Para recibir el Año Nuevo con un estruendo: a eliminar a Wall Street

3 de enero de 2015

3 de diciembre de 2015 — La revista británica The Economist se sumó el último día del año a los histéricos de Wall Street y la City de Londres que reconocen que el sistema financiero transatlántico está en bancarrota y a punto de estallar. Muchos observadores señalan que las elecciones en Grecia serán como el momento "Lehman Brothers" o "Bear Stearns" para Europa —evocando el derrumbe financiero del 2007-2008 — con la expectativa de que la salida del actual gobierno controlado por la Troika, llevará revueltas similares contra el euro en Italia, España y Francia.

Al otro lado del Atlántico, dentro de Estados Unidos, el desplome intencional en el precio del petróleo, perpetrado desde Londres y Riad, ha creado un detonador más para el estallido inminente de todo el sistema, con la expectativa de unos 300,000 empleos que desaparecerán si continúa el desplome del precio del petróleo por más tiempo. Pero éstos son solo los detonadores. La cuestión real, como lo ha destacado Lyndon LaRouche en los últimos días, es que todo el sistema de Wall Street está en bancarrota sin remedio. No se le puede salvar y el problema se multiplica con los idiotas de la "fracturación" (que apostaron todo al gas y petróleo de la fracturación) en Wall Street, cuya estupidez e incompetencia no se puede sobrestimar ni pasar por alto.

Es precisamente debido a que nos encontramos al borde mismo del estallido por la total bancarrota del sistema, por lo que el peligro de guerra —incluyendo el peligro de una guerra termonuclear contra Rusia y China— se avizora de inmediato y en grande. Solo hay un motivo por el cual el mundo se encuentra al borde de una guerra de extinción: Wall Street está acabado, en quiebra, sin remedio. Si no declaramos el derrumbe total del sistema de Wall Street pronto en algún momento, entonces Wall Street y Londres conducirán al mundo hacia la guerra global. Esas son las alternativas si se permite que persista el sistema actual.

La única opción viable es que todo el sistema se someta a una bancarrota ordenada, comenzando con la reinstitución de la ley Glass-Steagall que cuenta con los mecanismos apropiados para hacerlo; y restablecer inmediatamente después el sistema de crédito hamiltoniano federal, como se plantea en las Cuatro Leyes Capitales que propone Lyndon LaRouche. Ninguna otra cosa va a funcionar. De arriba abajo, la supervivencia misma de la humanidad depende de lograr aplastar a Wall Street y todo lo que representa, incluyendo a la presidencia de Obama. Como dijo LaRouche en un comentario de fin de año a sus colegas: "Nos tenemos que deshacer de esos idiotas de Wall Street antes de que logren hacer estallar al mundo". Sería un craso error, agregó el mismo, menospreciar el factor de la estupidez de los geniecitos de Wall Stret: "No saben nada; son unos idiotas".

El gobierno de Vladimir Putin en Rusia sigue dejando muy en claro que están dispuestos a defender la soberanía de Rusia y que saben que los planes de Obama, Londres y la OTAN, son los de imponer un cambio de régimen en Moscú. A menos de que Londres y Wall Street estén preparados a enfrentar una guerra termonuclear total, van a perder. A pesar de esta realidad, el Departamento del Tesoro de Obama le impuso más sanciones a Rusia esta semana, y el comandante de Estados Unidos en Europa, el teniente general Ben Hodges, anunció que Estados Unidos va a estacionar una brigada blindada en sitios no divulgados de Europa oriental hasta el 2016. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia respondió a las nuevas sanciones dejando en claro que tales acciones hostiles no se dejarán pasar por alto, y que Rusia podría terminar la cooperación con Estados Unidos en tales cuestiones de seguridad global como las pláticas nucleares P5+1 con Irán y la crisis en Siria, donde Rusia ha llevado la iniciativa para tratar de llegar a una solución política.

Rusia se prepara para recibir dos importantes reuniones en el 2015, las cumbres de los BRICS y de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS); y el nuevo paradigma global que representa el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS así como la Nueva Ruta de la Seda de China, avanza cada vez más, junto con nuevas naciones que se suman al esfuerzo por el desarrollo genuino. Luego de la histórica visita del Presidente de Egipto al-Sisi a China la semana pasada, se ha reunido con los jefes de Estado de Etiopía y Somalia para analizar un nuevo plan de paz y desarrollo para África. Las iniciativas chinas y del BRICS son contagiosas en el mejor sentido posible del término.

Los únicos obstáculos serios para que Estados Unidos y Europa se unan al nuevo paradigma son los vestigios que quedan del poder de Londres y Wall Street, que están en su último aliento. El Año Nuevo debe comenzar con la eliminación de Wall Street de una vez por todas.