La derrota de Erdogan pudiera debilitar la alianza que respalda el terrorismo islámico

9 de junio de 2015

9 de junio de 2015 — El partido gobernante Justicia y Desarrollo (AKP) de Turquía, encabezado por el presidente Recep Tayyip Erdogan, recibió una aplastante derrota en las elecciones parlamentarias del 7 de junio, perdiendo su mayoría absoluta por primer vez en 13 años.

El AKP que tenía como objetivo obtener 400 curules, dos terceras partes para hacer una mayoría que le permitiera cambia la Constitución y darle a Turquía un sistema presidencial con fuertes poderes para Erdogan, pero obtuvo solo 260 curules, con solo el 40.8% del voto popular. Claramente la demanda de Erdogan y el AKP de cambiar la Constitución hizo que perdieran apoyo popular en vez de fortalecerlo.

El otro acontecimiento inesperado fue que un 13% de los votos fue recabado por un partido formado esencialmente como el brazo electoral del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) grupo que Turquía considera terrorista.

Ninguno de los partidos de oposición van a estar dispuestos a formar una coalición con el AKP, ni a formar una coalición entre ellos mismos. Por lo tanto es posible que muy pronto haya nuevas elecciones después de un breve período en donde el AKP intente formar un gobierno de minoría. Pero las conexiones potenciales con los BRICS, tanto institucionales entre los gobiernos de Erdogan y de Putin, y a través de los partidos de oposición, pudieran fortalecerse.

El personaje más destacado de la Hermandad Musulmana en el en gobierno, el Primer Ministro Ahmet Davutoglu, es el principal perdedor en estas elecciones; y bien pudiera ser que el resultado de estas elecciones sea un debilitamiento de la alianza regional que ha sido el verdadero apoyo de al-Qaeda y el EIIS, bajo el disfraz de una campaña para derrocar a Bashar al-Assad de Siria; es decir, Turquía, Arabia Saudita e Israel. Parece que la guerra civil en Siria se estaba encaminando hacia una partición del país; pero la derrota de Erdogan pudiera cambiar esto.