Los británicos desesperados por sostener la revolución de color en Hong Kong, con intervención directa y huelga de hambre

3 de diciembre de 2014

3 de diciembre de 2014 — Cuando las manifestaciones comenzaban a disiparse en la Plaza Tiananmen en 1989 y a punto de acabarse, enviaron al agente occidental (y líder de un culto nietschiano) Liu Xiaobo de la Universidad de Columbia, junto con una estrella del rock chino para que promovieran una huelga de hambre entre un grupo de adolescentes, transmitiéndose todo 24 horas al día en CNN y BBC. Consiguieron la camisa ensangrentada que buscaban.

De la misma forma hoy, ahora que se está colapsando la revolución de color en Hong Kong, que se encamina a su tercer mes, el imperio ataca de nuevo. El lunes 1 de diciembre en la mañana los pocos manifestantes que quedaban en el sitio principal (uno de los tres sitios ya está despejado ahora) atacaron edificios del gobierno, cerrando oficinas gubernamentales durante la mañana hasta que la policía uso gas pimienta y bastones para dispersarlos y reabrir las oficinas por la tarde. El líder de Hong Kong, Leung Chun-ying dijo que la policía había sido tolerante hasta ese momento pero que en adelante tomaría "acciones resueltas". Las encuestas muestran que la población está cada vez más fastidiada por los trastornos masivos.

Después del enfrentamiento, Joshua Wong de 17 años, anunció que él y otros dos, uno de ellos estudiante de preparatoria, iban a declararse en huelga de hambre.

Los británicos están también interviniendo directamente con sus operaciones. Sir Richard Ottaway, presidente de la Comisión Selecta de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes del Reino Unido, denunció a Beijín por haberle informado la semana pasada que su esfuerzo por enviar un grupo de parlamentarios para que "investigara" la situación en Hong Kong no era bienvenida y que no se les iba a conceder la entrada. El Financial Times de Londres informa que el primer ministro David Cameron chilló hoy a través de un vocero, diciendo: "Solo sirve para ampliar nuestras preocupaciones sobre la situación en Hong Kong en vez de disminuirlas. Gran Bretaña tiene un interés legítimo en la forma en que se implementó la declaración conjunta sino-británica sobre Hong Kong en 1948". Por supuesto, el problema de la soberanía es irrelevante para el imperio.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China respondió: "Para quienes están sinceramente comprometidos en fomentar la amistad China-Reino Unido, las puertas de China siempre estarán abiertas" dijo un vocero. "Sin embargo, no le damos la bienvenida a quienes vienen a China a interferir en nuestros asuntos internos y no se lo vamos a permitir".

El Financial Times informa que los parlamentarios pueden visitar el territorio sin permiso expreso pero "ellos creen que sería imposible llevar a cabo sus investigaciones bajo un escenario así". Sir Richard Ottaway dijo hoy que tenía la intención de llevar a cabo entrevistas con gente en Hong Kong vía video o teléfono de ser necesario, y que iba a pedir un debate en el Parlamento sobre este asunto esta misma semana.