Wall Street: Demasiado asustados como para poner buena cara ante el mal tiempo de la deuda incobrable

27 de enero de 2015

26 de enero de 2015 — El Financial Times del 25 de enero publicó una advertencia de que existe la posibilidad de que la crisis de la deuda petrolera haga que se repita el crac financiero del 2008; pero en realidad lo hace como el más serio de sus intentos cómicos por disfrazarla como "asegurar" de que esto no es probable que ocurra. "El deslizamiento de los precios petroleros no es similar al fiasco de las hipotecas de alto riesgo" es el título de la columna que también se publicó en Oil & Companies News del 26 de enero y otros medios. Lo más notable es que el artículo se basó claramente en la presentación preocupada del gobernador del Banco de Canadá en la reunión reciente de "mercados energéticos" en Wisconsin.

"La década pasada, los inversionistas aprendieron una lección desagradable sobre contagios" empieza diciendo el artículo. "Cuando los precios de los bonos hipotecarios y derivados relacionados se hundieron en el verano del 2007, al principio parecía que era un problema aislado. Ben Bernanke, entonces gobernador de la Reserva Federal, declaró que las pérdidas en las hipotecas de alto riesgo estarían limitadas a $25 mil millones de dólares. Pero durante el suceso, se extendió el pánico hasta infectar a todo el sistema financiero. Las pérdidas fueron 100 veces mayores.

"¿Podría suceder lo mismo de nuevo, como resultado del hundimiento de los precios del petróleo? Timothy Lane, subgobernador del Banco de Canadá, dijo en una conferencia sobre energía en Wisconsin que esto podría suceder y que los Bancos Centrales están alerta ante la posibilidad de que las conexiones financieras pudieran transmitir el estrés de los mercados petroleros al sistema financiero.

"Mientras tanto, los grandes inversionistas reflexionan sobre estos paralelos con las hipotecas de alto riesgo. Chris Flanagan, director de bursatilización del Bank of America Merrill Lynch, comparó recientemente la trayectoria del precio del petróleo crudo Brent con el índice ABX de los derivados hipotecarios de alto riesgo en el 2007. Encontró que los patrones son casi idénticos. 'Como analistas hipotecarios, nuestra preocupación con el escenario desordenado a la baja [de los precios del petróleo] quizá se ilustre con nuestra experiencia con la crisis de los valores de alto riesgo', escribió. 'Nosotros sentimos que parece que ya vimos esta película antes' ".

La naturaleza de las "declaraciones tranquilizadoras" que se ofrecen, se ilustra con lo siguiente: después de referirse a "las grandes diferencias" con el 2008, el artículo plantea que los reguladores están mucho más activos ahora; el Banco de Canadá está haciendo pruebas de estrés con relación a los $35 dólares por barril. Esto es risible después de que los bancos de Wall Street pisotearon al Congreso federal y a los "reguladores" en diciembre para que les rescaten los derivados en una eventual crisis.

Después viene esto: "Hay una tercera diferencia, también: la dispersión de los valores infectados. En el 2007, las pérdidas en los valores relacionados a las hipotecas crearon una reacción en cadena porque esos bonos y derivados estaban dispersos por todo el sistema. No solo estaban dispersos entre todas las carteras de muchos inversionistas; sino que también se utilizaron como colaterales para respaldar billones de dólares en transacciones financieras. No se niega que los bonos y derivados cuyo valor está ligado al precio del petróleo constituyen una porción considerable del universo financiero. Ellos representan una sexta parte de la deuda de riesgo corporativa de EU, y se acumula en muchas carteras de inversionistas. Pero, a diferencia del 2007, en general no se usan para respaldar otros acuerdos financieros".

Y si esto no hace que el lector pase chiflando por la tumba de Lehman Brothers, escuchen esto: "Mientras que los bancos que se metieron en problemas en el 2007 eran la piedra angular de todo el sistema financiero, las compañías de energía y casas de corretaje de productos básicos no lo son. Cierto que, si las compañías petroleras empiezan a incumplir en sus bonos, puede haber un efecto dominó por todo el sistema financiero...'.

Y finalmente: "El patrón se podría volver más pernicioso si resulta que hay grandes interconexiones financieras que los reguladores no pueden ver. No se puede descartar este escenario, dado que estos dos rincones del sistema financiero están turbios. Por ejemplo existe limitada información pública sobre lo que sucede en las gigantescas compañías de corretaje o cómo se entrelazan ellas con los bancos de inversiones".