq, de G.W. Bush, atribuye el despido de Hagel a lo siguiente: las fuerzas armadas enfrentan realidad difíciles en el terreno, y Hagel insistió en presentarle estas realidades a la Casa Blanca que no está interesada en ellas.

"Hagel, quien trabaja en un edificio desprovisto de asesores de campaña, valoraba estas realidades y lo que esto representaba para nuestra seguridad nacional. Obama, quien raramente se separa de sus asesores políticos y sus constantes ensalzamientos como figura política, no apreció estas realidades. Más bien, estos hechos eran una intrusión irritante en su trabajo más importante de salvar sus planes nacionales y el tema más importante en el plan sobre política exterior, un acuerdo con Irán, escribe Bonicelli. Lo importante a destacar, prosigue, "es que esta renuncia forzada es emblemática de las fallas de la presidencia de Obama: camarillas, pensamiento colectivo y en un estado permanente de campaña. No importa lo que uno piense sobre las capacidades de Hagel, su actuación o su capacidad intelectual, el hecho simple es que él es un oficial que insistió en decirle a la Casa Blanca lo que ellos no querían oír".

El Wall Street Journal por su parte, sacó un artículo el martes 25 informando que Hagel se sentía frustrado por la falta de decisión del equipo de seguridad nacional de Obama y sus "reuniones interminables de gabinete" y que "simplemente no congenió" con Susan Rice y otros altos asesores de la Casa Blanca.

"La Casa Blanca teme lo que vaya a decir y hacer el Pentágono. El Pentágono teme cómo vaya a reaccionar la Casa Blanca. Ambos bandos están nerviosos uno del otro", dijo un oficial del Pentágono con larga trayectoria. " El ya ha pasado por tres secretarios ahora, Gates, Panetta y Hagel, y posiblemente va a persistir con un cuarto secretario".

El WSJ dice que Hagel aprecia una política clara, de la que se carece en la Casa Blanca. Dice que él quería una política firme en contra de Putin y Rusia, viendo a Moscú, no el Medio Oriente, como la amenaza más seria a largo plazo a la seguridad internacional. El WSJ también confirma que Hagel nunca promovió la política de sacar a Assad; él advertía sobre las consecuencias de dejar que la política no fuera clara.

El Los Angeles Times, citando al ex subsecretario de la Defensa Lawrence Korb, ahora residente en el Centro por el Progreso Americano en Washington, quien informa que Obama está buscando un líder militar "más enérgico y articulado" para los próximos dos años, que le pueda explicar mejor las políticas del gobierno al Congreso.

"Claramente el Presidente quiere a alguien que sea más enérgico y gane el debate público defendiendo sus políticas"dijo Korb. "Quiere a alguien que se vea bien en los programas de comentarios del domingo". Obama también quiere a alguien que se sienta a gusto trabajando con su equipo de seguridad nacional; los dos predecesores de Hagel, Robert Gates y Leon Panetta, no eran así, ambos se quejaban del micromanejo de la Casa Blanca sobre las fuerzas armadas.

"Lo que más se necesita es un secretario que desafíe los axiomas y haga preguntas duras sobre las políticas en temas como el EI [Estado Islámico] y Afganistán y ayude a evitar el pensamiento colectivo" dijo Stephen D. Biddle, un experto militar en Consejo de Relaciones Exteriores que no es partidista. "Aunque, yo no estoy seguro de que eso sea lo que quiere la Casa Blanca".