El presupuesto para 'infraestructura' de Obama no es más que otro fraude más

3 de febrero de 2015

3 de febrero de 2015 — Obama presentó con gran fanfarria el lunes 2 los detalles de su plan de presupuesto por $4 billones de dólares, en un discurso que dio en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). El hecho de que haya sido ahí donde hizo su presentación, no es casualidad, ya que es en el DHS donde se librará la primera "batalla por el presupuesto de 2015" con los republicanos. El DHS agotó ya su presupuesto y para fines de febrero se quedará sin dinero, porque los republicanos derechistas no le dieron financiamiento suficiente debido a sus desacuerdos con relación a la política de inmigración. Más allá de esto, la propuesta de la Casa Blanca es toda una farsa, que no tiene ninguna posibilidad de ser aprobado por este Congreso en donde dominan los republicanos tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, y quienes están con sus cabezas duras fijas en una sola cosa, recortes asesinos en el presupuesto. En realidad, se trata de una actuación teatral de Obama, porque una propuesta como esta nunca la hizo cuando los demócratas eran mayoría en las dos cámaras y entonces sí tenía posibilidad de ser aprobado (lo cual obviamente nunca fue la intención de Obama).

En esta ocasión, el plan de Obama ni siquiera incluye la alternativa del "embargo presupuestal", es decir, la alternativa de que si el presupuesto no lo acepta el Congreso, entonces se repite el anterior con recortes parejos a todos los sectores. Ahora Obama ofrece, aumentar el gasto en defensa por 28%, pero vincula este aumento en defensa a la obligación de hacer aumentos similares en otros gastos internos.

El centro del plan es el fondo para infraestructura por un monto de $478 mil millones de dólares durante los próximos seis años, con lo cual apenas si se toca el déficit infraestructural que los ingenieros estadounidenses estiman que es de unos $2 billones de dólares. Según la definición oficial, la llamada Iniciativa de Inversión para Construir América (BAAI, por sus siglas en inglés) consiste en "una iniciativa gubernamental que incluye a varias entidades del gobierno para aumentar la inversión en infraestructura y fomentar el crecimiento económico mediante el apoyo a la colaboración pública-privada en sectores importantes de infraestructura como es el transporte, agua y telecomunicaciones".

Para financiar el BAII, Obama propone "repatriar" los ingresos de las corporaciones estadounidenses en el exterior, algo que hasta ahora ha sido imposible de lograr. Ahora se propone un impuesto del 14% sobre este flujo de ingreso que todavía no se ha concretado, y luego fijar una tasa de 19% para los ingresos futuros provenientes del exterior. También propone un impuesto de 28% a las corporaciones nacionales, lo cual es realmente una reducción de la tasa actual del 35%. El resto se supone que provendría de un fondo para carreteras que ya está agotado en realidad.

Aunque en la propaganda mediática se ha puesto el acento en el gasto de infraestructura, la realidad es que el departamento que tiene el mayor aumento en el presupuesto no es el Departamento del Transporte, sino la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Se propone que el presupuesto de la EPA aumente en un 55%, principalmente a través de la creación de un fondo de $4,000 millones de dólares para fomentar a los estados que recorten sus emisiones de carbón más rápido de lo que ya están obligados por los decretos ejecutivos de Obama. Esa es la fantasía de Obama. Pero no tiene ninguna propuesta para financiar el plan y se lo deja al Congreso, lo cual significa una sentencia de muerte.

Así que el paquete presupuestal en su conjunto está diseñado para que no funcione, y no se trata de ningún error en la elaboración del mismo, sino que se trata de la siguiente escena de la trillada obra "yo traté de ayudar a la clase media, pero los republicanos bloquearon todo".