Conferencia Internacional del Instituto Schiller: La estafa del cambio climático, enemigo mortal del BRICS y la humanidad

22 de junio de 2015

Conferencia internacional del Instituto Schiller, "La reconstrucción del mundo en la era del BRICS"

La estafa del cambio climático, enemigo mortal del BRICS y la humanidad

París, 19 de junio de 2015 — La Conferencia Internacional del Instituto Schiller en París, Francia, el pasado 13 y 14 de junio, fue escenario de fuertes ataques a la conferencia mundial sobre cambio climático que se está preparando para celebrarse en París (COP21) a fines de año. Esto representa un ataque virulento de Gran Bretaña, Estados Unidos y sus aliados franceses para imponer la despoblación en masa a nivel mundial bajo el pretexto de un "cambio climático", una política que es totalmente contraria a la del BRICS. El último panel de la conferencia contó con las participaciones de dos expertos que demostraron el fraude del "calentamiento global" creado por el hombre.

Al inaugurar el primer panel, la fundadora y presidenta del Instituto Schiller Helga Zepp-LaRouche presentó en detalle el verdadero objetivo de dichas políticas. La última cumbre del G-7 en Alemania acaba de decidir llevar a cabo la descarbonización de la economía mundial para el año 2100, informó ella. Esto significa depender solo de la energía solar y eólica, y dado que Alemania ya abandonó la energía nuclear, esto significa instrumentar el programa que promueve Hans-Joachim "John" Schellnhuber del Instituto Potsdam sobre Investigaciones Climáticas y asesor del gobierno alemán. Dada la correlación directa entre la densidad del flujo energético en el proceso de producción y la cantidad de seres humanos que se pueden mantener con esa densidad de flujo energético, ¡no se puede más que concluir que el número aproximado de individuos que podrían vivir de una economía descarbonizada sería de aproximadamente mil millones!

La señora Zepp-LaRouche llamó la atención también a la siniestra reunión entre el Presidente Barack Obama y sir David Attenborough justo antes de la cumbre del G-7. Él es el asesor principal sobre medio ambiente y cuestiones de energía de la corona británica, y bien conocido por comparar a la humanidad con una plaga. Está asociado con el Optimum Population Trust (Fundación por una población óptima), que alega que ¡la humanidad se debe reducir a la mitad, a unos 3,500 millones de habitantes antes del fin de siglo!

Para la señora Zepp-LaRouche, que está totalmente de acuerdo con la caracterización del ex relator especial de la ONU, el suizo Jean Ziegler, en el sentido de que el orden actual es "canibalesco", esa política y el enfoque de la Unión Europea (UE) hacia los inmigrantes africanos son políticas genocidas. Se refirió al ensayo de Federico Schiller La legislación de Licurgo y Solón, y destacó que Schiller describe a Esparta como el modelo oligárquico, uno que permite eliminar a los llamados ilotas, si se vuelven demasiados.

La misma perspectiva la expresa Bertrand Russell en el libro El impacto de la ciencia sobre la sociedad, en donde en la mejor tradición maltusiana, habla de "un período de luna de miel para la industrialización" que sin embargo no va a continuar, "a menos que se pueda disminuir enormemente el crecimiento de la población... Hasta ahora la guerra ha sido una desilusión en este respecto, aunque quizá una guerra bacteriológica pueda resultar ser más efectiva. Si se pudiera diseminar la Peste Negra por todo el mundo una vez en cada generación, los sobrevivientes podrían procrear libremente sin que el mundo se llenara demasiado. La realidad pudiera no ser placentera, pero ¿qué si lo es? A las personas realmente altruistas les es indiferente la felicidad, en especial la de otras personas!"

El calentamiento global no está validado

Estas cuestiones se abordaron en el Panel IV de la Conferencia Internacional del Instituto Schiller en París, primero en la contribución de Benjamin Deniston del equipo de asesores científicos de LaRouche PAC, cuyo trabajo sobre la naturaleza galáctica de los flujos de agua en la Tierra y las propuestas para hacerle frente a la sequía en California en base a este concepto, se han cubierto ampliamente en nuestros sitios electrónicos. Luego le siguieron dos científicos sobre temas climáticos, Francois Gervais, profesor de la Universidad Francois Rabelais y Relator Crítico del Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC), y el profesor Carl-Otto Weiss, asesor del Instituto Europeo sobre el clima y energía y ex presidente del Instituto Nacional de Meteorología de Alemania.

En general ambos llegaron a las mismas conclusiones de que actualmente no hay un aumento en el calentamiento global, sino que más bien ha habido una disminución lenta en los últimos 20 años, y que las temperaturas en la Tierra son producto no de la actividad del hombre como sostiene el IPCC, sino de los ciclos solar y terrestre.

Solo podemos informar superficialmente sobre los descubrimientos y aconsejarle a nuestros lectores que lean el texto completo en el portal electrónico del Instituto Schiller. "¿Convalida el clima real los modelos virtuales sobre el clima?" se preguntó de entrada el profesor Gervais al inicio de su presentación. Esta cuestión es clave, absolutamente, porque el Banco Mundial calcula que costaría un total de $89 billones, entre ahora y el 2030, reducir el calentamiento del planeta debido a las emisiones de gases invernadero ¡en 2 grados Celcius!

Pero dicha correlación, dijo, no es evidente por sí misma, dado que las temperaturas aumentaron en 0.6 grados Celsius entre 1910 y 1945, cuando las emisiones de gases invernadero eran aún muy bajas, y después por la misma cantidad (0.6 grados C) entre 1970 y 1998, en un momento en donde las emisiones eran 6 veces mayores.

¿Aumentó considerablemente el CO2 el siglo pasado? La concentración en el aire se elevó de 0.03% a 0.04%. Así que ¿cual pudiera ser el impacto de este aumento sobre la temperatura de la Tierra, en particular como la miden los satélites a 17 kilómetros de altura, en donde la teoría de los gases invernadero anticipa que se detecten las señales más claramente?, se preguntó el profesor Gervais. De hecho, la temperatura no se ha elevado de manera significativa o cuantificable. "Entre 1993 y 2015, el nivel de CO2 en el aire pasó de 355 partículas por millón (ppm) a 400 ppm, es decir, la mitad del aumento total que tuvo desde el inicio de la era industrial. ¿Cuál fue su impacto sobre la temperatura? ¡Cero! Conclusión: la teoría del efecto invernadero en la atmósfera no tiene ningún sustento en mediciones científicas".

¿Se produjo un aumento en la temperatura en la superficie de la tierra? Sí, dijo el profesor Gervais, pero éste está conectado al ciclo de 60 años, que despues el profesor Weiss desarrolló, está conectado a los océanos.

El profesor Gervais también se preguntó por qué los medios de comunicación, tan prestos a anunciar récords, no dijeron nada sobre el hecho de que el 21 de septiembre de 2014, el mar de hielo de la Antártida rompió su récord de tamaño de 2013 con una superficie cuya área era equivalente al tamaño de Francia. Mientras que el mar de hielo del Ártico se vino derritiendo hasta el 2012, la superficie total de mar de hielo en nuestro planeta ha aumentado por encima del promedio en los últimos dos años y medio, lo que contradice todos los modelos del IPCC.

El CO2 no define la temperatura de la tierra

El profesor Weiss señaló que después de analizar los registros más antiguos disponibles sobre las mediciones de temperatura para los ciclos climáticos, la conclusión es que "los cambios climáticos de los últimos siglos se deben todos a ciclos naturales".

Las medidas de temperatura más extensas disponibles son de Europa central. Pero se les ha correlacionado a las temperaturas de la Antártida derivadas recientemente de las muestras de hielo, lo que, aparentemente, muestra que las medidas son un fenómeno global. "Después analizamos usando el método Fourier las mediciones de temperatura" continuó el profesor Weiss, en términos de períodos de ciclos de los cuales hay varios activos simultáneamente. La suma de todos los ciclos es así la evolución de la temperatura. Después, se agregan las funciones de seno correspondientes a los seis ciclos más fuertes en el espectro.

Todas estas mediciones llevan a la conclusión de que todos los cambios de clima desde 1800 de deben enteramente a los ciclos. La influencia antropogénica (como son las emisiones de CO2) está ausente dado que las emisiones de CO2 aumentan con el tiempo y por lo tanto no son cíclicas.

Hay dos ciclos involucrados: un ciclo dominante de 200 años que se origina por la actividad solar conocido como el ciclo De Vries/Suess, y un ciclo oceánico de 65 años superimpuesto al ciclo fuerte de aproximadamente 200 años llamado AMO/PDO, que es terrestre y no solar.