¿Sufrirá Obama otra derrota con su TPA y TPP?

2 de junio de 2015

2 de junio de 2015 — Después de la fuerte reprimenda que recibió Obama por el espionaje de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), ahora está a punto de recibir otra, esta vez sobre la Asociación Traspacífica supranacional. Luego de que paso en el Senado la semana pasada la "vía rápida" de la Autoridad de Promoción del Comercio (TPA), luego de que el gobierno les torciera el brazo, la batalla está ahora en la Cámara de Representantes dominada por los republicanos, en donde las amenazas de Obama tienen mucho menos impacto.

De los 188 congresistas demócratas, solo 17 han confirmado que apoyan al Presidente, según la reseña que publicó el New York Times. La presidente de la bancada de minoría en la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, a pesar de que ella tiene que hacer pública su propia posición sobre la vía rápida, le dijo al presidente de la Cámara de Representantes John Boehner (republicano por Ohio) que él necesita asegurar 200 votos republicanos para asegurar su aprobación. Estos votos no tiene de dónde sacarlos con una oposición enfocada principalmente en contra de Obama, personalmente, y centrada en el "rebelde" Partido del Té. Ellos resienten la Orden Ejecutiva de Obama para "sacarle la vuelta" a la Constitución, como en el caso de inmigración, y regulaciones de la EPA y no están inclinados a darle ninguna autoridad extra, si esto fuera posible. Y Boehner tiene problemas para convencerlos.

Encabeza la oposición demócrata a Obama, la congresista por Connecticut Rosa DeLauro. Una luchadora aguerrida "progresista", empezó su campaña organizativa a principios de este año principalmente entre los congresistas novatos; patrocinando una serie de reuniones de "salón" con oradores como Joe Stiglitz y Robert Reich; y ahora está dirigiendo su propia operación de "mantenerlos a raya" para rastrear el voto "no".

En cuanto a la oposición general, una coalición de la AFL-CIO, Club Sierra y MoveOn —todos promotores anteriores de Obama— ha generado una tremenda oposición de movimientos de base. Como se anunció la semana pasada, la AFL-CIO empezó a comprar avisos, y escogieron como objetivo al congresista californiano Ami Umar. Hay otros 17 cocinándose, dependiendo del resultado de este caso de prueba. Los activistas de la coalición tienen como objetivo repartir un millón de peticiones para el 3 de junio, con una concentración programada enfrente del Capitolio.