Para detener el impulso hacia la guerra mundial: saquen a Obama y a Merkel ¡ya!

10 de junio de 2015

10 de junio de 2015 – Luego de la belicosa actuación desmedida del Presidente Obama en la recién concluida cumbre del G-7 en Alemania, es cada vez más obvio que la clave de cualquier programa responsable para evitar la guerra, para detener la marcha hacia una potencial guerra termonuclear de aniquilación, es la salida de sus cargos respectivos del Presidente Obama y de la Canciller de Alemania Angela Merkel. Tanto Obama como Merkel están ahora cada vez más bajo ataque por sus provocaciones de guerra, dirigidas principalmente en contra de Rusia y del Presidente ruso Vladimir Putin en particular, pero hasta que no sean retirados de sus cargos efectivamente, por medios constitucionales, el mundo seguirá en la mira de un Armagedón termonuclear.

El Presidente Obama utilizó hasta el último momento de la cumbre del G-7 para lanzar su diatriba personal contra Putin, mientras que el Ministerio de la Defensa de Rusia emitió una declaración para exigir una aclaración formal con relación a si el gobierno de Obama contempla abandonar el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio de 1987 (INF, por sus siglas en inglés) para despachar a Europa cohetes de alcance intermedio con ojivas nucleares. El gobierno de Obama ha acusado a Rusia de violar el Tratado INF, pero hasta ahora no ha presentado ningún dato sobre las supuestas violaciones, aparte de la acusación de que Rusia hizo una prueba con un cohete el año pasado. Sin embargo, el gobierno de Obama reconoció que Estados Unidos está considerando la opción de abandonar el Tratado INF y desplegar cohetes de "contrafuerza" IRBM a Europa, y desplegar incluso "capacidades de ataque compensatorias" que significan la capacidad de lanzar un ataque nuclear preventivo sobre objetivos dentro de Rusia.

El gobierno de Obama está desarrollando ya una serie de acciones provocadoras mayores en contra de Rusia, desde las maniobras navales BaltOps en el Mar Báltico, que continuarán hasta el 20 de junio, hasta el inicio de la construcción de un sistema de defensa antimisiles AEGIS en tierra en Rumania, frente al Mar Negro.

Aunque los expertos militares se muestran agitados por las amenazas en escalada, muy pocos están dispuestos a considerar el cuadro completo. El enfrentamiento que se avizora contra Rusia es motivado por la desesperación del estallido inminente de todo el sistema financiero transatlántico, un estallido que se podría detonar en cualquier momento por una incumplimiento de Grecia sobre sus dizque deudas con la Troika (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y Banco Central Europeo). El acuerdo de la semana pasada, según el cual Grecia haría todos sus pagos de junio por 1,600 millones de euros al FMI el día 30 de ese mes, solo hizo empujar el límite unas cuantas semanas más. No resolvió nada. Grecia introdujo este martes 9 otra propuesta para reestructurar la deuda y fue rechazada de manera instantánea por la burocracia de la Unión Europea.

Lyndon LaRouche advirtió este martes que los esfuerzos para provocar un enfrentamiento con Moscú, por parte de Obama y de Merkel, no son más que un peligroso blofeo. Cualquiera que conozca lo mínimo sobre Putin y el comando militar ruso sabe que no se van a someter ante una pose fanfarrona.

Lo que le añade un grado más a la inmediatez del peligro de guerra, es el gobierno de Poroshenko en Kiev —o sea el gobierno de Victoria Nuland del Departamento de Estado de EU— el cual acaba de aprobar una ley esta semana según la cual termina toda cooperación militar con Rusia. Según esa ley, no se le permitirá a las fuerzas armadas de Rusia transitar por el territorio ucraniano para llegar a la región de Transnistria de Moldavia, donde están estacionadas tropas rusas y por lo tanto quedarían aisladas para su aprovisionamiento y para la rotación de personal. La maniobra de Ucrania semeja a las del gobierno de Georgia en el 2008, lo cual condujo a la breve guerra entre Rusia y Georgia. Bajo las actuales circunstancias de las provocaciones de Obama y la Merkel contra Rusia, cualquier chispa proveniente de esos conflictos se podría salir de control fácilmente.

El Presidente Obama ha cometido ya una larga lista de delitos que ameritan un juicio político. Más recientemente la revista Harper's publicó un catálogo de esos delitos en su edición de junio, bajo el título de "¿Qué fue lo que salió mal?" El autor del artículo, el profesor David Bromwich, hace un detallado análisis de todos los excesos perpetrados bajo las facultades anticonstitucionales del llamado "poder unitario" de Obama, iniciados por George W. Bush y Dick Cheney a raíz de los ataques del 11 de septiembre de 2001 diseñados por los saudíes. El caso está listo para sacar inmediatamente al Presidente Obama de su cargo, y la amenaza que se cierne de una provocación termonuclear contra Rusia, que seguro conducirá a la guerra, son fundamentos suficientes para actuar de inmediato.

En el caso de Angela Merkel, ella también está bajo un inmenso ataque público por parte de las fuerzas de la cordura que se oponen a la guerra, como son los dos ex Cancilleres, Helmut Schmidt y Gerhard Schroeder, junto con el actual Ministro de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, así como otros líderes del Partido Socialdemócrata Alemán. La negativa de Merkel a invitar al Presidente Putin a la recién concluida cumbre del G-7 fue no solo un error craso enorme, dado el clima de provocaciones. Fue lo que montó el escenario para la actuación pueril del Presidente Obama.

Merkel enfrenta ahora la acción del Tribunal Constitucional de Alemania por sus esfuerzos para encubrir el escándalo de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EU (NSA, por siglas en inglés). Ella también está al borde de que la saquen del cargo.