Los bancos de Wall Street y de la City de Londres enfrentan enormes pérdidas por la caída en los precios del petróleo

26 de enero de 2015

26 de enero de 2015 — El sistema bancario mundial en general, y en particular los bancos canadienses, estadounidenses y británicos, enfrentan graves pérdidas por sus préstamos petroleros, en la medida en que se sigue hundiendo el precio del petróleo, dice el columnista James Titcomb en el diario británico Telegraph del 24 de enero. Bajo el acicate de Arabia Saudita de bajar los precios del petróleo, como arma en contra de Rusia e Irán, el precio del crudo West Texas Intermediate cerró en los $45.59 por barril el 23 de enero, una caída asombrosa de 57% con relación al nivel de junio del 2014 de $107.

Su columna titulada "El colapso del petróleo podría desencadenar pérdidas bancarias por miles de millones", Titcomb escribe: "Los bancos británicos incluyendo el Royal Bank of Scotland (RBS) y Barclays pudieran estar sentados en miles de millones de dólares en pérdidas por el desplome en los precios petroleros luego del aumento en los préstamos chatarra a la industria". Señala que "Chirantan Baura, el analista de Bernstein Research ha calculado que las pérdidas combinadas de Barclays, BRE, HSBC y Standard Chartered por el desplome en los precios del petróleo podría sumar $3,400 millones" lo que sería una cantidad significativa para estos bancos quebrados.

Sin embargo, la situación es mucho peor. En una columna del mismo Telegraph que había escrito anteriormente el 1 de diciembre del 2014, titulada "La apuesta al petróleo por $650 mil millones se le revierte con el bajón en los precios del Brent", Titcomb había revelado que, con base en un informe del mismo Baura, desde el 2011, los bancos demasiado grandes para quebrar habían añadido la cifra increíble de $650 mil millones en deuda de alto rendimiento del sector petrolero, una cifra más alta de lo que hasta entonces conocía la EIR. En ese artículo de Titcomb, se muestra con una gráfica la exposición de los bancos a estos alto rendimiento, es decir deuda petrolera chatarra: Wells Fargo, $37 mil millones; JPMorgan Chase, $32 mil millones; Bank of America-Merrill Lynch, $21 mil millones; Citibank, $19 mil millones; Royal Bank of Canada, $18 mil millones; Scotiabank, $15 mil millones; Bank of Montreal, $13 mil millones; Barclays, $12 mil millones; HSBC, $12 mil millones; RBS, $11 mil millones; etc.

Si solo volara una cuarta parte de esta deuda —lo que es probable si los precios del petróleo se mantienen por abajo de los $60 por barril durante seis meses más— entonces esto constituiría una pérdida de $163 mil millones, una cantidad insostenible para los bancos dados todos los otros problemas en los que han incurrido.

En su artículo del 19 de diciembre del 2014 en la EIR titulado "El hundimiento petrolero puede desatar un crac de la deuda 'de alto riesgo' ", Paul Gallagher demostró que esto no es más que una parte del cuadro, ya que como pirámide en la punta de toda esta deuda petrolera en posesión de los bancos hay $4 billones en derivados relacionados al corretaje de energéticos, parte de la burbuja con derivados relacionados al corretaje de productos básicos por $20 billones. Entre más pérdidas tengan los bancos en su deuda petrolera más volátil se volverán los derivados.

Esto explica la prisa desvergonzada y peligrosa con la que Barack Obama, John Boehner y Jamie Dimon se juntaron para "darle una tunda" al Congreso el 11 de diciembre del 2014 para que aprobara con dificultad el proyecto de ley de gasto público (Crominbus) en donde se incluye la disposición de derogar la Sección 716 de la Ley Dodd-Frank, cuyo resultado neto es darle a los bancos el respaldo financiero de la Corporación Federal de Seguros a los Depósitos, FDIC (como si sus apuestas en derivados fuesen depósitos de ahorros comunes y corrientes) en caso de que haya un desplome de sus derivados con productos básicos.

El desplome de la deuda petrolera bancaria no es más que el gatillo; la bomba más grande son las apuestas con derivados pendientes a nivel mundial por $ 2 mil millones de millones de dólares.

Lo que podría encender la mecha podría ser el parche del "petróleo de esquisto" en Estados Unidos y Canadá. Andrew Critchlow muestra en una gráfica del Telegraph publicado el 14 de noviembre del 2014 que el precio de equilibrio que requieren los productores de petróleo de esquisto para mantenerse vivos son: en la cuenca Bakken, una de las tres más grandes de EU, el precio de equilibrio es de $62 por baril; en la cuenca del Delaware en EU, el precio de equilibrio es de $73 por barril, en la cuenca Barnett Combo es de $83 por barril. Con el crudo West Texas Intermediate a $45.59 por barril, decenas de compañías de petróleo de esquisto en estas cuencas van a quebrar, junto con sus deudas.