El Informe del Senado sobre el programa de torturas condena a Bush y Cheney; hay que impedir una presidencia de Jeb Bush

11 de diciembre de 2014

10 de diciembre de 2014 — La senadora Dianne Feinstein, presidenta saliente de la Comisión Selecta sobre Inteligencia del Senado, cumplió con su promesa de exponer públicamente el programa de torturas de la CIA de la época de Bush y Cheney, y las consecuencias deberían ser fatales para la dinastía Bush. En un informe apasionado ante el pleno del Senado después de que se dio a conocer el martes un resumen no clasificado de 500 páginas del estudio clasificado de 6,000 páginas de la Comisión sobre el programa de torturas y captura y entregas de la CIA después del 11 de septiembre, Feinstein reveló mucho más de lo que anteriormente había salido a la luz pública sobre la intensidad de las torturas aplicadas a los cautivos, que utilizaban técnicas más allá del tormento de agua que ya se había denunciado ampliamente. Feinstein repasó meticulosamente las conclusiones contenidas en el resumen en su presentación en el Senado y destacó que no había evidencia de que se hubiera obtenido ninguna inteligencia funcional de las torturas. El informe también sugiere que el programa de torturas continuó en el gobierno de Obama, a pesar de los alegatos del Presidente de que él había ordenado que se clausurara.

Las reacciones tanto nacional como internacional a la publicación largamente demorada del informe pueden y tienen que tener consecuencias devastadoras, tanto para la pandilla de Bush como para la Casa Blanca de Obama, que se esforzaron por impedir la publicación del documento, al demorar el veto sobre el proyecto no clasificado durante muchos meses.

En discusiones con colegas el martes, Lyndon LaRouche se enfocó en particular en el factor Bush, dado los informes generalizados de que Jeb Bush está considerando seriamente contender por la candidatura presidencial en el Partido Republicano (GOP, como se conoce en EU) en el 2016. "Hay que empezar con todo el legado de la familia Bush, desde la connivencia de Prescott Bush con los nazis, hasta las dos presidencias Bush que marcaron un nuevo punto bajo en la política estadounidense de la posguerra". LaRouche advirtió que si Jeb Bush se acercara a la Presidencia, esto garantizaría una guerra mundial, una guerra que probablemente llevaría al exterminio de la humanidad en un holocausto termonuclear.

"Este es el momento de aplastar los planes presidenciales de Jeb" dijo LaRouche. "Aprovechen el foco de Feinstein sobre los crímenes de guerra y los crímenes en contra de la humanidad cometidos bajo el gobierno de Bush y Cheney. Defendamos la civilización. Derrotemos a Jeb. Respaldemos de inmediato a Dianne Feinstein. La defensa de la tortura por parte de la familia Bush es suficiente como para acabar con cualquier ilusión que Jeb Bush pudiera tener sobre contender por la Presidencia. Aprovechar el momento actual es vital", concluyó LaRouche.

Otro flanco crucial que se tiene que impulsar fuerte y rápido es la publicación del capítulo de 28 páginas de la Investigación Conjunta del Congreso sobre los ataques del 11 de septiembre. Este capítulo cobra nueva importancia a la luz del surgimiento de Jeb Bush como posible candidato presidencial por el GOP.

Miembros del Congreso que han revisado las 28 páginas han dejado en claro —sin revelar nada sobre su contenido— que no existe ninguna justificación para mantener el documento secreto. Las páginas son devastadoras para la familia Bush y, por esta razón, el liderato del Partido Republicano está dedicado ahora a que estas 28 páginas se mantengan en secreto.

Según el sitio electrónico de la Comisión Selecta sobre Inteligencia de la Cámara de Representantes, el 1 de diciembre la comisión votó, siguiendo las líneas políticas partidistas, para evitar que el congresista Alan Grayson (demócrata por Florida) leyera las 28 páginas. Esto a pesar del hecho de que todos los miembros del Congreso tienen pleno derecho a tener acceso a todos los documentos del Congreso. Claramente, ya se corrió la voz: si se conocen las 28 páginas, Jeb Bush está acabado.

Entre el informe sobre torturas del Senado y las 28 páginas, tenemos las municiones necesarias para atajar cualquier campaña presidencial de Jeb Bush y poner a toda la podrida familia Bush al escrutinio público. George W. Bush calificó de "patriotas" a los funcionarios de la CIA que llevaron a cabo las torturas y Dick Cheney salió recientemente defendiendo de nuevo totalmente los beneficios del programa de torturas. Hagamos que se traguen sus palabras y pongamos al Presidente Obama en contra de la misma pared: ¿Por qué insiste en encubrir las 28 páginas? ¿Respalda a Jeb Bush para el 2016?

Asimismo, LaRouche advirtió sobre el peligro inminente de guerra que proviene de los británicos, desde la Casa Blanca de Obama, que es un hervidero de promotores del intervencionismo dizque "humanitario", y de los círculos neoconservadores de la bruja del Departamento de Estado Victoria Nuland. LaRouche observó que el desplegado publicado recientemente en el semanario alemán Die Zeit representa un serio revés para Victoria Nuland, que le hace "casi imposible a Nuland lograr una confrontación con Rusia sobre Ucrania".

Pero la verdadera clave para garantizar una guerra es sacar a Obama de su cargo, seguido de la canciller de Alemania Angela Merkel, con una suerte similar.