Artículo de Seymour Hersh se friega a Obama y a los sauditas, con el relato del asesinato de Bin Laden

15 de may de 2015

15 de mayo de 2015 — La prensa estadounidense del lunes 11 estuvo plagada de artículos en donde la Casa Blanca se lanza contra Seymour Hersh, luego de que éste publico en el London Review of Books un documento de 10,000 palabras donde afirma que todas las versiones conocidas sobre la muerte de Osama Bin Laden fueron inventos de la Casa Blanca, posiblemente sacadas de un escrito de Lewis Carroll.

Según el relato de Hersh, Bin Laden fue capturado por el servicio de inteligencia de Pakistán (ISI) y desde el 2006 vivía en la casa de seguridad del ISI en Abbottabad, allanada por el grupo de asalto Seals de la Armada estadounidense. La casa de seguridad colinda con una importante instalación de operaciones encubiertas del ISI. Una fuente paquistaní le reveló esto a la CIA en el 2010 a cambio de millones de dólares de recompensa que se ofrecía por la cabeza de Bin Laden. Los paquistaníes pronto supieron que Estados Unidos sabía donde estaba Bin Laden y, con base en generosas ofertas estadounidenses de ayuda militar y monetaria, decidieron cooperar con los planes de EU.

Según cuenta Hersh: "Un factor que preocupaba a estas alturas era Arabia Saudita, que había financiado el cuidado de bin Laden desde que fue atrapado por los paquistaníes. Los saudíes no querían que se le revelara la presencia de bin Laden a Estados Unidos. Los saudíes temían que si Estados Unidos se enteraba, presionaría a los paquistaníes para que dejaran que bin Laden hablara sobre lo qué hacían los saudíes con al-Qaeda. Así que soltaron dinero, mucho dinero. Por su parte, los paquistaníes estaban preocupados de que los saudíes divulgaran la información de que ellos tenían a bin Laden".

Con base en estos hechos, según Hersh, se acordó que Osama bin Laden fuera asesinado por los Seals de la Armada. Además, a diferencia de los relatos posteriores, bin Laden estaba muy enfermo y al momento de su asesinato, era un inválido.

Cuando Obama, por sus propios propósitos reeleccionistas, salió públicamente con su relato del allanamiento (originalmente se había acordado que se iba a anunciar posteriormente que bin Laden había sido asesinado en un ataque con drones en Afganistán), desbarató todas las historias de cubierta y los preparativos que habían planeado las agencias de inteligencia que habían cooperado en la operación, lo cual obligó a generar un nuevo nivel de mentiras e historias contradictorias.