Obama ataca al congreso con su TPP que destruirá la economía estadounidense

21 de abril de 2015

21 de abril de 2015 — Esta semana, Barack Obama, que le sobran cargos para el enjuiciamiento político, se enfocó en la destrucción de la economía de Estados Unidos, al exigir que el Congreso apruebe una suicida "Autorización de vía rápida" de la Asociación Transpacífica (TPP por sus siglas en inglés), cuya votación que precedería a una votación sobre el mismo TPP. Al votar por la "Vía Rápida" primero, el Congreso le entrega el control sobre la legislación del TPP a un organismo diferente al Congreso y el derecho a hacer cualquier cambio que fuera requerido a las leyes estadounidenses para implementarlo. No se le permite al Congreso conocer el contenido del TPP hasta después de que haya entregado por escrito su derecho a enmendarlo y se lo haya entregado a Obama.

No es de sorprender que este tipo de revocación del control único y total del Congreso federal sobre la legislación comercial desde los tiempos de la Revolución Americana, ocurriera ya anteriormente con el Presidente impugnado Richard Nixon en 1974.

El Comité de Finanzas del Senado va a modificar y votar sobre la habilitación de esta legislación el 22 de abril y la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes va a hacer sus modificaciones y tomar votación el 23 de abril.

Hace dos semanas, Wikileaks le filtró al diario New York Times que solo 5 de las 29 cláusulas secretas del "Acuerdo de Vía Rápida" tienen que ver con comercio. Con esas cláusulas comerciales Obama apunta contra la economía de China, como lo demuestra un estudio del Instituto Peterson de Economía Internacional. Si el Congreso delega al Presidente la autoridad para concluir un proyecto de ley sobre un Acuerdo de Libre Comercio, éste no se puede enmendar. El resto le entrega a los intereses de Gran Bretaña y Wall Street el poder de destrozar las leyes estadounidenses en muchas áreas para su propio beneficio.

La única razón por la que se conocieron estas 29 cláusulas en el acuerdo es por la denuncia de Wikileaks.

Estas cláusulas secretas, como en el caso del TLCAN (con México y Canadá), pueden anular regulaciones financieras, leyes laborales, leyes sobre salud (por ejemplo, en relación a la estipulación de precios de medicamentos del Medicare, Medicaid, Tricare y la Administración de Veteranos) leyes sobre pensiones, leyes sobre patentes y derechos de autor, leyes ambientales y otras leyes más de Estados Unidos. Acabaría también con las leyes actuales de "Buy American" y otras leyes de contrataciones de EU. En la práctica podría prohibir el restablecimiento de la Glass-Steagall.

La "Vía Rápida" permite que una junta internacional de abogados y financieros que hagan e interpreten los reglamentos de la "Vía Rápida" y le prohíbe al Congreso que haga cualquier cambio.

La directora de la organización Public Citizen’s Gobal Trade Watch (Observador de la Ciudadanía Pública sobre el Comercio Mundial) Lori Wallach, dijo en el programa "Washington Journal" del canal informativo de TV C-Span, el domingo 19, que tales medidas nunca serían aprobadas por el Congreso, sea demócrata o republicano.

Wallach dijo que la "Autoridad de Vía Rápida" establecer tribunales corporativos (Sistemas de Resolución de Disputas entre Inversionistas y el Estado) según lo informó el New York Times de la fuente de Wikileaks. Cualquier inversionista extranjero de un país del TPP podría arrastrar a Estados Unidos a un tribunal internacional de tres abogados corporativos para exigir una compensación por violaciones a un "Acuerdo de Libre Comercio". No hay límite de dólares por pago de daños y no hay apelación, señala Wallach. (http://www.c-span.org/video/?325414-4/washington-journal-lori-wallach-transpacific-partnership-trade-deal).