¿Tienes la valentía para enfrentar la verdad y actuar a tiempo?

24 de agosto de 2015

24 de agosto de 2015 — Toda la situación estratégica global se puede resumir en dos hechos esenciales: Primero, Wall Street se está desintegrando y toda la economía estadounidense está a punto de esfumarse, a menos que se tomen medidas de inmediato. Segundo, el Presidente Barack Obama se dirige hacia el lanzamiento de una guerra termonuclear contra Rusia. Él está buscando un elemento de sorpresa, en un intento de ser más astuto que los rusos.

La desintegración de Wall Street, que ya está en marcha, es lo que impulsa las dementes provocaciones deliberadas de Obama contra Rusia. Prácticamente todo lo que se presenta como noticia es una distracción, dirigida a cegar al pueblo estadounidense y a los líderes del mundo ante la simple realidad de que ya estamos en una trayectoria inmediata hacia la desintegración financiera y económica y hacia una guerra de aniquilación global.

En diálogo con un público en Manhattan y con colegas cercanos ayer, Lyndon LaRouche planteó la solución clara a esta crisis.

Primero, el Presidente Obama tiene que ser destituido del cargo, de inmediato, por medio de las disposiciones de la Enmienda 25ava de la Constitución de EU, la cual dispone la destitución de un Presidente que esté mental o físicamente incapacitado para seguir en el cargo. En virtud de su empeño en provocar una guerra termonuclear con Rusia, Obama ha demostrado que está desquiciado y no tiene la aptitud para continuar en el cargo.

La ex Secretaria de Estado Hillary Clinton puede facilitar este proceso, presentando en público lo que ella sabe sobre el encubrimiento y mentiras deliberadas del Presidente Obama respecto al asesinato del embajador Christopher Stevens y otros tres funcionarios estadounidenses en Bengasi, Libia, el 11 de septiembre de 2012. Hasta el momento, Clinton ha sido intimidada para que guarde silencio, del mismo modo en que fue intimidada para que le siguiera la corriente a Omaba con sus mentiras sobre el ataque en Bengasi el 11 de septiembre. Ahora ella le tiene que decir la verdad al pueblo estadounidense.

No hay modo en que Wall Street pueda sobrevivir. Ya está muerto. Sin embargo, hay una solución. Clausurar a Wall Street, cerrarle el paso a cualquier otro rescate para Wall Street. Intervenir el actual sistema y someterlo a una reorganización de bancarrota mediante la restauración del sistema de la ley Glass-Steagall. Luego, comenzar a emitir de inmediato crédito federal para crear empleos, bajo un programa de reconstrucción económica, con base al modelo de las mismas medidas adoptadas por el Presidente Franklin D. Roosevelt desde el momento en que tomó posesión de la Presidencia en marzo de 1933.

Convertir los rascacielos de Wall Street en máquinas del progreso, al estilo de Franklin Roosevelt.

Como lo señaló LaRouche: "Eliminen a Wall Street. Pongan a la gente a trabajar como lo hizo Franklin Roosevelt. Podemos salir de esta crisis; no sin molestias, pero podemos sobrevivir y prosperar. Escuchen la voz de Franklin Roosevelt desde lejos. Tenemos que hacer que el pueblo estadounidense deje de ser estúpido y deje de aceptar el sistema existente, como si no hubiese una alternativa viable. Hay una alternativa viable, y comienza con la eliminación de Wall Street por completo".

Eliminen la Presidencia de Obama y eliminen a Wall Street, y todos los problemas apremiantes, que se concentran exclusivamente en la región transatlántica, se pueden resolver.