Nino Galloni: la encíclica está mal

26 de junio de 2015

25 de junio de 2015 — El economista italiano Nino Galloni refutó la encíclica papal Laudato Si' en un artículo en donde pide una mayor densidad de flujo energético como la alternativa. El artículo se publicó en la revista católica progresista El Domani d'Italia (http://ildomaniditalia.eu/article/la-lezione-dellenciclica-non-pu%C3%B2-consistere-nel-richiamo-buoni-propositi-bisogna-cambiare) y en http://scenarieconomici.it (http://scenarieconomici.it/nino-galloni-a-proposito-della-enciclica-sullambiente/), un sitio electrónico manejado por economistas anti-euro.

La encíclica propone resolver la crisis con "una redistribución más equitativa de recursos" lo que significa "proponer un modelo en el cual aquellos que tienen más, enajenen una parte para que todos los demás tengan suficiente". Pero, Galloni dice, "el mundo nunca ha funcionado de esa manera".

"Hoy, como antes de las democracias de los últimos siglos, la escasez —real en el pasado, pero artificial en el presente— sugería una distribución injusta de los recursos y el ingreso porque solo los ricos podían hacer las inversiones necesarias para la supervivencia de toda la sociedad; a diferencia de esto, con los regímenes democráticos, que se abandonaron hace unos 30 años, se promovió un crecimiento general que mejoraba las clases bajas, fomentaba la clase media y satisfacía a la adinerada.

"Lo mismo se aplica, en la Encíclica, a la perspectiva sobre los recursos estratégicos, primero que todo el agua: no pide el desarrollo de las capacidades de desalinización, capturar el agua de los glaciares o un régimen diferente para el Río Nilo (solo unos cuantos de muchos ejemplos), por medio de la explotación de las capacidades tecnológicas actuales de la humanidad, sino que solo pide aceptar una distribución más justa de los recursos.

"Es cierto, el progreso tecnológico no nos ha dado una respuesta sobre cómo defender la biodiversidad... pero dado que se menciona la Cuenca del Congo, esto quizá nos permite profundizar nuestro razonamiento. Los congoleses, a pesar de las guerras, genocidio, enfermedades y miseria, han crecido en número; por consecuencia, su pobreza, multiplicada por el número, habría de determinar la eliminación de casi toda la fauna local. Si aumenta la miseria de la población, esto determina efectos catastróficos sobre el medio ambiente y sobre la biodiversidad que solo se pueden evitar aumentando la intensidad del flujo energético y el desarrollo tecnológico. Una comunidad pequeña puede sobrevivir en cierto territorio cortando leña o cazando animales, hasta que la cantidad pone en peligro el equilibrio.

"En la medida en que crece la población, se tiene que cambiar el modelo: se tiene que intensificar el flujo energético, las técnicas productivas se tienen que modificar; es inútil reducir el consumo individual de recursos si la población crece; necesitamos reducir la cantidad de recursos por unidad de producto, exactamente lo que la tecnología, es decir, la inteligencia humana, puede garantizar.

"Por lo tanto, en relación a la encíclica, no es suficiente el destacar que ya sea que el hombre no tiene derecho a destruir la naturaleza o hacer llamados a un sentido de responsabilidad (dos cosas sacrosantas, con seguridad) sino que también es necesario aceptar la idea de que el hombre puede transformar la naturaleza, intervenir en ella; de otra forma, no es posible —excepto de forma marginal— que un uso menor de recursos sea suficiente en el contexto de un crecimiento demográfico.

"La encíclica parece temerle a la tecnología y la transformación (razonable, parcial etc.) de la naturaleza hasta el punto de confirmar la tesis de la Comisión Justitia et Pax según la cual 'no hay energía ilimitada'. Por el contrario, las nuevas tecnologías ya están en posibilidades de abastecer de energía a cero costos...

"Los últimos tres capítulos son exhortaciones, principios sanos, un llamado por el bien común, sentido de solidaridad entre generaciones y hacia los inmigrantes; todo esto es bueno compartir, importante de destacar, pero derivan —por haberlas negado evidentemente— del tipo de modelo económico que, desde hace unos 30 años, ha marginalizado a la economía real para hacerle campo a formas cada vez más devastadoras de financialización" de la economía.