Ex director de BNP Paribas evoca la Glass-Steagall

9 de enero de 2015

9 de enero de 2015 — Después de un acalorado y prolongado debate sobre la necesidad de separar los bancos para proteger mejor a los contribuyentes y la economía real, que tuvo gran prominencia durante la campaña presidencial del 2012 gracias al candidato Jacques Cheminade, en junio de 2013 la Asamblea Nacional de Francia aprobó una reforma bancaria que es pura pelusa. A final de cuentas, la "reforma Moscovici", como se le conoce, mandaba que los bancos "encerrara" un ridículo 2% del total de sus actividades de corretaje.

Sin embargo, las élites francesas son bien conscientes de que se va a tener que abordar el problema de los "bancos demasiado grandes para quebrar", como lo indica el artículo de un conocedor, el ex director de riesgos del Groupe BNP Paribas, Bernard Allorent. Su artículo se subió al sitio electrónico de Nouvel Economiste el 18 de diciembre con el título "Conflictos de intereses poco éticos, el mal del siglo". http://www.lenouveleconomiste.fr/conflits-dinterets-sansethique-le -mal-du-siecle-25521/.

Allorent observa primero que se supone que un banco está para defender los intereses de sus clientes, pero ¿qué es lo que sucede cuando el banco defiende sus propios intereses, que pudieran ser totalmente contrarios? Luego trae a colación "la Ley Glass-Steagall de 1933" que separaba las actividades de los bancos comerciales que reciben depósitos, de la banca de inversiones. "Eso no eliminó conflicto de intereses, sino que limitaba la cantidad y la naturaleza de los mismos" siendo el más importante de ellos "el tráfico de información privilegiada".

Después de que el grupo de presión bancario forzó en Estados Unidos la derogación de la Glass-Steagall en 1999, señala Allorent, se produjeron innumerables fusiones entre bancos comerciales, bancos de inversiones y compañías aseguradoras, lo que hizo que regresara el problema de los conflictos de intereses, "de lo cual es emblemática la quiebra de Worldcom". El banco de Worldcom producía informes sobre la compañía para los inversionistas a los que el banco asesoraba, a la misma vez que le extendían préstamos a la compañía, así como también préstamos personales a sus directivos, ayudando a sus clientes a invertir en acciones de Worldcom, al mismo tiempo que mantenían acciones en el grupo.

Allorent propone que ya se llegó el momento de volver a introducir un sistema bancario más sano, lo cual se tiene que hacer internacionalmente y, lo implica sin decirlo directamente, utilizando el criterio de la Glass-Steagall.