Agua por un precio, o por la vida misma

13 de abril de 2015

13 de abril de 2015 — En medio de la emergencia por la sequía en California, la gigantesca multinacional Nestlé, vendedora de agua embotellada a nivel mundial, es un ejemplo de qué se tiene que parar. Mientras que el gobernador Jerry Brown recorta mediante una orden el uso público del agua en un 25% en Sacramento, al igual que en el resto del estado, a la Nestlé no le puso límites para sacar agua de los manantiales de agua fresca cercanos. Nestlé (que en cuanto al agua se llama, Arrowhead Mountain Water Company), sigue sacando agua a un ritmo de 80 millones de galones al año, pagando 2 o 3 centavos por galón; embotella el agua en Sacramento y la vende a aproximadamente el equivalente a $16 el galón para la población de una ciudad que ya tiene restringida su agua potable.

Esto encaja perfectamente en la perspectiva mundial que expresara el gerente general de la Nestlé, Peter Brabek, en Davos en el 2011:

"Para la viabilidad de... la humanidad, el asunto más importante es el agua... El agua se va a agotar mucho antes de que se agote el petróleo".

"Las ONG (Organizaciones no gubernamentales) dicen, de manera muy simplista, 'El agua es un derecho humano; por lo tanto, no es una mercancía'. Mi respuesta a eso es, 'Sí, tienen razón. El agua es un derecho humano. Los 25 litros de agua (unos 5 galones NDR) que tú necesitas como mínimo para vivir, es un derecho humano. Eso significa unos cuantos litros para la limpieza, unos cuantos litros para beber, hidratación diaria e higiene mínima... Pero más allá de eso, esto no es un derecho humano".

"Necesitamos 25 litros de agua diarios. Pero estamos usando, en Estados Unidos, 400 litros per cápita diariamente. Así que estos 380 litros, no creo yo que sean un derecho humano, y eso debe tener un precio. ¿Por qué? Porque si no se le pone precio, no se harán las inversiones que son necesarias para utilizar el recurso más preciado de una manera responsable...

"Si no se le da un valor al agua, no se van a realizar esas inversiones [en infraestructura], porque nadie tiene interés en invertir si no hay rentabilidad... Si el agua tiene por lo menos un precio decente, se podrán hacer las inversiones".

La "peste" distintiva que emana de la declaración de Brabeck es el motivo básico para la privatización del agua: con el aumento de los precios del agua (que siempre ocurre cuando se privatiza, como se demuestra más adelante) se afecta de manera diferencial a los usuarios más pobres, muchos de los cuales perderían acceso al agua, a los alimentos o a la higiene, y enfermarían o se desnutrirían o morirían.

La razón de ser de la privatización es la reducción de la población.

Este alegato monstruoso de este oligarca –-que un 1% del agua potable es un "derecho" que deben proporcionar los gobiernos y que la disponibilidad del otro 99% debe depender de su precio— contiene dos burdas mentiras. De la primera da pruebas Nestlé todos los días en Sacramento. Está utilizando los suministros de agua natural de la zona, no responsablemente, sino extremadamente derrochadora porque puede sacarle un precio más elevado en la venta privada. Esto, en pocas palabras, es la historia de los sistemas privatizados del agua en todas partes del mundo en los últimos 30 años. Los precios elevados cortan el acceso y quizá la vida, a las personas de bajos ingresos, en tanto que los demás desperdician el agua.

La segunda mentira de Brabeck tiene que ver con la raza humana. Alega que la humanidad no invierte tiempo y recursos en el progreso científico y tecnológico —expresados en nueva infraestructura— a menos que represente un alto precio monetario para los inversionistas privados. La infraestructura extraordinaria de suministro y gestión de agua del Oeste norteamericano (construida en su mayor parte por la Oficina de Recuperación de Tierras, la Corporación Financiera de Reconstrucción, la Administración para el Progreso de Obras, Cuerpo Civil de Conservación, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EU) y que se continuó durante el período de la Presidencia de John F. Kennedy, así como también por el entonces gobernador de California, Pat Brown, prueban que esto es falso. Lo que vamos a hacer para revolucionar la gestión de aguas en torno a la Cuenca del Pacífico en un futuro, muestra que esto es falso.

Y la historia de fracasos de las privatizaciones del agua, prueban que esto es falso.