Dos caminos

26 de diciembre de 2014

26 de diciembre de 2014 — Los mensajes de Fin de Año del ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, y del Presidente ruso Vladimir Putin, expresan los dos una y la misma perspectiva política, aunque en formas que no podrían ser más diferentes, debido a los papeles diferentes aunque complementarios que tienen ahora China y Rusia. El ministro chino presentó las nuevas posibilidades que se han abierto para la humanidad en este año que está haciendo época, concluyendo que tenemos que darnos cuenta de "la gloriosa misión que la historia le ha conferido a esta generación nuestra".

El líder ruso, por su parte, promulgaba órdenes precisas, estilo militar, al gobierno de una nación que está bajo un ataque letal para aniquilarla.

El ministro de Relaciones Exteriores de China enumeró y explicó los nuevos principios revolucionarios de la política exterior actual de China, la que, en pocas palabras y en especial con relación al revolucionario programa espacial chino, han configurado un cambio de fase mundial, hacia un nuevo paradigma. Empezó planeando su "cooperación donde todos ganan", en lugar de los juegos "suma cero", para seguir con el fomento de asociaciones, en vez de alianzas. Las asociaciones caracterizadas por la equidad, la cooperación en vez de la confrontación y la inclusividad para maximizar los intereses en común y perseguir un objetivo común.

El ministro Wang destacó el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, la Ruta de la Seda Marítima del Siglo 21, el llamado del Presidente Xi Jinping a una nueva arquitectura de seguridad, el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura y el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS.

Ahora dejemos de lado el mensaje del ministro Wang Yi y repasemos la historia, para capturar el proceso caracterizado por el papel irremplazable de Lyndon y Helga LaRouche en darle vida a todo esto (que los chinos reconocen). En el centro del proceso BRICS está la alianza estratégica de Rusia y China. A partir de ahí, el núcleo del proceso del BRICS fue, y sigue siendo el "triangulo estratégico" de Rusia, China e India, tal y como lo calificó el entonces Primer Ministro ruso, Yevgenyu Primakov, durante su gira por India en 1998.

Ahora volvamos al mensaje de Fin de Año del Presidente Putin a su gobierno; en la superficie no podrían haber sido más distintos. En muy breve frases enjundiosas que nos recuerdan algunos de los mensajes de Joseph Stalin durante la Segunda Guerra Mundial. El concepto claro, si bien no explícito, fue que Rusia está bajo una amenaza inmediata de guerra, y que, a toda costa, Rusia tiene que sobrevivir. Los dos barómetros son "nuestros compromisos sociales", es decir, la sobrevivencia de la población rusa y "mantener la tasa de cambio de la moneda nacional". Después vino la infraestructura nacional vital. En una de las medidas de tiempos de guerra, Putin canceló, a todos los miembros del gobierno, los días feriados acostumbrados del 1 al 12 de enero por el Año Nuevo. En segundo lugar, introdujo responsabilidades ministeriales individuales por sectores, como en un comando militar, "para que quede claro quién es responsable de qué, y cuál es la situación en las principales instalaciones estratégicas, cómo esto afecta el empleo" y de ahí para abajo.

"De ser necesario, aunque a algunos no les guste, pero en este caso tiene sentido, vamos a tener que asumir un enfoque de entrarle a todo directamente. En esta situación, no tiene nada de malo" dijo Putin. (Un ejemplo fue la reciente llamada telefónica personal que hizo Putin al gerente general de una gran compañía para-estatal, para discutir los planes de la compañía para comprar dólares. Aparentemente el gerente general salió bastante convencido de que, después de todo, en realidad no iba a necesitar esos dólares).

Putin les dijo que la verdadera reunión empezaría cuando se vayan los de la prensa.

Si se le permite a Obama lanzar la guerra para la cual se está preparando ahora Rusia, esto va a ser el fin de Estados Unidos y quizá hasta de la especie humana. Vladimir Putin no lo puede evitar, pero nosotros si podemos, si hacemos las cosas correctamente. Como lo dijo Lyndon LaRouche, el detonador de esta guerra es la quiebra de Wall Street: están actualmente completamente en quiebra a menos que puedan provocar esta guerra, más o menos como Cicerón le mostró a Catilino que estaba en quiebra a menos que pudiera apoderarse de Roma con poder dictatorial.

Solo se puede evitar la guerra si paramos el reinado de Wall Street, dijo LaRouche, con su propuesta de las "Cuatro leyes"[1]. Solo entonces podrá Estados Unidos unirse al nuevo mundo del BRICS. (Ver el original en inglés: www.larouchepub.com/lar/2014/4124four_laws.html).

"Deberíamos estar organizando para la siguiente fase" dijo hoy LaRouche, "y tenemos que hacer más trabajo para cambiar hacia una organización nacional centralizada que está surgiendo en torno a Manhattan. Tenemos que crear una unificación de las funciones de las partes de los Estados Unidos. Tenemos que ponerle fin al concepto de fragmentación de 'nuestros locales regionales'.

"Hemos estado organizando en Nueva York desde octubre y esto está funcionando. Ese es el enfoque que debe haber nacionalmente. No puede haber cosas localizadas como eso de que "aquí nos va bien". Una especie de actitud deprimente bastante aburrida".

"De cualquier manera, nos va a ir mejor".

Enlace: [1] http://spanish.larouchepac.com/node/21665