¡Aplastemos a Wall Street para detener la marcha hacia la guerra mundial!

5 de enero de 2015

5 de enero de 2015 — El mundo se encuentra en una situación en que el riesgo de que se desate una guerra mundial es muy grande, y todo se debe a la desesperación de Londres y de Wall Street ante el derrumbe de su poder debido al derrumbe de todo su imperio financiero transatlántico. Una muestra de la creciente histeria y desesperación de estos círculos de poder se puede ver en la columna que escribe Ambrose Evans-Pritchard en el diario Telegraph de Londres, un conocido vocero de los servicios de inteligencia británicos, y que dice que el desplome del rendimiento de los bonos europeos no tiene precedentes desde la época de la Peste Negra del siglo 14. Lo que Pritchard, así como la edición dominical del diario New York Times, califican de "peligro de deflación" es en realidad el derrumbe completo de las economías reales de las naciones europeas.

Lo que sucede es que Grecia está a punto de abandonar el sistema del euro y de repudiar las políticas de austeridad de la Troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI), y ya ha cundido el pánico ante la expectativa de que se difundirá el contagio de ese acontecimiento pendiente (a raíz de las elecciones griegas del 25 de enero próximo) por toda Europa, empezando con Italia, Portugal, España y quizás incluso Francia.

En Alemania se ha desatado una disputa pública sin precedente en torno a la receta que le ha dado el gobierno de la canciller Angela Merkel a los países mediterráneos de la zona del euro. Por primera vez, funcionarios alemanes, entre ellos uno de los principales asesores económicos de Merkel, Michael Fuchs, dicen abiertamente en público que Grecia puede abandonar el euro sin provocar una crisis mayor. Algunos miembros del partido socialdemócrata alemán (SPD), socios de la coalición del gobierno, rechazan esa fantasía y están furiosos de que el gobierno haya hecho tales declaraciones sin consultarlos antes.

Por ningún lado se manifiesta que haya confianza en esa pretensión de estabilidad financiera europea, y de ahí que tanto Pritchard como el New York Times más bien le imploran al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que cumpla su promesa de hacer "lo que sea necesario" para salvar al euro. Eso significa un programa en grande de "emisión cuantitativa" (EC), es decir, de imprimir dinero inorgánico masivamente, y que incluso Pritchard dice que por más grande que sea, será poquito y quizás demasiado tarde.

Es precisamente esa locura de la EC lo que ha creado la mayor burbuja de deuda de Wall Street en la historia, una burbuja que está también a punto de estallar. El desplome de los precios del petróleo, que continúa sin cesar, debido a la manipulación conciente anglo-saudí, amenaza con provocar la detonación de una bomba de $20 billones de derivados financieros de Wall Street, de la burbuja que se infló en torno a la estafa estadounidense y canadiense del petróleo y el gas de esquisto.

Así que, en ambos lados del Atlántico, el castillo de naipes financiero se puede derrumbar en cualquier momento. Tan solo por ese motivo, Wall Street y Londres están preparados a arriesgar la extinción termonuclear, fomentando una guerra como la única opción que les queda para sostener su imperio moribundo. Y en tanto que Barack Obama siga en la Casa Blanca, Wall Street y Londres tienen sus dedos puestos en el gatillo nuclear.

Para poner las cosas en sus términos más crudos, el mundo está más cerca de una guerra general, una guerra termonuclear, de lo que lo estuvo durante los 13 días de la Crisis de los Misiles Cubanos en 1962. El odio visceral de Obama al Presidente ruso, Vladimir Putin, significa que en tanto que Obama siga en el cargo, el peligro de guerra es inmenso.

La realidad, como destacó Helga Zepp-LaRouche este domingo 3 de enero en discusiones con colegas, es que la única opción viable para impedir la guerra en este momento tan tardío, es que Estados Unidos retorne de inmediato al sistema hamiltoniano para reinstituir la ley Glass-Steagall e implementar el plan de las Cuatro Leyes Cardinales de Lyndon LaRouche para reanimar la economía real, empezando con el regreso a un sistema de banca nacional hamiltoniano para emitir billones de dólares en crédito federal para emprender de inmediato proyectos vitales de tecnología intensiva. Sin un cambio revolucionario como ese en la política, advirtió Zepp-LaRouche, no hay manera de impedir que Londres y Wall Street intensifiquen sus provocaciones bélicas contra Rusia.

Al adoptar esa perspectiva del Sistema Americano ahora, Estados Unidos se estaría alineando, en efecto, con las naciones del grupo BRICS a favor de un nuevo paradigma en los asuntos internacionales, lo cual significa la bancarrota de Wall Street y de Londres juntos.

La alternativa se ha hecho ver muy claramente en los últimos días, con las graves advertencias que han hecho el principal asesor de seguridad nacional del partido demócrata cristiano alemán, Willy Wimmer, el ex vocero de Reagan, Pat Buchanan, así como el ex funcionario de la CIA especializado en la Unión Soviética, Ray McGovern, quienes todos desde distintos sitios han señalado en la última semana que la política de Washington y de la OTAN están conduciendo al mundo hacia un conflicto termonuclear global.

Altos funcionarios rusos han dejado también muy en claro que ellos ven un plan de la OTAN y de Obama para provocar un cambio de régimen en Moscú en el 2015, utilizando los métodos de las revoluciones de color, los cuales se han expuesto de manera prominente en documentos recientes y publicados en la revista oficial del Ministerio de la Defensa de Rusia. Un artículo reciente en dicha revista traza el historial de las revoluciones de color a la época del imperio británico y de Cecil Rhodes. Algunos rusos conocen muy bien el domicilio del enemigo de la humanidad.

El Defensor (ombudsman) de los derechos humanos de Rusia emitió este domingo 3 de enero una grave advertencia, en el sentido de que los neonazis están a la ofensiva en el centro de Europa, en referencia al Sector Derecha y a otros fascistas banderitas que están llevando a Ucrania hacia una confrontación con Moscú, a pesar de los esfuerzos del Grupo de Normandía (de ministros de Relaciones Exteriores de Rusia, Francia, Alemania y Ucrania) para resolver la crisis en el oriente de Ucrania.

El general Valerii Gerasimov, Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Rusas, transmitió un inequívoco mensaje de fin año, cuando informó que la fuerza estratégica nuclear de Rusia se ha modernizado y expandido y está preparada para actuar sobre la base de la recién anunciada nueva doctrina de defensa de Rusia, la cual parte del entendimiento de los planes de la OTAN para imponer un cambio de régimen en Rusia.