Muerte en el Mediterráneo

27 de abril de 2015

24 de abril de 2015 — La evidencia es clara: el Barack Obama que ahora comenta, distante y aparentemente indiferente, sobre la muerte de 900 migrantes solo en uno de los barcos, es como el asesino que ahora contempla la escena de su crimen, en tanto que los investigadores en los medios de comunicación se precipitan tratando de buscar culpables en Europa. Y su crimen no es la muerte de solo estas 900 personas.

Son los asesinos yihadistas de Obama en Libia, los mismos que a punta de bayoneta y bombazos se abrieron camino al poder en Trípoli después de los bombardeos e invasión de "cambio de régimen" de Obama y los Británicos en el 2011, los que están detrás de las operaciones de tráfico de personas en barcos en donde han perecido miles de inmigrantes en el mar. El asesinato de Muammar Gadafi a manos de Estados Unidos ("Venimos, Vimos; él murió", entonó la entonces Secretaria de Estado de Obama, Hillary Clinton, sobre el cadáver de Gadafi) transformó la otrora nación de Libia en una fuente inagotable de terrorismo para todo el norte de África, el Sahel e incluso Siria. Ahora, los "ganadores" de la lotería de asesinos de Obama en Trípoli, están organizando el arreo a barcos de refugiados que se están ahogando por millares. "El Mediterráneo se está convirtiendo en un cementerio" clamó el Papa Francisco, y fueron Obama y Cameron los que destruyeron todo.

Es más: El mismo crimen de Obama, luego exacerbado aún más por su íntimo amigo en ese entonces, el Presidente Erdogan de Turquía, llevó a los yihadistas islámicos armados de las tiendas de armas de Libia a Siria; y por el crecimiento del EIIS, se extendió a Iraq. Ahora, cientos de miles de refugiados también de esos países, que tratan de huir a Europa, se encuentran a merced del comando yihadista de Trípoli que Obama fomentó.

Consideren el gran debate sobre "responsabilidades" que se está suscitando ahora entre los gobiernos europeos, como parte de la discusión sobre cómo hacer frente al creciente número de víctimas del crimen de Obama (y David Cameron) de desatar y armar terroristas asesinos por toda la región del Mediterráneo. La justicia para esta política bélica del gran ganador del Premio Nobel de la Paz en la Casa Blanca, empieza por sacarlo del cargo.

"Salvando a Bengasi"

El fin de semana del 18 y 19 de abril, se informó que entre 700 y 900 emigrantes africados murieron en uno de los naufragios más grandes de los tiempos modernos en aguas territoriales libias. Desde el inicio del 2014, informa el diario Los Angeles times, ha habido alrededor de 4,400 muertes en barcos que transportaban emigrantes provenientes de Libia, con 900 en lo que va del 2015 antes de esta última tragedia. Algunos calculan que se han ahogado unas 20,000 personas de entre unos 200,000 emigrantes tratando de huir.

Estas y otras muertes producto de la guerra en Libia del 2011 no son daños "colaterales", son intencionales. Fue Obama y los británicos los que forzaron la aprobación de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en el 2011, alegando que tenían que salvar civiles libios de un desastre "humanitario" en Bengasi; fueron Obama y Cameron los que mintieron ante el Consejo de Seguridad de la ONU, diciendo que no había ningún plan para un cambio de régimen; luego una coalición militar encabezada por Estados Unidos y el Reino Unido empezaron finalmente el cambio de régimen bombardeando Libia. Por razones específicas que quizá tengan que ver con el financiamiento a su campaña de reelección, el Presidente francés Nicholas Sarkozy inauguró los ataques aéreos, e informó a sus socios de la Unión Europea (UE) después de que habían empezado los ataques. Y fue la Inteligencia francesa bajo Sarkozy la que orientó a los rebeldes que capturaron y asesinaron a Gadafi.

Fue Obama, Gran Bretaña y los wahabitas saudíes y cataríes quienes pusieron en el poder a la gente del Grupo Combatiente Islámico Libio (GCIL), afiliados a al-Qaeda y después dirigieron la línea de ratas de armas de Libia hacia Siria, que creó Al Nusra y al Estado Islámico (EI o EIIS, Estado Islámico de Iraq y Siria, o EIIL, Estado Islámico de Iraq y Levante).

Cuando los bombazos y las fuerzas especiales de EU, el Reino Unido y Francia, "salvaron" a la ciudad de Bengasi del avance inminente de las fuerzas armadas de Gadafi en el 2011, salvaban a las fuerzas de esa ciudad que habían enviado la mayor cantidad de yihadistas extranjeros que cualquier otra región a combatir a las fuerzas estadounidenses en Iraq desde el 2003.

Efectivamente el gobierno de Obama está repitiendo hoy esa misma estupidez criminal con su "aliado" saudí, salvando a al-Qaeda en Yemen de las fuerzas rebeldes "hutis" que estaban en el proceso de derrotar a al-Qaeda hasta que Arabia Saudita empezó a bombardearlos con el respaldo activo de Obama. Al-Qaeda en Yemen está extendiendo consecuentemente sus operaciones asesinas, el resultado constante de todas las acciones de Obama por todo el Mediterráneo.

Las fuerzas de la Hermandad Musulmana y al-Qaeda que Obama "salvó" en Bengasi (en general controladas por el Grupo Combatiente Islámico Libio de Muhammad Belhaj) pasaron a crear y vincularse con otras milicias en una Libia en caos, asesinando norteamericanos en el consulado de Bengasi en el 2012, estableciendo bases de entrenamiento terrorista en el sur y este del país y contrabandeando armas a Siria e Iraq. Después de que los libios eligieron un gobierno representativo en el 2014, el GCIL y la Hermandad Musulmana se apoderaron de Trípoli y forzaron al gobierno electo a huir a Tobruk, en la frontera con Egipto. El "alcalde" de Trípoli, al-Harati es un veterano que encabeza una fuerza de al-Qaeda de 600 yihadistas en Siria.

La Casa Blanca de Obama insiste en que el gobierno electo de Libia en el exilio en Tobruk, tiene que "negociar" con los asesinos en Trípoli para formar un nuevo gobierno.

Este mismo tipo de asesinos yihadistas son los que ahora obtienen ganancias arreando seres humanos a los barcos de la muerte.

El Mediterráneo de Obama y al-Qaeda

El corresponsal de guerra del diario italiano Il Giornale, Gian Micalessin, en un análisis publicado el 20 de abril, señaló al "gobierno" en Trípoli respaldado por el gobierno de Obama, como la entidad que controla el tráfico de seres humanos que se está llevando a cabo en el Mediterráneo.

A partir de agosto pasado, cuando la milicia yihadista Fajr Libya (Amanecer Libio, parte de GCIL) se apoderó del poder en Trípoli, la pandilla en Trípoli ha estado controlando el tráfico de migrantes con el fin de financiar su guerra en contra del gobierno electo en Tobruk, informa Micalessin.

Fajr Libya está dominado por la Hermandad Musulmana y por ex miembros del GCIL. Trípoli tiene "intensas relaciones" con las milicias yihadistas que controlan el tráfico humano en las fronteras al sur de Libia, con Sudán, Chad y Níger. De agosto a la fecha, estas milicias han contado con la luz verde de la pandilla de Trípoli para mover decenas de miles de seres humanos por el desierto, hacia la costa norte de Libia. Los contrabandista en el sur obtienen $800 por cada emigrante y los contrabandistas en el norte cobran otros $1,500 por cabeza. La "carga" que se hundió el 19 de abril, garantizaba un ingreso de $900,000, dice, y el dinero se reparte entre los contrabandistas y el liderato de Fajr Libya en Trípoli.

Micalessin señala que la "coalición" yihadista tiene apoyo no solo de Catar y Turquía sino que también está muy cercana a Ansar al Sharia, una organización terrorista ya "muy cercana al Estado Islámico". Ansar al Sharia fue el principal grupo yihadista que participó en el ataque en donde fueron asesinados el embajador estadounidense Chris Stevens y otros tres estadounidenses el 11 de septiembre del 2012, el aniversario del ataque terrorista del 11 de septiembre del 2001 respaldado por los sauditas.

Una reunión de emergencia de la Unión Europea (UE) convocada para tratar el asunto de los inmigrantes el 23 de abril, reiteró su apoyo a las "negociaciones" de Obama en la ONU, entre los terroristas de Trípoli y el gobierno en Tobruk. Esto, a pesar de que todos los gobiernos de la UE saben la verdad sobre la pandilla en Trípoli.

Esa reunión tampoco produjo ninguna medida seria para salvar vidas humanas o para resolver de raíz la crisis migratoria. La UE se negó a revivir la exitosa Operación "Mare Nostrum" de Italia, que rescató más de 100,000 migrantes de octubre del 2013 al 1 de noviembre del 2014. En vez de esto, aumentaron el financiamiento para la operación actual "Tritón", que es una misión de patrullaje fronterizo que opera dentro de las fronteras territoriales de la UE.

Es más, la UE no aceptó cambiar las leyes migratorias actuales, las cuales no les permiten a los inmigrantes residir en un país distinto al país al que hayan llegado originalmente. Esto le pone una tremenda presión a Italia, el principal objetivo de los barcos cargados con inmigrantes y a una Grecia en quiebra. Lo más que pudieron aceptar fue que los países miembros de la UE pueden patrocinar contingentes de inmigrantes "voluntariamente". Del resto, la UE va a repatriar "migrantes económicos no autorizados a los países de origen y tránsito" como lo establece el comunicado final.

El cómo se puede implementar esto es una pregunta abierta. El más hipócrita de todos fue el Primer Ministro británico Cameron, quien ofreció barcos británicos para la Operación Tritón, ¡bajo la condición de que los inmigrantes rescatados no sean llevados a Gran Bretaña! Este es el mismo Cameron que es personalmente responsable de la inmensa tragedia humana que se vive en Libia y el norte de África.

Es más, el Consejo de la UE le otorgó un mandato al Alto Representante de la UE Federica Mogherini, para que explore formas de destruir los barcos de los traficantes en los puertos libios, antes de que zarpen. Esto sería muy difícil dado que el derecho internacional prescribe que para dichas operaciones se exige un mandato de la ONU (algo posible) y un acuerdo con el país de llegada (algo imposible).

Los líderes de la UE no han abordado tampoco la otra raíz de la crisis: la pobreza. Sin embargo, el hecho de que las 900 personas muertas en el naufragio del 18 de abril provenían del subsahara africano (Sahel) identifica la pobreza y el hambre como una causa clara del problema. Esta es la zona infestada por los terroristas del Bako Haram, pero hay por lo menos una historia de tres décadas de emigraciones del Sahel hacia el norte de África y Europa, debido a la pobreza causada por la desertificación.

Despoblación consciente

Helga Zepp-LaRouche comentó el 22 de abril sobre la situación en una videoconferencia por Internet:

Yo veo aquí de un vistazo, en las reacciones a esta situación, dos sistemas completamente diferentes, dos paradigmas completamente diferentes. Uno, es en realidad una forma de fascismo nuevo. Realmente no hay más que ver la manera absolutamente cínica en la que la UE reemplazó el programa Mare Nostrum, mantenido solo por Italia en el último año, por un programa que ya no intenta salvar refugiados del Mar Mediterráneo, sino que más bien dice con cinismo total, "entre más se ahoguen esos, más terror tendrán aquellos que después les dará miedo de venir". Esto es realmente la bancarrota moral total de esta UE... Conscientemente estamos dejando que miles de seres humanos se ahoguen, para defender de alguna manera la Fortaleza Europa.

Esto se hace en el mismo espíritu con que la Troika perpetra la destrucción de la economía de Grecia, totalmente conscientes de que la tasa de mortandad en ese país va a aumentar; lo mismo se puede ver en Italia, España y Portugal. Y es el mismo espíritu que bloquea el desarrollo real, que simplemente niega ayuda real, a África en general. Se ve este comportamiento inhumano, que incluso acepta la despoblación, la reducción de la población; así que si se toman todos estos aspectos en conjunto, se va a ver uno forzado a sospechar que ésta es exactamente la intención: es decir, reducir la población.