Crisis de la euro-deuda: La Conferencia de Londres sobre la Deuda, revisada

13 de enero de 2015

13 de enero de 2015 –- Lyndon LaRouche recibió ayer un informe sobre la nueva propuesta de los principales partidos griegos para organizar una conferencia europea con el fin de eliminar la deuda griega y de los países mediterráneos mediante un tratado. LaRouche insistió en que lo que se tiene que reorganizar es todo el sistema bancario europeo dominado por la City de Londres, porque está totalmente en bancarrota. Hablan de una crisis de la deuda "griega" nada más para cubrirse sus traseros en bancarrota, señaló.

Los partidos griegos Syriza y Griegos Independientes han recibido mucha cobertura recientemente en la prensa europea por su propuesta para que se lleve a cabo una conferencia europea sobre la deuda similar a la conferencia que llevó al Acuerdo de Londres sobre la Deuda en 1953 mediante la cual se saldaron las deudas externas de Alemania.

En una entrevista reciente con BBC4, el dirigente de Syriza, Alexis Tsipras, dijo: "Lo que pedimos es una conferencia europea para que todos nosotros, unidos, abordemos este problema europeo. No hay otra solución al problema más que eliminar una gran parte de la deuda, para [acordar] un nuevo memorando sobre el pago y una nueva cláusula de desarrollo". Agregó que "obviamente que negociaremos con nuestros socios para que todos nosotros abordemos unidos la cuestión de la deuda griega. Dicha conferencia no solo se trataría de la deuda griega sino de los demás países bajo programas de rescate, como Irlanda, Portugal, Chipre, etc., y Europa en su conjunto".

Pero la realidad es que la realización de una conferencia como esa solo tendría sentido si se aprovecha la oportunidad no solo para resolver la crisis de la deuda griega, sino para reorganizar todo el sistema financiero europeo por completo que está en bancarrota total. Porque el verdadero problema no es la deuda griega sino la necesidad urgente de realizar una reorganización de bancarrota de toda la eurozona, y más ampliamente de todo el sistema financiero transatlántico.

La Conferencia de Londres sobre la Deuda resolvió la deuda externa pública y privada de Alemania del período entre las dos guerras, así como las deudas por los préstamos concesionarios del Plan Marshall, sobre los siguientes principios:

* El propósito de las negociaciones fue facilitar la recuperación expansión más rápida de la economía alemana, lo cual se veía como algo decisivo para la recuperación de Europa occidental en su conjunto.

* Toda la deuda externa, pública y privada, se iba a solventar mediante un tratado. No hubo excepciones, de tal modo que ni los fondos especulativos o fondos buitres recibirían ningún especial. El acuerdo tuvo la forma de un tratado entre los Estados respectivos y por lo tanto fue final, y no estuvo sujeto a demandas en tribunales extranjeros como ocurrió en el caso de Argentina.

* Una quita promedio del 50% en el principal de la deuda, con bajos intereses. Los pagos se hicieron con los ingresos excedentes de las exportaciones de Alemania. Esto es, si Alemania gozaba de un excedente en la balanza comercial, y por lo tanto tenía divisas extranjeras, los pagos se harían con base en ese superávit de la balanza comercial. Si había un déficit comercial, no se haría ningún pago. Parte de esta formula estipulaba que se alentaría a Alemania a que instrumentase una política de substitución de importaciones.

* No había ninguna condicionalidad en absoluto.

Lo más importante es que esto ocurrió en un sistema financiero que estaba sujeto a la normativa de la ley Glass-Steagall de separación plena entre la banca comercial y la de inversión, en donde a esta última se le prohibía por ley intervenir en el corretaje de lo que serían derivados o cualquier forma exótica de instrumento financiero. Al mismo tiempo, existían instituciones de crédito poderosas, como el caso más notable del Kreditanstalt fur Wiederaufbau en Alemania, las cuales servían como instituciones de crédito hamiltoniano para financiar la industria y la infraestructura que llevó rápidamente al pleno empleo.

No ha habido una restructuración de deuda desde entonces, y ninguna que haya sido tan exitosa como lo pone de manifiesto el llamado milagro económico alemán.

Una restructuración como esta no se podría llevar a cabo bajo el sistema actual, en primer lugar porque la deuda es parte de un sistema de banca de casino en donde esos dizque bonos soberanos están ligados a un laberinto de derivados financieros y títulos especulativos. Por lo tanto, se tiene que reorganizar todo el sistema de banca y crédito de Europa de manera ordenada como se hizo bajo Franklin Roosevelt cuando se aprobó la ley Glass-Steagall, comenzando con la separación de la banca y la creación de instituciones nacionales de crédito en la forma de Corporaciones de Reconstrucción de las Finanzas. Este tipo de acción, con todas las naciones de la UE en la mesa de negociaciones, hace posible que Europa en su conjunto diseñe una solución productiva para la crisis de la deuda en Grecia, Irlanda, Portugal, Chipre, etc.

El modo más eficiente de llevar a cabo esta tarea sería regresándole sus facultades a los Estados soberanos. Con el regreso a la banca nacional, el Banco Central Europeo se podría substituir por un Banco de Desarrollo Europeo para extender crédito para la infraestructura necesaria y para los proyectos industriales que integrarían a Europa con la perspectiva del puente mundial terrestre de los BRICS.