La elite financiera británica admite que son "adictos" a la Emisión Cuantitativa (EC) y que temen las consecuencias

22 de diciembre de 2014

22 de diciembre de 2014 — Helena Morrisey, CBE, escribió en la edición del 20 de diciembre del diario Telegraph de Londres que la "adicción a la EC" que tiene el sistema transatlántico ha llevado a que los bancos centrales de Estados Unidos, Europa y Japón bombeen dinero que ahora "se aproxima a los $11 billones y 30% de su PNB combinado y esto es antes de agregar el estímulo que aportan los bancos centrales del Reino Unido, China, India, Rusia, Australia, etc., que elevan el balance total de los bancos centrales hasta un gran total de más de $16 billones".

Hace meses la EIR publicó que el total de EC acumulado en el sector trasatlántico (más Japón) podría alcanzar más de los $11 billones para fines del 2014. Sin embargo, agregar a ese gran total las naciones del BRICS como China, India y Rusia, como hace Morrisey, es una falacia de composición porque como lo muestra claramente el caso de China, su expansión crediticia está dirigida a (a) actividades productivas no la especulación y (b) no tiene libre convertibilidad a las monedas de la economía de casino global. Sin embargo, la conclusión preocupada de Morrisey es más que justificada: "Nunca antes se había visto algo que siquiera se aproximara a esta escala de intervención monetaria, así que no existe punto de referencia para medir las consecuencias de largo plazo".

Morrisey lleva el título CBE, siglas en inglés de "Comandante de la Muy Excelente Orden del Imperio Británico", es directora de Inversiones Newton y presidenta de la Asociación de Gestión de Inversiones, el organismo comercializador de la "industria de inversiones" en el Reino Unido, cuyos miembros manejan unos $8 billones en especulación a nivel internacional.