El TPP será "la muerte de la república"

28 de abril de 2015

28 de abril de 2015 – La resistencia a la camisa de fuerza supranacional disfrazada con el acuerdo de comercio denominado Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) sigue motivando a los demócratas, en especial luego de que el caradura de Obama lanzó su sentencia imperial contra la senadora Elizabeth Warren y otros, a quienes calificó de "deshonestos" por sus críticas a Obama. De hecho, el demócrata de Arizona, Raul Grijalva, llevó la pelea directamente hacia Obama (e implícitamente también hacia Hillary Clinton) cuando le dijo a la revista del Capitolio Roll Call este lunes 27 que "si la gran mayoría de los demócratas en la Cámara de Representantes están dispuestos a confrontar a su Presidente, lo único que tiene sentido es que cualquier candidato para ese cargo se ponga en la línea".

Se la ha dado a Clinton una gran latitud, con relación a su equívoca declaración de que ella está "observando muy de cerca" el TPP. El lunes 27 el periódico Politico le puso el punto a las íes de esas declaraciones, citando el comentario del subsecretario de Prensa de la Casa Blanca, Eric Shultz, quien dijo en una conferencia de prensa el 22 de abril que, hasta donde ellos saben, Hillary Clinton está firme con ellos y respalda plenamente el TPP. "Yo no he visto nada que sugiera que se haya distanciado", según dijo Schultz, y cuando se le preguntó si la Casa Blanca considera a Clinton una aliada en asuntos de política comercial, Schultz dijo "si".

Por su parte, ni la senadora Elizabeth Warren (de Massachussets) ni el senador Sherrod Brown (de Ohio) se han echado para atrás. El 25 de abril escribieron una carta a Obama en términos muy enérgicos, donde le urgen a que haga público el texto del TPP. "Su gobierno ha considerado al texto del acuerdo como si estuviera clasificado y lo mantiene escondido del escrutinio público", dicen en su carta, "y de ese modo lo vuelve un acuerdo secreto. Actualmente es algo ilegal que los periodistas, expertos, promotores o el público en general, revisen el texto de este acuerdo. Y aunque usted señaló que los miembros del Congreso pueden ir a verlo... y leer el texto del acuerdo —como lo hemos hecho nosotros— usted se olvidó mencionar que tenemos prohibido por ley comentar sobre los detalles del texto en público".

Los senadores ponen el caso de que, en el 2001, hasta George Bush hizo públicas "partes" del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) "varios meses" antes de que el Congreso votara por la vía rápida. En esa ocasión, el representante comercial de EU, Robert Zoellick, señaló que su publicación "haría más comprensibles internacionalmente sus beneficios económicos y sociales al público y aumentaría la conciencia del público y su apoyo" al acuerdo. "Sugerimos respetuosamente", dicen los senadores, "que calificar de 'deshonestas' las evaluaciones de sindicalistas, periodistas, miembros del Congreso y otros que no están de acuerdo con su enfoque sobre la transparencia en asuntos comerciales es tan falso como improbable que sirva a los mejores intereses del pueblo estadounidense".

La promotora de la ley Glass-Steagall, Ellen Brown, escribió un artículo el fin de semana del 25 de abril en donde ataca los tribunales supranacionales diseñados para juzgar las disputas entre inversionistas y el Estado (ISDS, por sus siglas en inglés). Luego de citar las revelaciones que han hecho Yves Smith y otros, Brown concluye con que "parece que hay algo más aparte de atraer el dinero de los inversionistas y fomentar el comercio internacional. El TPP destruiría nuestra forma de gobierno republicano bajo el estado de derecho, al elevar los derechos de los inversionistas —también llamados derechos del 'capital'— por encima de los derechos de los ciudadanos. Eso significa que el TPP es abiertamente inconstitucional".

Joseph Stiglitz y Paul Krugman denunciaron en el blog australiano MacroBusiness, luego de examinar los capítulos sobre propiedad intelectual y de inversión que se habían filtrado por WikiLeaks, que el TPP establecería una estructura regulatoria al estilo estadounidense que le transferiría considerable poder tipo monopolio a las empresas farmacéuticas estadounidenses y a las empresas digitales. "En el borrador del capítulo sobre propiedad intelectual se incluye la propuesta de extender protección de patentes y fortalecer los monopolios sobre la información clínica. Asimismo, marca la extensión de patentes para nuevas formas de substancias conocidas, así como para nuevos usos de medicinas viejas, lo cual llevaría a que fueran perennes, con lo cual las patentes se podrán renovar continuamente".

La pregunta abierta es si esta resistencia se puede convertir en acción para resolver el problema más amplio, el de sacar a Obama de su cargo por sus crímenes acumulados, y el peor crimen en perspectiva, la amenaza inminente de guerra termonuclear global.