Más señales de la desesperación de Wall Street y la City de Londres

9 de enero de 2015

9 de enero de 2015 — El peligro de guerra general, guerra termonuclear, contra Rusia, que emana del estallido que se avizora por la bancarrota de Wall Street y la City de Londres, está generando acciones desesperadas desde todos los rincones de ese aparato oligárquico. Esto se ha reflejado durante las últimas 24 horas tanto en el frente financiero como en el frente de la guerra estratégica.

La más prominente de todas es el ataque a las oficinas de la revista Charlie Hebdo en París. Este es un presagio de mayores ataques de esta naturaleza, advirtió Lyndon LaRouche el martes 6. "Esto proviene de Londres y es parte del impulso británico hacia la guerra. Su política es la reducción masiva de la población y el despliegue estratégico de piezas terroristas se debe entender en este contexto".

LaRouche advirtió que los británicos jugarán ambos lados del esquema orquestado a favor y contra el Islam. "El terrorismo es terrorismo, sin importar la etiqueta específica", afirmó LaRouche. "Esto va a exigir un trabajo de inteligencia serio y competente para cooperar en la derrota de este asalto que se avizora".

LaRouche señaló que el ataque en París se debe ver como una advertencia de acciones similares que van a surgir en otras partes. "No subestimen la importancia", señaló LaRouche, "de la conferencia de prensa del miércoles 7 en el Capitolio, del senador Bob Graham y los representantes Walter Jones y Stephen Lynch con familiares del 11-S. Agarraron a los saudíes; y todo el terrorismo global de gravedad es anglo-saudí de arriba abajo. Esto fue una denuncia muy importante de la naturaleza del terrorismo verdadero de arriba a abajo".

De hecho, ya está empezando a salir a la superficie la evidencia que revela a las claras una mano británica detrás del ataque terrorista en París. La noche del jueves, el diario británico Daily Telegraph reveló nexos entre uno de los atacantes en París con Abu Hamza, un reclutador yijadista de larga data con sede en la mezquita de Finsbury Park en Londres. Abu Hamza fue procesado en un tribunal federal de Estados Unidos por auspiciar el terrorismo, pero en su juicio, su defensa se basó en que operaba a nombre del MI5, el equivalente británico del FBI estadounidense.

La misma desesperación que empuja la nueva ola de terrorismo estilo 11-S también lleva a los nuevos líderes republicanos del Congreso a doblegarse a las exigencias de Wall Street para garantizarles el rescate ilimitado de toda su burbuja financiera en bancarrota, a costa de los contribuyentes. Al mismo tiempo, como lo advirtió LaRouche, también están presionando para que se impongan medidas de austeridad atroz a los sectores más pobres de Estados Unidos y a los ciudadanos más vulnerables, a través de recortes en las estampillas para alimentos, a las prestaciones a los discapacitados del Seguro Social e incluso a las prestaciones de los veteranos de las fuerzas armadas. Esta es la misma política británica de reducción de la población drástica.

LaRouche pronosticó recientemente que en un breve lapso de tiempo, el liderato republicano del Congreso se convertiría en un objeto tan aborrecido como lo es Obama.

Los republicanos de la Cámara de Representantes reaccionaron a la campaña de terror por el próximo estallido de Wall Street y trataron el miércoles de imponer otra legislación para el rescate de Wall Street, pero fueron derrotados por el voto disciplinado de los demócratas. En vez de explotar su mayoría en la Cámara de Representantes, los republicanos utilizaron un procedimiento de normas para pasar por encima de la Comisión de Servicios Financieros y pidieron un voto instantáneo sobre la HR 37, una colección de medidas de desregulación financiera, que incluyen otra extensión de dos años al plazo de julio de 2017 que tienen los bancos para vender sus obligaciones de préstamos con garantía prendaria (CLO, por sus siglas en inglés) –-como los papeles sin valor respaldados en hipotecas vencidas, que los bancos aún tienen como si fueran activos reales— y la eliminación de todos los requisitos prendarios en los contratos sobre derivados financieros. Todos los demócratas, excepto 35, votaron "no" y la medida fue derrotada por seis votos (la norma de procedimiento requería una mayoría de dos terceras partes).

Varios demócratas, entre ellos la senadora Elizabeth Warren, y los representantes Maxine Waters y Keith Ellison, se habían puesto furiosos por la estafa que impuso Obama en el Congreso en diciembre, a nombre de Jamie Dimon del JP Morgan Chase, mediante la cual eliminaron la prohibición de que la Corporación Federal de Seguros a los Depósitos (FDIC) rescate los derivados financieros como si fuesen depósitos de ahorristas comunes, e incluso la líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi, movilizó la oposición demócrata.

En este caso no lo lograron; fue una victoria limitada en la retaguardia, pero de utilidad, porque muestra la desesperación que embarga a Wall Street, y abre la puerta para impulsar la solución genuina que ha planteado Lyndon LaRouche: declarar la bancarrota de Wall Street mediante la instrumentación de sus Cuatro Leyes Fundamentales, comenzando con la reinstitución de la ley Glass-Steagall original de 1933.

Otra acción de desesperación similar fue la del primer ministro de Ucrania ("nuestro hombre Yats", como dice Victoria Nuland) Yatsenyuk, quien estuvo en Berlín el jueves 8, para reunirse con la canciller alemana Merkel y tratar de presionar una mayor confrontación con Rusia, en particular en contra del Presidente Vladimir Putin. El Presidente Hollande de Francia ha estado impulsando un plan para detener los ataques a Rusia y ha fomentado la acción del Grupo de Normandía, integrado por los jefes de Estado de Ucrania, Rusia, Francia y Alemania, que se reunirán pronto en Kazajstán para resolver la crisis de Ucrania. Pero el hombre de la Nuland, Yatsenyuk, se lanzó en Berlín con una perorata en contra de Putin y acusando a Rusia de hackear las computadoras del gobierno alemán, y acusó a Putin personalmente de desplegar a hordas de "bandidos" al oriente de Ucrania. Merkel no hizo ningún esfuerzo por desmontar las atroces provocaciones de Yatsenyuk.

Los acontecimientos de estos últimos días ilustran que tan certeras fueron las advertencias de LaRouche, quien había señalado desde antes del Año Nuevo que las primeras semanas del 2015 serían de confrontación estratégica a escala mundial.