Sequía en el oeste: Sin perspectivas y California perece

4 de abril de 2015

4 de abril de 2015 — Mientras que se multiplican las señales inquietantes de que California podría estarse despoblando por la intensa sequía en el oeste de años de duración, y que la Casa Blanca de Obama la abandonó a su suerte, el gobernador del Estado, Jerry Brown, ha tomado medidas drásticas aunque inútiles. La orden de Brown que obliga a un recorte del 25% en todos los usos no agrícolas del agua se dio después de la advertencia de la NASA de que el suministro de agua en California se redujo al abastecimiento necesario para cubrir solo un año. Además, el informe anual sobre la acumulación de nieve en la cumbre de la Sierra Nevada resultó en que por quinto año consecutivo ha habido una disminución y la acumulación de nieve actual equivale solo al 6% del promedio en 30 años; en efecto, nada que derretir y aporte agua esta primavera y verano.

La sequía del oeste y suroeste se está convirtiendo en una amenaza existencial para Estados Unidos, ahogando la vida económica de una de sus regiones más productivas; sin embargo Obama y su gobierno la están ignorando por completo. La única esperanza de atajarla es con un plan de infraestructura a muy grande escala en la cuenca del Pacífico junto con China, que ha tomado el liderato a nivel internacional en la construcción de plantas nucleares y en la investigación y desarrollo de la fusión termonuclear. Esto empieza con plantas nucleares desalinizadoras y finalmente lleva a un nuevo plan de gestión del agua para toda Norteamérica para redistribuir las precipitaciones que quedan intactas en el noroeste del continente. Si Estados Unidos emprendiera este proyecto vital para salvar la capacidad económica estadounidense, se podrían duplicar el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) iniciado por China y otros mecanismos de crédito de la "Ruta de la Seda". Pero Obama ha despreciado estas instituciones internacionales de crédito para el desarrollo, incluso hasta cuando prácticamente todas las naciones importantes del mundo se han unido a ellas junto con China.

De este modo se deja a California en la agonía de una sequía cada vez más intensa. El gobernador Brown acompañó su plan de racionamiento de austeridad con un "paquete de medidas antisequía". Pero ninguna de ellas tiene la intención de aportar más agua para su uso en California. Dos terceras partes del paquete por $1,000 millones de dólares es para control local de inundaciones, lo que refleja la visión de Brown de que el estado en realidad enfrenta el calentamiento global que va a hacer que las tormentas de lluvia que se produzcan, sean más severas.