Vocero del imperio británico: La guerra económica es para provocar un cambio de régimen en Rusia

25 de noviembre de 2014

25 de noviembre de 2014 — La portada de la revista The Economist, vocero de la City de Londres, pinta a un oso sangrando en la nieve, con el encabezado "La economía herida de Rusia". El editorial de la portada tiene tres páginas de respaldo donde perfilan a fondo los puntos débiles de la economía de Rusia, y no hace más que confirmar las acusaciones del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, de que el propósito de las sanciones económicas de Occidente en contra de Rusia es un "cambio de régimen". Expresando el sentir del sector financiero trasatlántico ya en quiebra, The Economist declara que Rusia "está más cerca de una crisis de lo que se dan cuenta Occidente o Vladimir Putin".

La lista de vulnerabilidades incluye la dependencia en las exportaciones petroleras, cuando los precios del barril de petróleo están ahora entre 10 y 20 dólares por abajo de lo que Moscú había calculado; un desplome del 23% del rublo, lo que podría provocar una inflación en los precios al consumidor a pesar de los esfuerzos por sustituir los bienes producidos internamente por importaciones; y la deuda externa corporativa rusa, tanto de compañías privadas como de propiedad del Estado, que ahora está por encima de los $500 mil millones de dólares, con $130 mil millones con fecha de vencimiento antes de fines del 2015. The Economist sugiere formas en que las "finanzas internacionales" podrían explotar cada uno de estos puntos, para acabar con "las defensas de Rusia". Y siguiendo con su campaña de propaganda de las últimas semanas sobre las vulnerabilidades dentro de los países del BRICS, The Economist sugiere que si las compañías rusas se declaran en incumplimiento, entonces Brasil va a ser el siguiente en sufrir. "Cuando las economías están en un curso no sustentable", recita el editorial, "las finanzas internacionales con frecuencia presionan el botón de acelerar, empujando a los países al abismo más rápidamente de lo que esperan los políticos o los inversionistas...".

Uno de los artículos de respaldo pretende haber encontrado la "debilidad" de Rusia en el hecho de que $170 mil millones de sus reservas y los activos "para las vacas flacas" están en el Fondo Nacional de Bienestar (FNB) y el Fondo de Reserva (FR), y el FNB ya se comprometió parcialmente con inversiones en los proyectos de infraestructura ¡así que no va a estar disponible para los rescates bancarios!

El jefe de Asuntos Internacionales de The Economist, Ed Lucas, es famoso por sus ataques a Putin y autor de libros sobre la necesidad de sacar a Putin. También es famoso por haber dicho en el 2008 "odio al sistema de Westfalia" de Estados Nacionales soberanos. Lucas personalmente utilizó su twitter en diciembre pasado para echarle leña al fuego del golpe de Estado neonazi en Ucrania, al publicar un informe falso de que el Presidente Viktor Yanukovich se había comprometido a unirse a la Unión Aduanera Euroasiática como miembro con derecho a voz y voto.

Hoy se debatieron los problemas económicos en el Consejo de la Federación de Rusia, en una serie de reuniones sobre política económica de alto nivel, antes del Mensaje de Putin a la Asamblea Federal el 4 de diciembre. Hay rumores de cambios en el gobierno y en la política económica. Uno de los oradores fue el académico Sergei Glazyev, asesor de Putin sobre la integración Euroasiática, quien dijo que Rusia está perdiendo 11 billones de rublos (alrededor de $250 mil millones de dólares) al año debido a la fuga de capitales y la especulación con la moneda. Atacó violentamente al Banco Central por estar estrangulando a la economía real con la falta de crédito, e hizo un llamado a que aumente el financiamiento de las instituciones de desarrollo (como el Banco de Desarrollo, el Fondo Directo de Inversiones de Rusia y otros), mayores cargas fiscales a los movimientos de capital transfronterizos "dudosos" y la implementación por fin de una política seria para acabar con la extraterritorialidad. Rusia tiene $500 mil millones estacionados en paraísos fiscales extraterritoriales, dijo Glazyev. "Estos sitios extraterritoriales están bajo jurisdicción británica, así que en cualquier momento los podemos sacar de nuestro sistema financiero con sanciones", agregó.