¿De un frágil acuerdo de paz hacia un nuevo renacimiento?

13 de febrero de 2015

13 de febrero de 2014 — Con el acuerdo de cese al fuego alcanzado el jueves entre Putin, Hollande, Poroshenko y Merkel, queda todavía pendiente la verdadera cuestión: ¿Se hundirá Europa y el mundo en una guerra general, o se logrará una alternativa genuina?

Lo que condujo a este sumamente frágil acuerdo fue el reconocimiento de algunos europeos de que el mundo estaba en la antesala de una guerra mundial. La cuestión es guerra, o no a la guerra. Es claro que Francia ha roto con el impulso de guerra y algunos en Alemania están titubeando pero alineados con Francia. De cualquier manera, la solución a este dilema de guerra o no guerra, forjará todo un nuevo proceso en el mundo en lo sucesivo.

Lo que se pasa por alto demasiado muy a menudo es el hecho de que todo el impulso hacia la guerra proviene del hecho de que Londres y Wall Street están en estado de pánico por la bancarrota de su sistema. No hay nada que se pueda hacer para salvar ese sistema imperial, sino que nos encontramos en el momento en que o se cambia ese sistema por completo, o nos hundimos en la guerra general y el caos generalizado. Esa es la naturaleza del momento. La bancarrota del sistema de Londres y de Wall Street es la clave de todo.

Los saudíes son una extensión de ese sistema del imperio británico, y el caos y genocidio y oscurantismo que vemos en el Oriente Medio es solo una extensión de lo que los británicos y Wall Street tienen planeado para todo el planeta, a menos que se les pare en seco. Como se puede ver en las evasivas para conceder al pueblo griego un alivio de su deuda, luego de haber sido sometidos a un sufrimiento terrible, esa oligarquía financiera preferiría destruir el planeta que perder su sistema y perder su poder.

El acuerdo de Minsk corre el riesgo de ser saboteado y de que se convierta en un detonante de la guerra general, en la medida en que la Victoria Nuland del Departamento de Estado y sus legiones de nazis sigan en el terreno y en el poder en Kiev. Obama no es más que un monigote para los británicos, pero bajo estas circunstancias, el factor monigote es significativo. Bajo la influencia de personas como la nazi Victoria Nuland, Obama puede ser el detonante de una guerra total. Hay demasiada evidencia de que Nuland es nazi, y se le debe sacar del cargo como parte de cualquier esfuerzo de cordura para impedir la guerra. Este no es un momento para evadir las verdades más obvias.

Hasta ahora, dentro de Estados Unidos las voces de oposición a la guerra han sido suprimidas en su mayor parte o simplemente marginadas. Esta pauta se rompió de manera importante este jueves 12, durante la reunión de unos 200 dignatarios en el Club Nacional de Prensa de Washington, DC, en donde el ex embajador de Estados Unidos a la Unión Soviética, Jack Matlock, dio un discurso donde atacó la política de occidente y específicamente de Obama, hacia Rusia con relación a Ucrania. Matlock, así como el moderador del acto, el embajador Chas Freeman, también abordaron la realidad prioritaria, el peligro de una guerra nuclear.

La pelea en Europa sobre el futuro del imperio británico, que se centra ostensiblemente en torno a Grecia y las demandas de la Troika para seguir imponiendo la austeridad genocida, se va a proyectar en Estados Unidos, debido a los nexos de Wall Street con todo el sistema quebrado de Londres. El Partido Republicano recibirá una dura lección debido a su perpetua lealtad a Wall Street. Cualquiera que crea que el sistema británico sobrevivirá en base al expediente de sacar a Grecia del euro, o de forzar a Grecia a doblegarse ante la Troika, es demencia. Es todo el sistema el que está en bancarrota sin remedio. Y si no hay una clausura ordenada de Wall Street y la City de Londres, tendremos guerra o caos.

El sistema imperial se está derrumbando, y el peligro mayor es que arrastre al mundo entero en un caos, como se vio a Europa durante la Era de Tinieblas.

Se necesita un cambio total, basado en el modelo de cómo cambió Europa con la acción de Juana de Arco y del subsecuente surgimiento del proceso hacia el Concilio de Florencia con Nicolás de Cusa, de donde surgió el Renacimiento que dejó atrás la Era de Tinieblas. Cusa sentó las bases para los aportes de Kepler y Leibniz. Y si consideramos el concepto de Vernadsky sobre la noosfera y la distinción absoluta entre la humanidad y los animales, y regresamos a la perspectiva de Kepler, sentamos las bases para el tipo de cambios en la forma de pensar que se necesitan para sobrevivir a esta crisis que se le viene encima a la humanidad.